La mancha blanca Aidra Fox tiene la regla

La escritora sevillana Elisa Victoria le dedicó estas líneas a Aidra Fox en nuestra revista cuando la actriz de Milwaukee tenía 19 años. Ahora ha cumplido ya los 20, pero sigue siendo de una juventud insultante y una frescura y lozanía fuera de serie.

Aidra Fox
Elisa Victoria | 24/02/2016 - 9:52

A Aidra Fox le ha venido ya la regla, sí. Hace en realidad bastante tiempo que maneja con maestría tampones y analgésicos, por mucho que yo pensara que esas niñas a las que saco diez años no iban a alcanzar la pubertad, no iban a echar nunca las tetas.

Aidra Fox va para los veinte y está hecha de magrito bueno. Su carne parece definitiva y adulta precisamente en las zonas más delicadas. Enmudezco mirando ese chocho voluptuoso y me pregunto cómo ha podido fraguar una asunción tan inmediata de su entidad física. Supongo que el milagro se ha desarrollado mientras me encontraba yo a la sombra, pensando cosas sin enterarme de nada. De repente la antorcha de la frescura ya no chispea en mi tejado. Poco a poco me convierto en carroña.

Me asombra hasta un leve terror que trato de esquivar como un camión ardiendo en medio de la carretera que un ser humano dado a luz en 1995 haya podido echar ya ese cuerpo y haberlo aprendido a usar de tal forma. Viste prendas complicadas, camina erguida, conoce sus rasgos, sus músculos, los maneja a voluntad consiguiendo satisfacer su propio apetito y el de mucha otra gente. Despliega una sonrisa más ancha y honesta que las hermosas alas de un buitre leonado. Diecinueve años.

Entended mi desazón, que los jóvenes nos cojan la delantera es un fenómeno sano y eterno, pero hace muy poco que me he hecho mayor y estas sensaciones me han cogido por sorpresa. No quiero parecer agorera, en mitad del desconcierto que me produce esta incipiente senectud, una senectud tan predecible como inesperada para la ingenua chiquilla que he sido hasta hace apenas unos veranos, celebro con alivio la venida de las nuevas generaciones.

Por fin puedo desprenderme de la responsabilidad de representar un futuro prometedor y sentarme con los viejos a observar plácidamente el paisaje. La alegre hornada del 97 me pillará más preparada. A medida que tu corteza se endurece los nuevos bollos parecen más tiernos.

Cuando tenía su edad mi madre me decía que no me creyera tan lista, que la vida da muchas vueltas, pero a ver quién le hace caso a su madre en ese momento. Me juego el culo a que Aidra lleva meses sin escucharle a la suya un consejo.

Texto extraído de La mancha blanca, la sección de perfiles de actrices X que Elisa Victoria publica todos los meses en ‘Primera Línea’. En el número de enero, ya a la venta, puedes leer el que dedica a Valentina Nappi, una comparación entre el porno y el activismo social y una reflexión sobre las pajas existenciales.

 

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