Vicio y subcultura Abran paso a la clase del 98

Alex Blake, Lily Jordan, Chloe Scott, Aurora Belle y Alyssa Cole son nuestro cuarteto de estrellas de la quinta del 98, la última en irrumpir con fuerza en el mundo del porno.

Chloe Scott
Javier Blánquez | 17/10/2017 - 17:41

Una de las muchas cosas buenas que tiene el porno es que nos mantiene entretenidos. La naturaleza de la industria es tan cambiante, hay tantas novedades cada mes –de ingreso de nuevo personal, que no de renovación de los estilos y las corrientes–, que por fuerza hay que estar prestando atención al desfile de nuevas caras que entran en la industria.

El porno es un terreno en movimiento, que se renueva a una velocidad fulgurante –las incorporaciones son más constantes que en el mundo de la música pop, y las estrellas duran menos que en el fútbol–, y por tanto hay que mantener la atención, no sea que se te pase algo importante.

Algunos de los acontecimientos más fuertes a los que hemos asistido en los últimos meses, como por ejemplo el encumbramiento de Kendra Sunderland, la reaparición de Lana Rhoades tras su salida en falso y la retirada súbita de Veronica Avluv, se produjeron sin que nadie lo supiera ver venir. Parpadeas, y ya te has perdido algo importante. Hay que estar con todos los ojos abiertos, incluido el del culo.

Lily Jordan

 

El relevo

Dicho esto, parece que fue ayer cuando hacíamos balance de pasadas temporadas de fornicio recreativo, y hablábamos, por ejemplo, de la clase del 97, o la última remesa de actrices con 18 años recién cumplidos que, aprovechando la brecha legal que otorga la mayoría de edad, cumplían su sueño de entrar en la industria pornográfica para follar lo que no estaba escrito: nos fijamos muy especialmente en Liza Rowe, en Naomi Woods, en Chloe Couture y Aubrey Gold; muchas de ellas siguen dando guerra y abriendo los encantos de su anatomía, y en el futuro, quizá, alguna de ellas sea leyenda.

Así que, visto que tenemos cierto don premonitorio, ya sea para la detección de talento o para anticipar el futuro como Nostradamus –que aquí sería Noxxxtradamuxxx–, vamos a hacer lo mismo con el curso siguiente y vamos a ver qué nos depara la clase del 98. ¿Cómo será el porno mañana? Igual que ahora, pero con nuevas chicas primaverales a las que daríamos, sin problemas, las llaves de nuestra casa.

 

Irrupciones fulgurantes

Debemos que decir, y no hay que tener miedo en insistir en esta idea, que no todas las starlettes debutan con la misma edad ni con el mismo nivel de ambición.

Por ejemplo, algunas de las muchachas nuevas que más han dado que hablar en el porno de 2017 no tienen 18 años recién cumplidos: Hadley Viscara, rotunda rubia nívea de enorme pechonalidad, tiene 23 años, pero no empezó a rodar escenas hasta el pasado verano, ganándose a pulso un hueco en productoras como Mofos o Blacked, y Moka Mora, uno de los últimos grandes descubrimientos de Greg Lansky para su división anal Tushy, no empezó a dedicarse profesionalmente hasta principios de año, y solo tras haber cumplido los 25.

Chloe Scott

 

Esto de ponerse delante de una cámara y ser la diosa del sexo no se consigue en cuatro días, está muy lejos de ser como llegar y besar el santo. Por no hablar de algunas MILFs que se apuntan al negocio pasados los 30.

Aún así, lo que está claro es que, dándole la razón a Camilo José Cela, en el porno quien resiste gana, y la carrera de fondo que es una trayectoria profesional sólo empieza a rendir frutos de verdad tras, por lo menos, dos años de disciplina y concienzuda entrega a la causa del ñogo-ñogo.

No importa a qué edad entres: lo importante es que la fama cuesta, y hay que empezar a pagarla con litros de sudor, flujo y semen. Algunos de nuestros descubrimientos prematuros, como la escultural Bella Rose, Kylie Page –diosa curvy que parece que se está echando a perder, pero que tiene un seguimiento atento y algunas escenas memorables–, la pechugona Ashley Adams –máxima expresión de la mujer ‘feapa’, con cara cubista pero unas formas más propias de una divinidad romana– o la tórrida brasileña Gina Valentina, son jóvenes veteranas de 20 años que han necesitado un periodo razonable de maduración para consolidarse en la selección natural del porno y convertirse en las favoritas de todo el mundo.

También han estallado en el último cursos florecimientos tardíos como los de Anya Olsen (23 años), Megan Rain (21 años), Melissa Moore (21 años) o Holly Hendrix (20 años); ellas son la prueba de que, haya premios o no, para conseguir un buen contrato, o un booking que eche chispas, antes hay que ganárselo, y los primeros meses de trabajo son importantes para granjearse una buena reputación y la confianza de los productores.

 

Cuerpos cargados de futuro

Así que la clase del 98 –aquellas chicas que han entrado en la industria en 2017, con los 18 años recién cumplidos– no sabremos si ha sido una buena promoción hasta, por lo menos, dentro de dos años, cuando veamos quien se ha abierto paso hasta la cima de la industria, siempre necesitada de nuevas estrellas.

