sábado, 31 de julio de 2010

Rachel Weisz en tres palabras

1. “Para ser un buen actor no hace falta tener una gran educación, no ayuda a cogerle el pulso a un papel”.

2. De todas las estrellas masculinas con las que ha trabajado, para Rachel el más atractivo es Dustin Hoffman.

3. “Hay gente optimista que piensa que el planeta se regenerará y la capa de ozono recuperará su estado normal, pero yo no lo veo tan claro”.

 

 

Rachel Weisz: Ella y las ONG

La actriz insiste en que no ejercita el activismo político, pero lo cierto es que su experiencia rodando ‘El jardinero fiel’ en África cambió su vida y su visión de las cosas.Con su ayuda se fundó una ONG (www.constantgardenertrust.org) que se dedica a construir puentes, escuelas y hospitales en la zona de chabolas donde se rodaron escenas de la película de Fernando Meirelles. Además, Rachel forma parte activa del World Food Program de las Naciones Unidas, que se encarga de dar comida a más de 300 millones de niños en países tercermundistas.

 

 

 

 

Cine PL

Entrevista a Rachel Weisz

22/02/2007

PAZ MATA

Entrevista a Rachel Weisz

El año pasado nos enamoró en la estupenda ‘El jardinero fiel’. Ahora se embarca junto a su novio, el director Darren Aronofsky (‘Réquiem por un sueño’), en ‘The fountain’, una ambiciosa historia de amor que atraviesa la barrera del espacio y del tiempo. Le acompaña el guapo Hugh Jackman.

En esta ocasión interpretas a una mujer que vive en tres épocas distintas. Si pudieras elegir, ¿qué época te hubiera gustado vivir?
Principios del siglo XX, en Viena.

¿Y a qué te dedicarías?
Sería una cortesana (risas). Tendría una casa de citas en la que reuniría a los hombres más fabulosos, elegantes y apuestos de la ciudad. Ofrecería exquisitas cenas, beberíamos y organizaríamos bailes de máscaras, que en realidad serían orgías (risas). Mi disertación en la universidad hablaba de ese tema, por eso sé tanto (risas).

¿Tener una educación universitaria ayuda a la hora de actuar?
No. No creo que para ser un buen actor tengas que tener una gran educación, aunque tenerla nunca está de más; al contrario, te hace ser más humana. Yo me gradué en literatura inglesa y eso me permite analizar textos con más profundidad, pero eso no ayuda a la hora de coger el pulso al personaje.

En esta ocasión se lo has cogido por partida triple. Según Darren, eres como un Mustang…
¿Un Mustang? ¿Como el caballo o como el coche?

Creo que se refería al caballo salvaje...
Bueno, no sé si tengo mucho valor. Me gustaría pensar que lo tengo o que lo tendría en una situación como la que vive Izzi, una de las mujeres que interpreto en el film, la que se enfrenta a un tumor cerebral que está acabando con su vida. Pero es muy difícil saberlo hasta que no pasas por eso. Otra cosa es enfrentarse a la muerte cuando eres anciano.

Creo que fue toda una odisea conseguir hacer ‘The fountain’. Por ejemplo, Brad Pitt se apeó del proyecto.
Sí, han sido seis años de batalla, y si hubiera sido por mí hubiera abandonado a la primera. No tengo tanta fe, pasión y tenacidad como Darren. Claro que era su proyecto, yo soy una herramienta más. Pero he sido testigo de su lucha por llevar a cabo una historia tan compleja como esta y por hacerla a su manera, no como dictaban los estudios de Hollywood.

¿Es eso lo que te atrajo de Darren Aronofsky como persona?
Sí, el talento y la determinación son dos cualidades muy atractivas. Ver como un hombre cree tanto en algo que no lo deja escapar, a pesar de todos los obstáculos que se encuentra en el camino, es algo muy sexy. A las mujeres nos gustan los hombres con talento.

