Dover
En 1997 vendieron más que cualquier otro grupo de la escena indie con su segundo disco, 'Devil come to me'. En el sexto, ‘Follow the city lights’, apuestan por la electrónica sin renunciar a las guitarras. Y el público parece que lo ha aceptado bien: el single 'Let me out' es un éxito ¡y hasta ha ganado un Ondas!
Ha debido ser una noche movidita y las hermanas Llanos, Cristina y Amparo, se despiertan ante un café con leche y una buena dosis de nicotina. Samuel, el bajista, disculpa la ausencia de Jesús, el cuarto integrante del grupo, que sigue durmiendo en la habitación del hotel “con un calcetín puesto y el otro no”.
Ellas empiezan comentando que “el título del álbum hace referencia a pasarlo bien, a salir de noche, liberarse… Lo sacamos de la letra de una de las canciones, ‘Madrid’, porque nos pareció que resumía muy bien el espíritu del disco”.
Todos se han quedado de piedra con vuestra apuesta por la electrónica.
Hemos incluido elementos electrónicos para darle un aire más bailable. Nos apetecía que las canciones dieran ganas de echarse a saltar a la pista. Puede parecer extraño fusionar el baile con el rock, pero todo salió de una manera muy natural, muy sencilla.
Dicen que Cristina baila muy bien…
Y es verdad. Los realizadores del videoclip la vieron bailar y les gustó tanto que decidieron sacarla desmelenándose. Es un vídeo genial e ilustra a la perfección el primer single, porque ‘Let me out’ viene a decir “déjame en paz, déjame hacer lo que me da la gana”.
Algunos fans no aceptan que hagáis lo que os da la gana, os acusan de volveros comerciales…
Eres comercial desde el momento en que vendes un disco, y de hecho ser comer- dracial no tiene por qué perjudicar, al contrario. También nos acusaron de eso cuando sacamos nuestro primer disco, hace más de diez años. Nosotros respetamos la opinión de los fans, pero justamente por eso les pediríamos que ellos respetaran la libertad creativa de los artistas, que es lo principal.
De todas formas, seguís cantando en inglés . ¿Os ha perjudicado a la hora de vender discos?
No, de momento nos ha ido estupendamente. No tenemos ni idea de cómo nos hubiera ido cantando en español, quizá hubiéramos vendido algunos discos más. Pero cantando en inglés nos sentimos muy a gusto. Muchos creímos que abriríais camino a otros grupos que cantan en inglés, pero no fue así.
¿Por qué las compañías no apuestan por ellos?
Sí apostaron en su momento. Después de nosotros promocionaron a bandas como Sunflowers o Sexy Sadie, pero no acabaron de dar el pelotazo y las discográficas se asustaron, así que cerraron el grifo. Es una lástima, porque existen grupos buenísimos como los madrileños The Cuts, por poner un ejemplo, que siguen estando en segunda línea.
El otro día, en un canal de televisión, Cristina hablaba sobre La Oreja de Van Gogh con mucho entusiasmo. ¿Ibas en serio?
¡Claro! Estamos atravesando una época muy buena en cuanto a música se refiere. Los grupos españoles ofrecen mucha calidad y unos directos de categoría. Y La Oreja de Van Gogh es uno de estos grupos. Lo que pasa es que la gente no se puede creer que nos gusten, no nos asocian con su estilo. Es una equivocación pensar eso.
Cuando estabais empezando, ¿os imaginabais que la vida de una banda de rock sería así?
(Risas). La verdad es que sólo te imaginas a ti mismo tocando sobre un escenario y no tienes en cuenta lo que rodea a una banda: las promos, las entrevistas... ¡y las malas críticas!
¿Y los groupies? Las mujeres que lideran un grupo de rock, ¿tienen groupies masculinos?
Bueno, los chicos se acercan a sus ídolos con una actitud más sutil, más discreta… Su arma no es la histeria sexual, como pasa con las chii cas, que van en plan “si me dejas entrar en el camerino te la chupo”. A nosotros la gente se nos acerca para felicitarnos o comentar algo sobre nuestra música, básicamente. Por otro lado, tampoco damos pie al fenómeno groupies porque estamos muy concentrados en nuestro trabajo.
Habéis viajado mucho. ¿Con qué ciudad os quedáis?
Con Berlín. Alemania en general es un buen sitio para tocar, hay un público muy entregado y tenemos muchos fans allí. También nos gustan algunos sitios de Estados Unidos, por ejemplo Bos- ton. Y claro, en cualquier lugar de España tocamos siempre muy a gusto.
También habéis conocido a mucha gente. ¿Quién os ha marcado especialmente?
Los hermanos Gallaguer de Oasis. Aunque cueste creer, son encantadores, muy tranquilos, y se llevan muy bien entre ellos. Les teloneamos hace años en México y nos trataron estupendamente. Incluso se quedaron a ver nuestro concierto y luego felicitaron a Cristina y todo. Les gustó mucho su manera de cantar.
Las apariencias engañan y los hermanos Gallagher se llevan bien… ¿Engañan también en vuestro caso y os lleváis a matar?
No, nos llevamos genial, y de hecho intentamos evitar cualquier roce porque nos da pena reñir. No conduce a nada.
¿Cuál es el secreto para mantenerse tanto tiempo en el candelero?
Hacer lo que te pide el alma y el cuerpo. Y aceptar que en las carreras largas hay altibajos y momentos de crisis y los tienes que superar sin dracial matizar. Asumir lo que ocurre en cada momento y confiar en que todo va a volver a su cauce tarde o temprano.
Recomendadnos algún libro o película que os haya influido o emocionado.
Por el título parece un tostón, un libro de leyes, pero en realidad entra muy bien y es súper entretenido: ‘Crimen y castigo’ de Dostoyevsky. Y en cuanto a cine, cualquier película de Woody Allen o de Almodóvar. ¿Te imaginas que este año le dan el Oscar a Penélope Cruz? Sería una pasada que se lo dieran, ¿eh?