Lo que sí tenemos claro es que hay unas cuantas debutantes de esta temporada, estrenos absolutos en nuestras pantallas, que ya empiezan a consolidar una posición interesante en el negocio, lo que nos permite suponer que, si trabajan bien y la audiencia responde favorablemente, serán las hembras que tomarán el relevo de nuestras obsesiones de los últimos tiempos, esas Keisha Grey, Adriana Chechik, Mia Malkova, Casey Calvert y Abella Danger que ahora están en la cumbre de su oficio, y que tuvieron que ganarse el derecho de ser las reinas de fornicio.

Así que hagamos de Rappel y adivinemos el futuro, a partir de las nuevas incorporaciones que nos ha dado la dinámica escena del porno, donde cada día suena un single con posibilidades de llegar al número 1 de las listas.

Empecemos por Lily Jordan. Nacida en enero de 1998, lo que hemos visto por ahora de ella resulta francamente prometedor: Jordan tiene la típica belleza natural de las teens recién cortadas del rosal, unas formas sinuosas a la vez que suaves, y una entrega por ahora satisfactoria –sin haber cometido ningún exceso, pero sin que parezca demasiado mojigata– que nos permite aventurar que podría ser una actriz que sirva de recambio a la guapísima y frágil Remy LaCroix, a la que hace tiempo que echamos de menos.

Lily ha trabajado con algunas de las productoras en las que se foguean muchas debutante –Teens Like It Big, 2 Chicks Same Time, Teem Skeet, Mofos, Naughty America– y hasta tiene el certificado de calidad Lansky, con una escena en Blacked. Nuestro veredicto: dentro de dos años tendríamos que ver por su parte un progreso mayúsculo. Ojalá se mantenga firme.

Lily Jordan

 

Sigamos con Chloe Scott. Aquí estamos ante una típica rubia americana, de físico contundente pero todavía sin formar del todo, con un punto entre la fragilidad adolescente y la necesidad rauda de sacar todo el furor sexual acumulado durante la pubertad.

Por su rubiez espléndida nos recuerda a chicas como Samantha Rone o la añorada Lexi Belle, con ese punto entre vecina de enfrente y devoradora de erecciones. Además, ella cuenta no sólo con el sello de garantía Lansky, sino una posición preeminente en la corte del nuevo rey del porno exquisito, ya que no sólo se estrenó en Blacked de la mano de Mandingo –ese hombre con un rabo del diámetro de una columna dórica–, sino que tiene ya hasta certificado el estreno anal en una escena de mayo de este año.

Chloe tenía prisa y ha ido a por todas desde el principio. Podría aspirar a ser ‘Best New Starlett’ este año en los premios AVN, y tomarle el relevo a Holly Hendrix.

Chloe Scott

 

Más madera

A continuación, reparemos en Aurora Belle, otra rubia pequeña y compacta que, aunque todavía no ha llamado la atención del cortijo Lansky, sí tiene ya una pequeña colección de escenas rodadas para New Sensations, Team Skeet o Colette, donde se midió nada menos que a Riley Reid en un trío en el que no parece estar intimidada por la situación de compartir sábanas con una de las reinas del porno actual.

No se sabe muy bien qué es lo que quiere, porque en un año ha cambiado de aspecto varias veces –pelo rubio, tinte cobrizo y moreno–, y bascula entre lo duro –tiene una escena con Mike Adriano– y lo chic –una escena en X-Art con Jean Val Jean, que ya ha hecho los honores, a la espera de que algún día pueda ser chica Vixen–. Pero de la nueva hornada, tiene carácter. Es probable que dure.

Aurora Belle

 

A quien se ve más decidida es a Alex Blake, quien tiene un perfil propio de las jóvenes estrellas del porno hipster: curiosidad cinéfila, gusto musical, afición por la marihuana, un cuerpo esbelto que lanza en picado para aprovechar todo el furor masculino de su presa, y que nada más entrar en el negocio ya ha puesto al servicio de Blacked –que cada vez más parece la aduana por la que se cuelan las jóvenes del porno, estrenadas por un semental zaíno– o Passion HD.

Aunque no tenga las formas rotundas de Keisha Grey, se le percibe una determinación muy parecida a la que tenía nuestra bestia de Tampa favorita: cuando folla ante la cámara se nota que lo disfruta, y que cuando le dejen querrá mandar. En dos años, puede reinar.

Alex Blake

 

Nuestra última apuesta es Alyssa Cole, a la que en sus primeras escenas le hemos encontrado un parecido contundente con Carter Cruise: es una rubia cañón que si tuviera más curvas sería como una tanqueta acorazada, y que en sus pocos meses de carrera ya ha ingresado en familias tan potentes como HardX, Lubed –la productora número 1 en lo que se refiere a embadurnarse en aceite corporal–, Elegant Angel –fue una de las incorporaciones a la segunda entrega de la serie ‘Teen Wet Asses’– y, aquí viene el factor diferencial, Tushy: sin pensárselo dos veces, decidió que no iba a especular con la virginidad de su ano y lo entregó a lo grande en febrero en el sancta santorum de Greg Lansky, dejando que fuera el colosal Manuel Ferrara quien descorchara sus encantos con un preciso uso de su herramienta grande y venosa. Esto es información, no opinión: otra candidata a ser la debutante del año.

Alyssa Cole

 

¿Acertaremos en estos pronósticos?

En algunos sí, en otros no. Lo que está claro es que la clase de 1998 ya ha llegado, y está aquí para quedarse. El futuro del porno lo escribirán algunas de estas chicas maravillosas, y otras que aún no han llegado, o han empezado sin que nos diéramos cuenta, y nos mantendrán entretenidos en el futuro con sus artes amatorias, que habrían hecho que hasta Ovidio se hubiera sentido orgulloso.

 

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