La mancha blanca Abella Danger es demasiado

Hace un par de números, Elisa Victoria dejó escrito en ‘Primera Línea’ el inmenso estupor que le produjo una escena entre Abella Danger, Mike Adriano y un bloque de mantequilla. Recuperamos el texto de Elisa para que tú también te pasmes con lo que es capaz de hacer esta actriz de Miami de solo 20 años.

Abella Danger
Elisa Victoria | 22/02/2016 - 13:51

Lo digo de verdad, lo digo sin aliento, escribiendo con una mano y sacudiendo la otra como queriendo indicar que he visto una cosa muy fuerte.

Imperialismo judío, superpoderes ucranianos, entrenamiento en danza clásica y contemporánea. Esos glúteos tiernos, esas cachas, esa lozanía. Todo el tiempo buscando la expresión más irresistible, la que dé más ganas de reventarla. Luego la revientan y pone cara de que le gusta tanto que se está quedando tonta. Imposta un gesto de inocencia extremadamente falso.

Si resultase convincente, el efecto se vería mermado. Todo en Abella es intencionado, nunca lo pasa mal. Cuando rueda una sesión de sado es ella quien está jugando con nosotros. Domina todo este lenguaje de ser abusada, lo ensaya porque sabe que pone muy cachondo. Está muy segura de sí misma, sabe que lo suyo es la hostia, como para volverse loco.

Bueno, a lo que vamos: la escena de la mantequilla con Mike Adriano. Después de un cóctel de babas servido en copa de Martini, le traen un bloque de mantequilla duro y frío. Directo al culo. Con ese color orgánico, grasiento, asomando desde dentro como un cuarto de kilo de pus. Y ella pasándose la lengua por los dientes mientras se la follan con un pedazo al fondo todavía fresco.

Justo antes de que se lo introduzcan confiesa que nunca antes había tenido mantequilla en el culo. Debo decir que yo tampoco había visto nunca nada igual. Que estoy con la boca abierta frente a tamaña porquería, a semejante atrevimiento. A lo mejor no me he explicado bien porque después del segundo visionado me tiemblan los dedos. La mantequilla amarillenta deshaciéndose en el interior de su cuerpo, pringándole las entrañas. Fundiéndose con la fricción de la polla durante un cuarto de hora, rebosando, chorreando líquida.

Ese estudio no se labra en seis meses y ella es tan joven que por cojones debe  llevar desde niña pensando en guarradas. Ejecutándolas en su cuarto. Luego en baños, en sofás y en coches. ¿A qué edad se metió algo por primera vez en el culo? ¿Está bien hablar de esto?

Ah, perdonadme si la lío. Mi único pecado fue amar.

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