Aletta Ocean: “No me veo abriéndome de piernas a los 30”
Este puede ser su gran año. La húngara Aletta Ocean ha rodado innumerables escenas de sexo en gonzos de serie B e incluso Z, y por fin ha conseguido, a sus 23, acceder al escalafón superior del porno. Premiada en los AVN de Las Vegas y fija ya en la nómina del prestigioso sello Private, esta belleza de ojos azules y carrocería pluscuamperfecta se dispone a disfrutar de sus mejores años como estrella internacional.
De cerca
Acaba de agenciarse un par de AVN Awards, los Oscars del porno, que se entregan en Las Vegas el penúltimo fin de semana de enero. En concreto, Aletta ha ganado en las categorías de mejor artista extranjera del año y mejor escena de sexo en una película extranjera por su escalofriante polvo con Olivier Sánchez en ‘Dollz House’. Razón de más para que su productora de cabecera, Private, apueste cada vez más fuerte por ella y haya editado a finales de febrero una selección de sus mejores escenas en ‘The Private Life of Aletta Ocean’.
Acaba de cumplir los 23 y apenas lleva cuatro años dedicándose al porno profesional, tras algún que otro escarceo en páginas web cuando era aún una teenager, en su Hungría natal. Desde su ya algo lejano debut con Private en las ‘Private Sex Auditions’ de octubre de 2007, Aletta lo ha cambiado casi todo, desde el color del pelo (antes caoba, hoy moreno ala de cuervo) a la talla de sujetador (que hoy es imponente sin llegar a lo inverosímil) pasando por la discreta y morbosa inyección de colágeno que han recibido sus labios. Eso es compromiso con su profesión: según ella misma dice, inspirándose en ídolos de juventud como Jenna Jameson, “la verdadera pornstar es la que es capaz de hacerse a sí misma”.
Esa entrega incondicional la hace extensible también al tipo de prácticas sexuales en las que está dispuesta a enzarzarse en pantalla: “Anales, lésbicos, sexo en grupo, interraciales... ¿Qué más da? Todo es sexo, todo es excitante y sano. Mis únicos límites tienen que ver con mi nula resistencia al dolor y mi rechazo a la escatología. Ah, y los animales. Por ahí sí que no paso: soy ecologista, y no admito ningún tipo de maltrato animal. Obligarles a practicar sexo no consentido con humanos me parece una forma de maltrato”. Tras trabajar en blockbusters triple X como ‘Party Babes’ o ‘Barcelona Sex Project’, Aletta opina que ya le queda poco por hacer en la profesión: “El porno es un oficio para jóvenes, no me veo abriéndome de piernas a los 30 años. Pero mientras, ¡pienso disfrutarlo!”.