jueves, 02 de septiembre de 2010

Música

Tiësto: “Jamás quise ser cool, ese rollo me la suda”

20/01/2010

Xavi Sancho

Tiësto: “Jamás quise ser cool, ese rollo me la suda”

Se lo merece. Tiësto pertenece a la alta aristocracia de los dj’s, esa élite de las cabinas que viaja en jet privado y pincha para multitudes selectas que corean su nombre cinco días por semana. Según el holandés, que publica estos días su cuarto álbum, ‘Kaleidoscope’, los lujos, la fama y su rutilante tren de vida no son más que el justo premio a muchos años de esfuerzo.

Tiësto no tendría porqué hacer todo esto. A un tipo que cobra más de 60.000 euros por sesión de trance no debería hacerle ninguna falta buscar colaboradores en el mundo indie, o responder a llamadas de teléfono desde España mientras desayuna en su hotel en Nashville. No se nos ocurre ciudad menos trance que Nashville. “No creas, siempre ha habido un elemento country en mi música”, comenta el muy cachondo. Y es que Tiësto está contento porque, con su nuevo disco, ‘Kaleidoscope’, va a conseguir lo nunca visto: poner de acuerdo a clubbers e indies. Todos le van a odiar. Los primeros, por haber abandonado el trance en pos de la canción. Los segundos, por tratar de parecer un tipo enrollado con credenciales cool al fichar a la mitad del star system indie para un disco que intenta descaradamente jugar en la liga de Justice o Simian Mobile Disco, de toda esa electrónica indie que hace dos años era bastante popular entre la gente que no concibe la vida sin FaceBook. “El mundo indie es un lugar lleno de gente supuestamente cool, muy pagada de sí misma, esnob y difícil, pero a mí me la suda. Jamás he querido ser cool y sé que, para ellos, soy y seré un dj de trance y ellos creen que no hay nada menos cool que el trance. Pero, ¿sabes qué?: no necesito permiso de nadie para hacer lo que me dé la gana”. Desde un punto de vista numérico, este holandés de 40 años llamado Tijs Michiel Verwest se ha ganado el derecho a no hacer concesiones. Ha sido el primer dj en participar en la ceremonia de apertura de unos Juegos Olímpicos (Atenas 2004), ha hecho bailar a 250.000 personas en la playa de Ipanema, el nuevo Windows Vista tiene una aplicación llamada Tiësto en su honor y ha sido el primer dj en actuar en el celebérrimo O2 Arena de Londres. Realmente, ¿alguien puede pensar que necesita a Kele Okereke, de Bloc Party, o a Tegan and Sara para parecer un tío enrollado?: “No hay nada en el mundo comparable a tener a 15.000 personas locas de alegría gritando tu nombre en la pista de baile. Eso ya nadie me lo va a quitar, y me sucede unas 200 veces al año. Con eso asegurado, puedo permitirme el lujo de aparcar el trance y hacer otro tipo de música”.

Cuenta la leyenda de este holandés que a los 15 años ya pinchaba en fiestas escolares, instruyendo a sus compañeros de pupitre en las doctrinas del acid house y Madonna. La ambición rubia ha sido, desde entonces, una obsesión para Tiësto. “No me voy a casar, porque no tengo tiempo para una relación formal, pero si Madonna me lo pide, igual hago una excepción”, bromea el dios del trance, quien el año pasado fue portada de todas las revistas del corazón de su país al protagonizar una boda frustrada y una separación mediática en menos de un mes. Hoy, Tiësto tiene claro que sus prioridades son musicales. Y es que desde que empezó a labrarse un nombre en el circuito de clubes europeo, el holandés no ha parado de batir records. El tipo, que dice que bebe sólo cerveza y no toma estupefacientes, ha llegado a actuar 12 horas seguidas. ¿Y cuándo va al baño? “Es un problema, no te lo voy a  negar, pero siempre hay maneras de solucionar cualquier problema. Eso lo he aprendido con el tiempo”, responde dándole un giro filosófico a una pregunta de supina estupidez. “No quiero cambiar de estilo de vida. Me gusta viajar, me he acostumbrado a  dormir de día, a vivir en hoteles y a no tener un domicilio fijo. Muchos dj’s dicen que se sienten solos con este estilo de vida, pero yo viajo con mi gente y tengo mi rutina. Me gusta”. Cuando duermes en hoteles de cinco estrellas y viajas en jet privado, todo se antoja algo más fácil. “Me lo he ganado”, interviene el holandés errante. “he trabajado muy duro para llegar hasta aquí”. Para él, tener dos semanas de vacaciones es casi un problema, pues no sabe dónde ni cómo parar. Si mañana se fuera a una isla tropical a descansar, dedicaría el día a samplear el sonido de los cocos cayendo al suelo. “Me cuesta desconectar, me aburro si no tengo nada que hacer. Por eso dedico mis vacaciones a preparar mis discos. Por ejemplo, a Kele Okereke me lo encontré por Londres y le convencí de que se viniera el estudio a grabar unas voces. Ninguno de los dos debíamos trabajar esa noche, pero ahí estábamos. Pienso en música las 24 horas del día”.

Más que un dj, el gran Tiësto es ya una multinacional. Una empresa que se involucra en grandes obras filantrópicas, que logra que Armani le haga una camiseta, que posee un sello y que ha editado más DVD’s que discos de estudio. ‘Kaleidoscope’ es sólo su cuarta referencia, mientras que ha editado en DVD hasta seis de sus giras. Llegado este punto, lo que le pondría hoy al holandés sería tener una banda. “Hacer canciones, experimentar con nuevos sonidos. Por eso he buscado a gente como Nelly Furtado, Emily Haines o Calvin Harris. Es gente que me inspira y me sirve como vehículo. Quiero demostrar que puedo hacer más cosas”.
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