ado que los videojuegos son principalmente interacción, no es de extrañar que sean un vehículo perfecto para disfrutar de un cibersexo más imaginativo que el que pueden proporcionar chats y webcams. No nos referimos a ‘Virtual Jenna’, el videojuego de la pornostar Jenna Jameson, donde el usuario simplemente interactúa con una colección de vídeos; hablamos de acceder a una simulación gráfica del sexo con otras personas a través de Internet y en los escenarios de los mundos virtuales.
MUDsex
Los mundos virtuales en red aparecieron como una extensión de las aventuras en modo texto, juegos de exploración sin gráficos en los que toda la interacción se daba leyendo el texto que aparecía en pantalla. Con la llegada de las primeras redes de ordenadores, estos juegos se convierten en colectivos, dando paso a los juegos de rol multijugador, conocidos también como MUDs (Multi User Dungeon).
Con el aumento de potencia de los microordenadores de entonces, los gráficos no tardaron en aparecer: en 1991 se crea el primer MUD gráfico, ‘Neverwinter nights’. Pero aún debería pasar más tiempo para llegar a juegos de gran popularidad, capaces de reunir simultáneamente a más de varias decenas de miles de personas “roleando” a través de Internet. Con la llegada de ‘Última online’ en 1997 ya podemos hablar de Juegos de Rol Online Multijugador Masivos, o MMORPG según sus siglas en inglés. Y con la popularización, ¡también llega el sexo y los MUDsex!
Mi segunda vida
‘Second life’ es un MMORPG que nos presenta un universo de los llamados “sociales”. A diferencia de ‘Everquest’ o ‘World of Warcraft’, no existe un “tema” o ambientación que identifique al juego (fantasía, ciencia ficción, etc), sino que aquí cada jugador es responsable de construir su personaje y también de dar forma al mundo que habita. Gracias a la flexibilidad del juego, que permite hacer casi de todo, el sexo virtual está triunfando en ‘Second life’.
Tras instalarlo (es gratuito, aunque se puede utilizar dinero real para comprar cosas dentro de la acción), lo primero que hay que hacer es dar forma a tu personaje y vestirlo. ‘Second life’ se nutre de los objetos que los propios jugadores crean y “venden”, así que es muy fácil encontrar tiendas donde encontrar las texturas que darán el aspecto que queramos tener. Pero además de look, para tener sexo virtual necesitamos también las “formas” adecuadas. Un rápido vistazo a nuestro personaje nos descubrirá que, en cuestión de atributos, es un perfecto “madelman”, así que en la cesta de la compra habrá que incluir... ¡un pene! (los más sencillos están siempre erectos, los más sofisticados pueden llevarse siempre, y hasta eyaculan).
La mecánica del sexo no puede ser más sencilla: básicamente gira entorno a las “posturas” que los personajes pueden adoptar. En una cama preparada para el sexo (o una silla, o una alfombra, o una silla para sado), unos puntos nos indican cómo podemos colocarnos. Basta señalar con el ratón e indicar la acción, ¡y el sexo empieza! Prácticamente no hay límites: si se puede “codificar” en el juego, puede hacerse, y ‘Second life’ está lleno de lugares donde practicar el sexo es tan fácil como sentarse. Pero lo mejor de todo es que, a diferencia de los MMORPG competitivos, como ‘Everquest’ o ‘WOW’, aquí es más fácil hacer amigos y tratar con otras personas. El am biente es mucho más relajado, y además todo lo que hace referencia al sexo se lleva con naturalidad y buen humor. No es follar tal y como lo conocíamos, ¡pero también se conoce gente!