El azar jugó en contra de Phil Vinall (Placebo, Radiohead, Pulp), el productor previsto inicialmente para ‘El extraño viaje’, que se fue a México pensando en realizar el trabajo a la vuelta y cuando volvió el trabajo ya estaba hecho, porque Olvido y Nacho no pudieron parar de trabajar.
¿Después de tantos años seguís manteniendo la misma rutina compositiva?
Nacho: Tampoco hay tantas maneras de componer. Es como tener niños.¿Después de muchos hijos los puedes tener de otra manera? Pues no.
Olvido: Hay un orden que siempre es el mismo: planteamiento, músicas, las aportaciones de Mauro o de quien sea, selección de esas músicas –esta me gusta, esta puede estar bien– y, a partir de ahí, se hace la letra y se convierten en canciones sobre las que trabajas.
¿Qué inspiración recoge ‘El extraño viaje’?
N: Dijimos “vamos hacer una canción de este viaje”, porque estábamos en Tokio, en el lobby de un hotel… Y como nos da tanto miedo el avión, lo de viajar no es lo mismo que para otra persona que diga “yo es que viajo mucho”. Para nosotros es como si estuviéramos sacándonos muelas todos los días.
¿Tanto miedo os da?
O: Si estamos en España y hay tierra por medio, no cogemos nunca un avión.
¿Este disco es el primero autoproducido?
O: Con Fangoria sí, pero piensa que el de Pegamoides ya nos lo autoproducimos siendo adolescentes. En ese momento ya le pierdes todo el miedo y el respeto. Nos gusta producir los temas con otra gente, porque además de una opinión externa, es alguien que te aporta algo. Pero si hay que hacerlo se hace, aunque no fue nuestra elección.
N: Y no creo que lo volvamos a hacer, porque preferimos que haya otra persona que no nos conozca de nada.
Hace mucho tiempo que sois amigos. ¿Vuestra convivencia emocional os ha creado algún tipo de fricción?
N: Siempre hemos estado muy rodeados de gente con muchos problemas emocionales. Últimamente estamos rodeados por cinco psicópatas emocionales que están todo el rato en la furgoneta contándonos sus problemas. Creo que eso es lo que nos salva. Si estuviéramos, por ejemplo, sólo con Carlos Berlanga, sería otra cosa, porque llegaba un momento en que nos agotaban sus problemas. Además, siempre era el mismo problema: él era súper estrella. Ahora, como son todo un grupo, es más llevadero.
O: Y creo que hemos tenido suerte porque, al contrario de lo que les pasa a algunos matrimonios, que al cabo de los años una va tirando hacia un lado u otro y a veces son sitios dispares, nosotros hemos ido tirando hacia los mismos lados. No estar contentos con los conciertos en directo nos pasó a la vez y dejamos de hacer conciertos. Cuando hicimos el primer Sónar y dijimos “jo, queremos volver a tocar mucho”, fue también a la vez. Porque imagínate que después de aquel Sónar digo que quiero tocar muchísimo y Nacho me dijera “yo no”.
N: Con Carlos era así, de repente no quería hacer directos, de repente se quería reformar.
¿Y se os ha pasado la idea de reformaros?
O: No, porque además la idea de reformar no la entendemos.
N: Desafortunadamente para estas personas y afortunadamente para nuestra carrera, estas personas se van muriendo. Entonces ya no hay forma de reformarse.
¿Ha resultado complejo grabar el disco?
O: Nacho tuvo la idea de registrar todo el proceso y he hecho una peliculita de dos horas y media. Vendrá en la edición de lujo. Nos verás sentados en casa poniendo músicas que nos va pasando Mauro [el hermano de Nacho], maquetas y diciendo: “¿Te gusta? ¿No? Venga, pues esta tampoco”. Es algo así de fácil.
N: A mi hermano, antes de grabar un disco, le paso un CD con mis canciones favoritas de cada año. Entonces él las oye y compone su música. Es el mismo sistema que utilizaba Carlos Berlanga. Era como: “Bueno, ¿qué tipo de canción queréis ahora?”. Y era una tipo Siouxsie, una tipo Morrissey y una tipo Spandau Ballet. Luego no nos sonaban igual, pero…
¿Visteis a Morrissey en el FIB?
O: Me encanta que exista y leerle en entrevistas, pero luego me da igual verle sobre un escenario.
N: Es alto y es robusto. Pensaba que iba a ser delgadito y es un hombre. Me encanta, pero no lo he visto en directo porque igual no me gustaría. Es muy rockero y da un espectáculo muy estándar para mí.
¿Hay artistas que os interesan sobre el papel pero su trabajo real no os gusta?
