Eva entra en la suite del hotel de Bevely Hills subida a unos vertiginosos zapatos de aguja. Lleva un vestido color langosta y una melena oscura enmarca sus angulosas facciones y su piel tersa y cobriza. Con una dentadura que produce destellos y una risa contagiosa, el huracán Eva provoca efectos devastadores en el personal. El camarero que le ofrece una botella de agua tropieza con la mesa de centro, el fotógrafo, que la mira embelesado, no atina a poner las luces en su sitio. Una observa el panorama y deja que el huracán tome asiento y las cosas vuelvan a la normalidad. Eva, no se percata de la situación o tal vez sí, pero pretende no enterarse.
La misma energía que desprende en persona es la que le está permitiendo darle un giro espectacular a su carrera. Para empezar, ha cambiado los films cargados de testosterona por uno rebosante de hormonas femeninas (‘Mujeres’), las comedias gamberras por la sátira (‘Live’) y la acción por los thrillers fantásticos (‘The Spirit’). Aspira a trabajar pronto con Pedro Almodóvar y George Clooney, pero mientras, no se está de brazos cruzados y lo hace con Werner Herzog y Nicolas Cage (‘Bad Lieutenant’). Y entre tanto, sigue seduciendo con su físico, fascinando con su personalidad e intrigando con sus entradas y salidas de una clínica de desintoxicación.
Se te da muy bien robar maridos…
Sí, pero sólo en la ficción [risas]. En la vida real soy muy respetuosa con el prójimo.
¿Crees que lo que hace tu personaje en ‘Mujeres’ es justificable?
No claro que no. Pero para interpretarla a ella, tengo que al menos entender sus razones. Mi personaje no es una mala persona, sino una persona desesperada. Su teoría es que si un hombre no es feliz en su matrimonio y tiene algo que ofrecer, por qué no aceptarlo. Su esposa lleva años disfrutando de una situación acomodada, una casa maravillosa, y ahora le toca a ella disfrutar de un trozo del pastel.
Por cierto, Mick Jagger es el productor de la película. ¿Cómo reaccionaste la primera vez que estuviste con él?
No soy de las que se deslumbran cuando ven una estrella, pero Mick es… [suspira] Mick Jagger, no hay nadie que se pueda comparar con él. Soy una fanática de los Stones, así que imagínate lo que fue verme sentada frente a él en una cena. No me lo creía. !Mick Jagger es el productor de mi película! Es súper cool.
Dices que no te deslumbran las estrellas. Lógico, debes estar harta de verlas en los saraos de Hollywood...
Pues no, porque no voy a ese tipo de fiestas, me hacen sentir muy incómoda. Hago una excepción con las premiere de mis películas, que son algo a lo que voy con toda la ilusión del mundo para apoyar el trabajo de mis compañeros y el mío.
¿Cómo llevas el acoso de la prensa?
Bueno, últimamente me trae sin cuidado lo que digan de mí. Espero gustar a la gente y que se digan cosas positivas de mí, pero si no es así, ya no me afecta: cuento con la aprobación de mi gente.
Este año se han contado cosas de ti que supongo te habrán afectado, como tu entrada en una clínica de desintoxicación. ¿Es cierto o son rumores?
Ni lo confirmo ni lo desmiento. Solo puedo decir que éste ha sido un año fabuloso para mí [toca madera], soy más feliz que nunca.
Lo cierto es que te has convertido en un icono de sensualidad y sexualidad. ¿Te afecta lo de saberte objeto de deseo?
Es que yo no siento que lo sea. Sí, he hecho varias portadas para revistas que han sido muy provocativas y que a mi madre no le gustaron nada [risas]. Ella me pregunta por qué tengo que hacer estas cosas, y yo le respondo: “Mamá no tengo que hacerlo. Lo hago porque es un trabajo muy creativo, tanto los fotógrafos como los maquilladores y estilistas son grandes artistas.” La pobre no entiende nada, le he hecho sufrir mucho este año [risas].
¿Y a tu novio?
Él sabe apreciar el arte. Además, llevamos muchos años juntos, es mi mejor amigo, me conoce y entiende mejor que nadie, confía en mí y respeta mi criterio a la hora de hacer un trabajo.
¿Te sentiste cómoda rodando o posando escasa de ropa?
Si, no tengo problemas siempre que me parezca estético y adecuado. Me siento muy cómoda con mi cuerpo, me lo he ganado a pulso: tengo que trabajar duro para mantenerlo en forma, yo que odio el gimnasio y vendería a mis amigos por una pastilla de chocolate [risas].
¿Qué haces un día cualquiera cuando no tienes que trabajar?
Jugar con mi perro, pasear con mi novio, visitar a mi madre... Lo que más me gusta es dormir mucho, que mi novio me traiga el desayuno a la cama, leer el ‘New York Times’.... Y si es en una villa en Capri con vistas al mar, mucho mejor [risas].
Acabas de trabajar con Werner Herzog, un director con fama de ser muy difícil, ¿cómo ha sido la experiencia?
Al principio estaba un poco nerviosa, porque Werner es famoso por haberse comido un zapato durante un rodaje. Pero resultó ser una magnifica experiencia. Estoy preparada para llegar a los rincones más oscuros de mi psique si eso es lo que requiere mi papel, y de la mano de un gran artista como Herzog lo he podido hacer sin problemas.
Tu país está pasando por un momento muy excitante. ¿Has seguido de cerca estas últimas elecciones?
Es la primera vez, desde que Bill Clinton se presentó a las elecciones, en las que siento verdadero entusiasmo ante un cambio político. Espero que Obama nos saque del agujero negro en el que nos metió Bush. Estaba en Australia cuando se celebró la convención nacional demócrata, y al escuchar el discurso de Michelle Obama, me eché a llorar, lo mismo que le sucedió a mi madre escuchando a JFK. Recuerdo a Bill Clinton tocando el saxofón en el programa de Jay Leno, me pareció de lo más cool, pero no me emocionó como me ha emocionado Obama.