sábado, 31 de julio de 2010

Canalleo PL

Entevista a José Antonio Ortega

30/05/2006

Entevista a José Antonio Ortega

Si antes de ir al teatro te fumas un porro, estás de suerte. En el Villarroel de Barcelona se representa ‘Los monólogos de la marihuana’, una obra que arrasó en el off-Broadway neoyorquino y que brinda la experiencia de reírte con la hierba… sin estar fumado. Hablamos con el director.

¿La última barbaridad que has escuchado acerca de las drogas?
“Cuidado en el parque, que está lleno de gente de ésa que se pincha porros por la nariz”.

¿Por qué estamos tan desinformados, con la de campañas de prevención que se han puesto en marcha?
Porque las campañas ni informan ni educan, sólo manipulan. Lo único que consiguen es que los chicos empiecen a fumar antes y más. Y la marihuana que encuentran en la calle es de dudosa calidad, se generan mafias, dinero negro…

¿Eso justifica la legalización?
¿Sabías que con este dinero podría crearse el sexto o séptimo Estado más rico del mundo?

¡Es indignante!
Yo prefiero utilizar el humor para reivindicar un debate tan serio. Y ‘Los monólogos…’ es una comedia, no un alegato a favor del consumo masivo de hierba, como algunos pueden pensar.

Hay que desdramatizar, vamos.
Más bien hay que normalizar un fenómeno que está en la calle y que nadie aborda. Se trata de coger al toro por los cuernos.

¿Qué van a encontrar los espectadores en esta adaptación de la obra de Arj Baker, Doug Benson y Tony Camin?
Un texto recitado a tres voces donde, echando mano de la ironía y el sarcasmo, se hace un repaso a los efectos de la marihuana, tanto mentales como sociológicos y económicos. Y a los topicazos que la envuelven, claro.

Recuérdame uno.
Que la marihuana conduce a la coca y ésta a la heroína, lo que se traduce en que hay muchos heroinómanos en potencia.

¿Qué crees tú que genera estas leyendas alre- dedor de las drogas?
El miedo, que es fruto de la actitud paternalista del Estado. En lugar de informarnos y dejarnos plena libertad individual, nos protege como si fuéramos niños de parvulario.

¿Eras muy niño cuando te fumaste tu primer porro?
Tenía 14 años. Probé la grifa, que se extrae de las partes menos nobles del cáñamo; la traían los legionarios de África. Y el efecto fue una hilaridad apabullante, un ataque de risa de los buenos. Al acabar la mili lo dejé. O al menos dejé de tragarme el humo. La izquierda siempre ha sido más flexible con el tema de las drogas blandas.

¿Has notado algún cam bio con el nuevo Gobierno?
He notado contradicciones. Por un lado, el consumo ya no está penalizado, pero por otro sigue vigente la ley Corcuera, con la que pueden echarte la puerta abajo sin un permiso judicial si sospechan que estás en posesión de algo.

¿Conoces a alguien medianamente joven que nunca se haya fumado un porro?
(Silencio). Vaya, pues no. No logro recordar a nadie… A ver, deja que piense…

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