domingo, 21 de marzo de 2010

Mundo PL

Tara Lynn Foxx: “Hacer porno es un chute de adrenalina”

20/01/2010

J. Peña

Tara Lynn Foxx: “Hacer porno es un chute de adrenalina”

Su debut como chica Private en la tórrida y salvaje ‘Put Your Big Black Cock in My Ass’ dejó boquabiertos a los gourmets del porno de rompe y rasga. Y es que esta californiana de 19 años reconoce que consumía cine X desde la adolescencia, y que contaba los días que le faltaban para llegar a mayor de edad y poder dedicarse a la que, al menos por ahora, es la gran pasión de su vida.

De cerca

“Interraciales, orgías, lésbicos, dobles penetraciones, algo de bondage... Lo que sea”. Tara Lynn Foxx enumera el tipo de películas y las prácticas sexuales en que se ha visto involucrada en el año y pico que lleva dedicándose al porno. Y lo hace con la naturalidad y la absoluta falta de prejuicios de quien ya disfrutó de todo ello como espectadores antes de dar el salto y convertirse en destacada actriz de una industria, la del cine sólo para adultos, que adora.

“Es cierto, soy consumidora de porno desde muy joven, probablemente desde los 11 o 12 años”, concede con picardía. “Aún me resulta excitante pensar en esas viejas películas de Jenna Jameson que robaba del cajón del dormtorio de mis tíos. Me sentía como una pequeña delincuente [ríe]”. Viendo a Jenna y al resto de actores y actrices que dominaban el próspero panorama del cne yanqui a finales de las 70, Tara se interesó por un oficio que ella veía como “un juego morboso y prohbido”.

Años después, cuando se graduó en su instituto del área de San Francisco, empezó a verlo también como una estupenda manera de ganarse la vida: “Di mis primeros pasos con un amigo que tenía una empresa de webcams. Me hacía llamar Annabelle Amore, y muy pronto superé el pudor inicial y me atreví a utilizar juguetes sexuales e invitar a amigos y amigas a participar en mis shows privados”.

De ahí, al cine X, con sellos de tanto prestigio como Private. “El porno resulta muy adictivo”, nos cuenta, “primero piensas que harás sólo un par de películas, para ganar algo de dinero y saciar tu curiosidad y tus instintos exhibicionistas, pero pronto descubres que practicar el sexo ante una cámara y sentirte deseada por multitudes es una sensación incomparable, un chute de adrenalina continuo al que cuesta mucho renunciar”. De momento, ni se lo plantea: se lo pasa en grande. Echa un vistazo a las brutales escenas en que participa en la súper producción Private ‘Cheating Hollywood Wifes’ y entenderás por qué.
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