Vicio y subcultura Aidra Fox, reina del porno sin corona

En un alarde de romanticismo sin precedentes, nuestro Vicio y subcultura apuesta esta vez por la última romántica y la criatura más dulce del porno contemporáneo, esta celestial criatura nacida en Milwaukee hace 23 años.

Aidra Fox
Javier Blánquez | 20/08/2018 - 13:45

Parece como si Aidra Fox hubiera estado en el porno toda la vida. A fecha de hoy acumula más de 300 escenas, las primeras de las cuales se remontan a 2013, y eso significa –para quien tenga unas mínimas nociones de matemáticas– que lleva cinco años en la profesión, lo que es mucho, muchísimo, o sea, una jartá.

Es decir: en un sector en el que la esperanza de vida artística de las actrices suele ser corta porque la mayoría abandona a los pocos meses, desencantadas con la rutina del ñogo-ñogo delante de las cámaras o frustradas por no haber alcanzado las cotas de glamour prometidas, o abrumadas por algunos de los malos tragos que hay que tomarse de vez en cuando –y no hablamos del blow bang, una categoría en la que Aidra es especialista–, lo menos habitual es que se construyan carreras largas.

Estar cinco años en el porno significa que esta va a ser, a menos que ocurra cualquier catástrofe, tu carrera durante mucho tiempo más: a los cinco años ya se ha hecho de todo, se ha construido una base de fans, y se empieza a entrar en la categoría de leyenda potencial. De la generación de Aidra Fox, están en ese nivel algunas de las intocables del momento, como Riley Reid (debutante en 2011), Valentina Nappi (en 2012), Kelsi Monroe, Adriana Chechik y Keisha Grey (en 2013), y Abella Danger (en 2014).

 

Éxito precoz

Y sin embargo, hay un aspecto en el que Aidra Fox supera a todas sus compañeras de generación: empezó con 18 años de edad, nada más cumplirlos, y es la más joven de todas.

Aidra Fox

 

Algunas vacas sagradas del porno ya están en 26 o 27 años, que es donde podemos establecer el límite de la madurez resplandeciente, ya acercándose al límite en el que hay que empezar a pensar en ser MILF y operarse, si no se ha hecho antes, pero nuestra Aidra todavía está en los 23.

Tuvimos que corroborar el dato para escapar de nuestro asombro: ha trabajado a destajo, tiene una trayectoria de veterana, pero en realidad está en la edad florida en la que muchas otras chicas adquieren fama, premios o incluso acceden por primera vez al negocio. Si hubiera que hacer un símil futbolístico, Aidra Fox es al porno lo que Mbappé al fútbol: empezó lo más pronto que pudo, y conquistó todo lo que se propuso en un tiempo récord.

Sin embargo, hay un aspecto que hace que no valoremos con suficiente justicia la carrera de Aidra, y es que a pesar de que ha trabajado con TODAS las grandes productoras del momento, que no hay NADA que no haya hecho delante de la cámara, y que además no pone frenos a su lujuria, todavía no ha sido bendecida con los premios más prestigiosos del ramo.

Es decir, en la vitrina de su casita en la playa no hay ninguna estatuilla AVN de gran categoría, tampoco hay ninguna de XBIZ, a pesar de que todos los años ha estado nominado para los premios más codiciados: female performer of the year, mejor escena chico-chica, mejor anal, mejor gang bang, mejor lésbico… Cabe decir que en escenas lésbicas y con cámara POV sí ha ganado. Pero nunca le ha caído el gordo de la lotería.

 

Lo (poco) que aún le falta

¿Por qué?

Si hacemos caso a una de las últimas pataletas de la desaparecida Eva Lovia, esto se debe a que premios como los AVN, en el fondo, están comprados o muy influenciados por los centros de poder de la industria del porno, es decir, que suele haber una tendencia a apostar por quien tiene dinero o mejores enlaces con managers y directores, razón que explicaría el dominio abrumador que en estas tres últimas ediciones ha mostrado Aquel Que No Puede Ser Nombrado, y cómo bajo su influjo han sido estrellas del año chicas como Riley Reid o Angela White, y por lo que este año suena ya fuerte Abigail Mac, a quien Kayden Kross le ha dirigido un showcase de cinco escenas para Tushy.

Aidra Fox

 

También hay que decir una cosa: Aidra Fox es increíblemente buena, y más guapa que una cheerleader de los Lakers, pero también ha entrado en juego en un momento en el que la generación que está haciendo porno gonzo y extremo no se anda con tonterías y ha alcanzado un nivel que no se veía en mucho tiempo.

