¿Es tan difícil el segundo álbum como suele decirse?
No lo ha sido en mi caso. Tengo todavía tantas canciones por escribir que me motivé mucho más. Este disco parte de donde terminó el anterior, pero está mucho mejor hecho: ha habido más medios, productor, banda...
Además, aquí se nota que tú no eres una rapera, a pesar de que es en el rap donde te solían encasillar.
Eso tiene su lógica, porque yo empecé a preparar el disco anterior con Killer B, que es un especialista en rap. Compartí estudio durante cuatro años con raperos, como Makabro o Krazè, que son los que me han enseñado todo lo que sé de rap. Sin embargo, esta vez el productor era más rock, y por ahí ha tirado el disco...
Hay hasta heavy. Suena cada guitarra...
Cierto, ha quedado un poco metalero. Esa era la idea, porque tenemos un directo muy potente y, además, cada vez somos más músicos tocando en vivo.
Bueno, el show, en realidad, eres tú...
En realidad, yo no lo veo así. Me parece que es un espectáculo que cada vez está mas cerca de la música...
¿Sigues sin saber qué tipo de cantante eres? A lo mejor eres muchas a la vez...
Efectivamente. Mi estilo bebe del rock, del rap, del teatro... Comencé con canciones muy oscuras, casi tenebrosas, hasta que he llegado a un tema como ‘La verdadera revolución’, que es lo más luminoso que he escrito jamás de los jamases...
¿Y eso de “la verdadera revolución es el amor” no es muy hippy?
[Ríe] Bueno, ésa es tu opinión y yo no voy a entrar. A mí los juicios no me interesan. Lo que me interesa es escribir sin censura canciones que me representen.
¿No te interesa la revolución política?
Es que en la política está ya todo tan manoseado que no hay nada que puedas creer. La verdadera revolución está en uno mismo y en lo que hace en su entorno...
Una idea muy anarquista, la de cambiar uno mismo para poder así cambiar el mundo...
Es que ésa sería un poco mi ideología, si pudiera definirla, que no puedo.
“Dios es un dragón”, dices en uno de los temas del disco...
Me encanta esa canción, es muy poética. Compara a dios con el amado, y todos los poetas han escrito sobre eso...
Pero, ¿tú crees en dios?
Por supuesto. Yo rezo hasta el cansancio.
¿A qué dios?
Yo creo que es el deseo de querer creer. Me gustaría, no sé si un dios, pero sí que hubiera una esperanza. Poder perdonar, poder amar...
Pero no hablas de religión organizada...
No, no. No creo en la iglesia, de la misma manera que no creo en la política ni en la familia...
Te refieres a la familia tradicional...
Sí, sí. La familia es el mayor veneno de la sociedad. No manejo ese tipo de valores tan arcaicos.
A pesar de lo que dices, sigues teniendo letras muy oscuras... ¿A veces no te da un poco de miedo lo que escribes?
Creo que las canciones surgen de mi otro yo, porque luego, en mi vida real, veo los temas y me parecen muy raros... Pero eso significa que cuando escribo no tengo en cuenta ni a la industria ni al oyente ni a mi familia.
Sí, porque cuando tu familia escuchó ‘Quiero papá’, del anterior disco, en la que decías cosas como “a veces deseo sentarme en sus piernas y otras tenerlo dentro de ellas”, debió alucinar...
Al principio no entendían nada... Les parecían canciones de muy mal gusto y yo hasta compartía sus opiniones. Pero mira, si al final he conseguido ganarme la vida con esto, aparcando por fin todos los trabajos mediocres que tuve que hacer, pues mi familia se alegra.
¿Qué has aprendido estando de gira?
He descubierto mucha música y muchas cosas de los hombres, que me he pasado en una furgoneta con cinco músicos un montón de tiempo...
¿Qué has descubierto de los hombres?
Pues que había muchos a mi alrededor a los que no conocía. El otro día, me decían: “Con tanta actitud, no te faltarán hombres?” Y yo les dije: “Hombres no me faltaban, me falta compromiso”.
¿Pero tú buscas compromiso?
Claro, es fundamental el compromiso respecto a todo: con uno mismo, con el trabajo, con la profesión y con la vida.
¿Y en la pareja?
¡Por supuesto! Comprometerse con lo que sea tiene que ver con crecer, y yo estoy en ese camino. Yo quiero hacerme mayor...
¿Has notado machismo en algunas audiencias?
Pero es que el machismo lo notas en cualquier lado... Hemos crecido con esa cultura, y es una barrera que hay que derribar. Una piba siempre tiene que demostrar todo el triple para hacerse respetar.
Vamos, que no te perdonan ni una...
