Historias del porno Candy, Candy

La última en visitar nuestras historias del porno es una pionera legendaria, Candy Barr, una de las contadas actrices que hicieron pornografía en esa edad oscura del cine X norteamericano que fueron los 50 y los 60.

Candy
Paco Gisbert | 16/09/2016 - 10:12

El porno vivió su época oscura en la posguerra, en unos años en los que los americanos tenían cosas más importantes en las que pensar que las relacionadas con el porno y en los que las que la legislación local perseguía el porno con la misma intensidad que lo hacía con aquellas películas que se consideraban “antimericanas”, ya fuera por su componente ideológico, ya fuera por su temática sexual.

Los 50 fueron los años en los que floreció la moda del striptease y el burlesque, manifestaciones eróticas que no pasaban de mostrar un sexo tan pacato que a duras penas mostraba el cuerpo semidesnudo de las chicas que se dedicaban a ello.

Sin embargo, en la década del comienzo de la recuperación económica, siguió la producción de cortometrajes pornográficos que se distribuían de manera clandestina en burdeles y entre aquellos aficionados que se jugaban literalmente su libertad con tal de gozar de unos minutos de sexo explícito en las pantallas.

 

Un clásico, un incunable

El más conocido de aquellos cortometrajes fue ‘Smart Alec’, un corto que pasaría a la historia del porno por una razón muy especial. ‘Smart Alec’ no sería más que otro de los “loops” cochambrosos filmados en la América profunda en la década de los 50 si no fuera porque su protagonista, Candy Barr, es considerada la primera actriz de cine porno con una biografía conocida. Candy Barr, seudónimo de la stripper y actriz de burlesque Juanita Dale Slusher, se convirtió así en una pionera del cine X, dos décadas antes de la legalización del género en los Estados Unidos.

Candy Barr con Joan Collins

 

Barr, nacida el 6 de julio de 1935 en Edna (Texas) en una familia disfuncional, trabajó como bailarina erótica en diversos clubes de Dallas desde los 13 años, cuando escapó de su casa. Se casó a los 14 y su matrimonio duró hasta que su marido fue arrestado por atraco a mano armada. Rehizo parcialmente su vida en Los Angeles y Las Vegas, donde era una de las strippers más conocidas y solicitadas del circuito americano, y se convirtió en un símbolo de la vida peligrosa que ejemplificarían, ya en la década siguiente, películas como ‘Bonnie & Clyde’ o ‘La huida’.

De hecho, su vida entera estuvo marcada por los problemas con la justicia, ya que fue acusada de disparar a su segundo marido en 1956 y sorprendentemente salió indemne del consiguiente proceso penal. Antes de casarse con el hombre al que intentó matar, había mantenido una relación sentimental con Jack Ruby, el tipo que asesinó a Lee Harvey Oswald, autor de la muerte del presidente Kennedy años más tarde, y con el gángster Mickey Cohen. Sí que fue a la cárcel en 1959, después de que la policía encontrara en una redada casi dos onzas (unos 55 gramos) de marihuana en su sujetador. Barr fue condenada a quince años de prisión aunque sólo pasó tres entre rejas.

 

El tercer acto

Tras su salida de prisión, volvió al circuito del baile erótico, en el que trabajó durante casi toda su vida, pero sus problemas con las drogas continuaron. En 1969 volvió a ser arrestada en posesión de marihuana, aunque en esa ocasión se libró de volver a la cárcel al alegar que la droga la utilizaba como medicina para su padre, con el que vivía en Brownwood (Texas), y que padecía una dolorosa enfermedad terminal. En 1992 se retiró definitivamente del mundo del espectáculo y vivió plácidamente en Victoria (Texas), donde murió, a la edad de 70 años, el 30 de diciembre de 2005.

Antes de esa azarosa vida, Candy Barr protagonizó el corto pornográfico ‘Smart Alec’ cuando solo contaba con 16 años. La película cuenta la historia de una joven que, mientras toma el sol en la terraza de su hotel, es invitada por un viajante a tomar una copa en su habitación. La copa desemboca en un polvo y, poco después, en un trío, ya que la joven, que se resiste a practicar el sexo oral con su eventual pareja sexual, llama a una amiga que acude en su socorro. El filme, de algo menos de 20 minutos de duración, fue rodado en un motel de carretera de Texas con escasos medios, de ahí su pobre factura.

 

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