La mancha blanca Belladonna, reina mora

Lleva retirada desde verano de 2012 y ya ha debutado incluso en el cine convencional, en pelis de detectives drogatas y mujeres caníbales. Sin embargo, para Elisa Victoria, Belladonna es presente continuo del porno, porque sus escenas siguen siendo de lo más intenso, creativo y salvaje que ha dado de sí el género en el último par de décadas.

Belladonna
Elisa Victoria | 10/03/2016 - 9:09

Me parece que a veces Belladonna se corre de verdad.

Con estas maestras del engaño, cualquiera pone la mano en el fuego, pero creo que en su caso puede que sí sea cierta la profecía. En ocasiones entra en trance, sabe que eso gusta mucho y lo suele fingir o exagerar incluso cuando se está agobiando. Como todas, lo lógico. Pero venga ya, a ella se le va la cabeza en serio, le interesa el tema a modo de tesis vital. Cómo si no sería capaz de soportar semejantes extremismos. Ni que fuera un chicle de fresa.

Nada sobra cuando se viste de lo que sea en versión guarrilla, porque lo hace en el calor del hogar y se siente confiada. Argumenta lo cachonda que está alegando motivos muy contundentes y deja que le arruinen el maquillaje hasta niveles indignos. Se mea sobre cualquier convención con tal de que tú lo flipes. Es una filántropa. Una flipántropa. Le cuesta mucho entrenamiento físico y psicológico. Pierde la olla por tu propio culo. Y cuando se dirige a ti despacio encima lo hace dejando ver esas paletas separadas, incluso relamiéndoselas. Ay, las paletas, esas putas paletas me van a llevar a la tumba.

 

Orgasmos a raudales

La reina mora del porno se ha pasado ya todas las fases de una carrera celestial e intenta seguir divirtiéndose a base de liarla con disfraces absurdos y caseros, con diálogos llenos de fantasía que inventa para ella y sus amigas. Puede hacer lo que le dé la gana desde hace años, justo cuando empezó lo mejor. Los desvaríos, los excesos. No excesos en plan orgía. Excesos mentales.

Mirar a la cámara es su razón de ser. Realmente lo está haciendo todo por ti. Dedica un cuarto de hora antes de que aparezca la primera polla a convencerte de las ganas que tiene de follar, hablándote en segunda persona. Como si el que fuera a entrar en escena fueses tú. Maldita estratega.

Invito a todo el mundo a desengancharse de Belladonna al menos un mes y luego volver al redil con la mente despejada, llena de inocencia. A ser posible, afrontando una escena desconocida. A mí me acaba de pasar. Llevaba un tutú rosa, un lazo rojo amarrado muy largo encima del culo y un antifaz dibujado que le ha acabado dejando la cara toda churretosa. Sacadme los ojos, porque me abraso.

Texto extraído de La mancha blanca, la sección de perfiles de actrices X que Elisa Victoria publica todos los meses en ‘Primera Línea’. En el número de marzo, a la venta estos días, puedes leer el que dedica a Valentina Nappi, una comparación entre el porno y el activismo social y una reflexión sobre las pajas existenciales.

 

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