Es decir, si se aspira a ser la más guarra del circuito, hay que competir con Adriana Chechik, y por detrás vienen fieras como Kissa Sins; si se aspira a ser la más precoz y a gestionar bien la carrera con exclusivas, Abella Danger y Riley Reid también han sido hábiles en sus movimientos. Si se buscan diosas griegas y esculturales, qué vamos a descubrir ahora: el porno de bellezas naturales de hoy tiene más calidad que un pase de modelos de Victoria’s Secret.

 

Una profesional sin fisuras

Todo esto, sin embargo, no ha hecho mella en Aidra Fox, que en vez de patalear y buscarse problemas con la gente por envidia, como ha hecho el Monstruo del Lago Ness –de quien se dice que es una loca peligrosa que araña a otras chicas ante la frustración de conseguir los premios más cotizados–, lo que hace es disfrutar de su trabajo y engrosar sus arcas, sabiendo que el verdadero reconocimiento y el amor más verdadero es el que dispensan los fans y las compañeras de profesión, que se desviven por trabajar con ella, pues es conocido que su chichi le huele a lirios.

Aidra es una de las porn stars más consistentes, un motor diésel que no descansa y que no se avería nunca, que lo hace todo bien, tanto el gonzo desbocado como el glamcore, tanto el vis a vis como las orgías, y por supuesto el porno lésbico: no es casualidad que Angela White, que ahora presenta el cuarto volumen de su serie Angela loves Women, haya rodado una escena con ella y la haya incluido en la portada del DVD.

Aidra Fox

 

Cada vez que aparece en una escena, tenemos que estar seguros de que Aidra dará todo lo que lleve encima, y además no se le conocen episodios de estar indispuesta, o fichada por la policía: la fama no se le ha subido a la cabeza, no ha hecho locuras, y sigue ofreciendo sus encantos a la cámara como si fuera lo único importante que hay en la vida. Decíamos de Mbappé, pero también tiene la tenacidad y la persistencia de Messi y Cristiano. Sólo vive para una cosa.

 

Superdotada

Y es que todo lo hace bien. ¿Polvos apasionados para una mirada mainstream e incluso femenina? Tiene escenas buenas en Nubiles. ¿Interracial? Lo hizo de buenas a primeras, y además muy bien, entregando la puerta posterior a las primeras de cambio. ¿Escenas de sumisión con rímel corrido, todos los orificios explorados, visceralidad y energía bruta? Busquen su escena con James Deen en Analized, que no es tan bestia como la de James Deen con Adriana Chechik para la misma firma –nada puede superar ese momento en el que el viejo James le chupa la CÓRNEA a su compañera–, pero también es salvaje y no deja prisioneros.

Aidra Fox ha trabajado para Legal Porno, con tres tipos, y eso significa que la DP que suele rodar para HardX no tiene ningún secreto para ella. Lo hace todo, y lo hace todo bien. Incluidas las escenas sado.

Aidra Fox

 

Es por esto por lo que queríamos rendirle un homenaje necesario a una chica joven, guapa, que parece la versión de mayor estatura de Riley Reid, porque no comprendemos qué es lo que ha podido pasar con ella para que no goce de un reconocimiento más alto.

¿Le ha faltado márketing? ¿Tendría que haber caído en gracia de una productora con más poder? ¿Ha corrido demasiado y no ha dosificado bien las exclusivas, para ir generando hype, algo que ahora les está yendo de maravillas a Mia Malkova o Abigail Mac, como decíamos?

Quizá sea algo de eso. Tiene pinta de que Aidra ya lo ha hecho todo y ya se mueve en el negocio por inercia, pero no hay que olvidar que entre sus colegas tiene prestigio. De hecho, cuando Tori Black decidió volver al porno, y antes de rodar escenas hetero con Vixen, entró primero en el circuito lésbico, vía LesbianX, y su primera compañera de colchón y lametones fue Aidra. En Aidra se puede confiar.

Dicho esto, sólo pedimos una cosa: en futuras ofrendas a Onán, en próximos sacrificios de ambrosía a los dioses del amor, no se olviden de Aidra.

Aidra nunca falla, Aidra ofrece la seguridad y la confianza ciega que nunca depositaríamos en un piloto de Ryanair o en el personal de tierra de Aena. Mientras Aidra esté en activo –y dice que, cuando abandone las escenas, se pasará a dirigir o algo parecido–, el porno será un arte noble y bello. Si necesitas combatir el calor, confía en ella.

 

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