¿Cómo llevaste ser dirigida por tu novio?
Al principio no las tenía todas conmigo. Se ha hablado tanto de lo desastroso que es trabajar con tu pareja y los conflictos que se generan en el rodaje que tenía un poco de miedo. Pero los dos tuvimos mucho cuidado para que eso no ocurriera. Para empezar, sentimos un enorme respeto el uno por el otro. Yo soy una gran admiradora de su trabajo y naturalmente no quería que nada saliera mal. De hecho, fue idea suya vivir separados du rante el rodaje. De esa forma, nuestra relación era estrictamente profesional. Creo que eso fue muy acertado.

O sea, que no hubo peleas en casa.
Oh, sí, las hubo. Pasábamos juntos el fin de semana, el sábado nos peleábamos y el domingo hacíamos las paces. Unas reconciliaciones muy apasionadas. El lunes volvíamos al trabajo como nuevos. Fue fantástico, muy romántico.

Hablando de romanticismo, hay escenas en la película con bastante carga sexual. ¿A Darren no le importó dirigirte en ellas?
Naah... Darren es mucho más sexy que Hugh (risas).

Has trabajado con algunos de los actores más sexys del cine actual, como Jude Law, los hermanos Fiennes (Ralph y Joseph) y ahora Hugh Jackman. ¿Quién te parece más atractivo?
Dustin Hoffman (risas). Sí, en serio. Trabajé con él en ‘Confidence’ y en ella hay una escena en la que, sin que lo pusiera en el guión, me tocó el pecho. Así, tal cual, sin pensárselo dos veces. Eso indica el nivel de seguridad que tiene en lo que hace, lo cual es muy atractivo.

¿Cómo reaccionaste tú?
Con sorpresa, pero sin mostrar temor alguno, que es precisamente como tenía que reaccionar mi personaje ante un hombre tan peligroso como el que interpretaba él.

¿Intimidas tú a los hombres?
A Darren, desde luego, no. Él es de Brooklyn (risas) y tiene unos padres que le adoran y con los que se lleva muy bien. Creo que eso le hace ser fuerte y, por tanto, valora ese aspecto en la persona que tiene a su lado. De hecho, cuando defiendo algo a ultranza, él bromea relinchando como un caballo a punto de lanzarse al galope.

Darren se define como socialista. ¿Compartes sus ideas políticas?
Sí, no somos nada materialistas. Nos gusta comer bien y vivir en una casa cómoda, pero no somos amantes de los lujos. De hecho, cuando le conocí, él vivía en un pequeño apartamento de Manhattan, en un quinto piso, sin ascensor y sin muebles. Tan sólo una mesa, una silla y una cama. Allí es donde escribió los guiones de ‘Pi’, ‘Réquiem por un sueño’ y ‘The fountain’. Yo le dije que si quería vivir conmigo teníamos que tener muebles (risas). Ahora vivimos en un piso un poco más grande, con muebles. Por lo demás, compartimos las mismas inquietudes sociales.

Tu experiencia en el rodaje de ‘El jardinero fiel’ te abrió los ojos a muchos conflictos que tienen lugar en África…

Es uno de los atractivos de mi profesión, que me permite ir a lugares y conocer cómo viven otras personas. Tener acceso a historias que quizá de otra forma no conocería. Por eso veo, con terror, la dirección que lleva nuestro planeta. Hay gente que es optimista y piensa que la Tierra se regenerará y la capa de ozono recuperará su estado normal, pero yo no lo veo tan claro. Sólo sé que los humanos, en lo poco que llevamos en el planeta, nos lo estamos cargando todo. Y no hablemos de la situación que se vive en Sudán o Uganda, con esos dictadores causando sufrimiento y miseria en la población, y el resto del mundo permitiendo que ocurra. No entiendo por qué se ha elegido a Saddam Husein y se han pasado por alto tantas atrocidades que ocurren en otros países. Yo, obviamente, no soy la persona más indicada para hablar de estos temas, pero sí puedo expresar mi indignación y mi pesar.

 

 

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