N: ¡Bunbury! Me encanta que exista, me gusta ver sus fotos y las cosas que dice me hacen gracia, pero soy incapaz de oír ni una canción suya, no puedo.
O: A mí me pasa con un concursante de ‘Gran Hermano’.
N: Pero ha preguntado por un artista, porque eso a mí también me pasa con Belén Esteban. ¿Pero cuál es su arte?
O: Español no te puedo decir ninguno.
N: La Pantoja. A mí la Pantoja me encanta y me interesa todo lo que dice.
O: En España la norma es que los artistas no den grandes entrevistas. No se mojan, son sosos. En cambio los ingleses son mucho más divertidos, te hablan de todo.
¿Qué os parece Falete?
N: No me interesa nada. En los clubs gays encuentras allí a millones. Este igual tiene mejor voz, pero me da igual.
¿Cuáles son vuestras revistas favoritas?
O: Cuore.
N: Y Loca.
¿Y vuestro Top Ten del corazón?
N: A mí me encanta Paquirrín físicamente y, por supuesto, la mamá de Andreíta.
O: Yo me he hecho fan de Carmencita, la Bordiu.
N: Está muy dejada.
O: Y Gema Ruíz, que se define a sí misma como “gamberra” y es como Belén Esteban. Dos mujeres despechadas, con dos hijos del hombre anterior, que han aprendido a vivir cuando realmente han dejado a ese otro y han empezado a ir de fiesta y a bailar. Una es rubia y como pija y la otra es rubia y como otra cosa. Soy muy fan. Pero no hay más.
N: Paquirrín lo eclipsa todo.
¿Cómo vivís ese cruce de caminos político que es ahora Madrid?
O: Que con el decreto Gallardón no puedas comprar una cerveza en un bar o un VIPS me parece un insulto. Veo que los gays se pueden casar, pero al mismo tiempo veo que la gente no puede fumar. Yo no fumo, pero no me parece bien que la gente no pueda fumar. Hay cosas contradictorias. Lo de la pasarela Cibeles me parece una bofetada a mi inteligencia, lo del peso y que no se pudieran utilizar maquillajes que hicieran parecer a las modelos demacradas.
N: Es ridículo decirle eso a una persona adulta.
O: Alvarado tiene una idea buenísima aunque luego no la hará. Él dice “como no puedo vestir gordas, voy a poner a todas las modelos con túnicas y el vestido que quiero enseñar lo van a llevar en una percha y ese va a ser mi desfile”.
¿Una modelo debe tener una talla normal?
O: No, porque una modelo se llama “modelo” y los vestidos se ven bien. Lo que pasa es que les hemos puesto cara y ese es el error. Antes las modelos salían en las revistas y eran en las que se fijaban las chicas, y luego estaban las maniquíes, que eran anónimas. Eran palos que pasaban por una pasarela enseñando un vestido, que era lo que había que ver. Con la supermodelo se ha creado esa especie de figura y hay que ser como ella. Y si no se puede, pues no pasa nada. Y si puedes y quieres, haces todo lo que está en tus manos y te vuelves loca y ya está. Es un derecho de la gente volverse loca con lo que sea.
N: La nutrición y la moda no casan.
¿Cómo va a ser el estilismo de la gira?
O: Los vestidos son de Little Joe, la marca que hicimos Juan Pedro y yo, con la que en teoría íbamos a producir ropa, pero no nos da tiempo de meternos en más líos.
N: Yo vi cómo iban vestidas las travestis durante la gira pasada y elegí a su diseñador. O sea, que las travestis y yo ahora vestimos igual.
¿Qué os parece ‘Queer as folk’?
O: Cualquier serie la veo y me entretiene, pero la idea de que todo empieza en la discoteca y acaba con un chulo es un estereotipo. Totalmente real, pero no deja de serlo.
N: Además, es como muy de principios de los 90.
Se habla mucho del mundo gay masculino, pero rara vez se menciona al femenino. ¿Por qué creéis que es?
N: Porque las mujeres sois tontas, igual que con la alimentación y con la moda, que es para decir: “Oiga, si a usted le preocupa, ocúpese usted, pero a nosotras déjenos en paz...”. Y también porque un maricón es muy maricón. Creo que es machismo puro.
O: Refleja lo que es la sociedad.
N: Y además, mira que hay lesbianas. Porque hay muchísimas en todos los ámbitos, más de los que se creen.
O: Es curioso porque en México está Espartacus, el local donde grabamos el vídeo y nuestra discoteca favorita, a la que llevo 20 años yendo. Es una discoteca gay de extrarradio y tiene cuarto oscuro de hombres y cuarto oscuro de mujeres.