No es tanto eso. El problema está mucho más enmascarado. Que salga una chica diciendo cosas como “nos hacemos un peta y nos vamos a follar”, o un tema como ‘Sexo express’, donde la tía adopta el rol del tío y le trata como a una mujercita, son cosas que cuestan. Cuando he enseñado a mi círculo esa canción, ha dolido, porque no está contemplado que una tía pueda pensar así, hablar así y actuar así.
¿Tú eres de sexo exprés?
Sí, bueno, en esa canción hablo de cómo creo que me ve el hombre. Tú te crees que me tienes que hacer el verso y lo que no sabes es que yo quiero abrir bien la boca. El tema va de eso, de lo desconocida que soy para ti. Tú te crees que tienes que estar con lo de “nena, preciosa, para ti el mundo entero” y no, tío, que lo que quiero es “traga, traga”...
Hay otra frase bien burra en el disco que dice algo así como “estoy más meada que el mar en de julio”.
Es que yo no me autocensuro. Son otros los que me censuran...
¿De verdad has sufrido la censura?
Mira, una vez me invitaron a la tele y yo quería tocar ‘Quiero papá’ y me la censuraron. Tuve que tocar otra porque esa les parecía muy fuerte. En ‘Desheredada’, en algún canal censuraron lo de “nos hacemos un porro y nos vamos a follar”. Hubo que reestructurar la canción y esa parte aparece como “nos hacemos un ufffff y nos vamos a uhhhh”. Así de triste. Ahora he preferido ser más sutil...
‘Me gustas así’ me recuerda a un tema del primer disco que habla de amores macarras... ¿Te van esa clase de tíos?
Está escrita para la misma persona. Habla del amor incondicional: puedes ser un desgraciado, un borracho, eres mediocre, engañas, no tienes donde caerte muerto, pero no te preocupes, amor, yo te quiero igual.
En ‘Callo malayo’, hablas de la obligación que tenéis las mujeres de estar siempre perfectas para ser alguien...
Habla exactamente de eso. Es la canción más feminista que he escrito jamás. Trata del peso que supone para una tía tener que ser guapa, porque a una tía se la valora exclusivamente por su belleza. Exclusivamente. Ya nos pueden contar la historia de su puta madre, que lo que valoran es si eres guapa. Y si eres un callazo, estás jodida.
Hombre, no creo que sea tan tajante. De hecho, hay actrices o cantantes que no son precisamente iconos de belleza...
¿Tú crees? Pues a ver, dime alguna... Claro que no es tan tajante, lo que pasa es que la canción está escrita desde un punto de vista radical. Es como “no importa lo que yo pueda hacer, no me quieres por fea y punto”. Pero vale también para los hombres. Ahora mismo, no me viene nadie a la cabeza que sea feo y que tenga un buen puesto de trabajo.
Hay cada empresario y cada político...
¿Los políticos? Pero si Zapatero va más guapo que la hostia...
Ya, pero a mira a Rajoy...
Ya, y mira tú cómo le va...
Hombre, por esa regla de tres, Aznar fue un sex symbol durante años...
Joder, ¡qué horror! No, yo lo que creo es que ya no la belleza, sino el canon de belleza tiene mucho, mucho peso, especialmente para las mujeres. Por eso es una de mis canciones favoritas del disco...
En otra de las canciones, ‘Mañana me quito’, ¿de qué te quitas?
De todo, no tiene que ver con las drogas. Mañana me quito de mis contracturas en la espalda, mañana me quito de la noche pasada que estaba poniéndome hasta el culo, mañana me quito del cielo que me han prometido, mañana me quito del polvo que echamos en un momento dado...
Ya, ya, para mañana volver a decir, otra vez, mañana me quito... Es un clásico.
Claro y otra vez estar en la rueda.
¿Hay más droga en el mundo de la música que en un bufete de abogados?
No especialmente. Además la gente con la que voy, los que trabajan conmigo, no les va ese rollo. Y yo detesto profundamente las drogas, las detesto. He visto tantas cosas rotas a mi alrededor...
Pero dependerá del uso, o del abuso, que se haga de ellas...
A mí me parece bien legalizar todo para que salga del guetto, por todas las connotaciones negativas que tiene alrededor, pero aún así la droga es totalmente destructiva. En la vida hay cosas mucho más importantes que drogarse...
Hay quien asegura que lo necesita para componer, pero no va a ser tu caso...
Yo me he bebido mis copas y luego he compuesto cosas, pero no me funciona. Cuando te pones a componer estás en otra línea de pensamiento...
¿Te ha sorprendido tu propio éxito?
Un montón. ‘Se rompe o se raja’ era un disco muy diferente a lo que había en el mercado entonces y la propuesta era muy arriesgada, así que ha sido una sorpresa todo lo que he conseguido: desde la banda sonora de la serie para México (‘Capadocia’), hasta ahora, que me voy a Argentina a abrir el Personal Fest, uno de los festivales más grandes del país. Estoy realmente contenta y agradecida.