Solo para tus ojos Cléa Gaultier, desnuda e inédita

La actriz X francesa Cléa Gaultier cumple hoy 27 años y nosotros hemos aprovechado para, además de felicitarla, recuperar la sesión de fotos y entrevista que le dedicamos en nuestro número de octubre.

Clea Gaultier
Paco Gisbert / Fotos: Luis Martínez (LMD Photo) | 25/10/2017 - 11:08

Hace poco más de un año que Cléa Gaultier (Lyon, Francia, 1990) vive en Calafell, un pequeño pueblo junto al mar a 60 kilómetros al sur de Barcelona. Exactamente el mismo tiempo que esta mujer de hechizantes ojos verdes, con sangre libanesa en sus venas y un cuerpo modelado en el gimnasio y en la danza clásica, se dedica al porno. Junto con su pareja, el también actor X Anthony Gaultier, que la acompaña durante la entrevista, decidieron un día dejarlo todo y venirse a España para trabajar practicando el sexo delante de las cámaras.

Ahora han comenzado a recoger los frutos de aquella decisión no premeditada en forma de escenas para Penthouse, Private o Hard X, y con la esperanza de conquistar algún día el porno americano. Cléa estudió Filosofía y Psicología en la facultad antes de independizarse de sus padres y de comenzar a posar como modelo de lencería para diversas publicaciones y a desfilar en las pasarelas.

Un día, Anthony le sacó unas fotos eróticas y las envió a Marc Dorcel con la intención de que el todopoderoso productor y distribuidor galo se fijara en ellas. “No lo conocía de nada, no había visto ninguna de las películas que produce y, de hecho, pensé que no nos iban a hacer ni caso”, dice Cléa al recordar el fundamental paso que dio en la vida. Unas semanas más tarde, recibió una llamada de Hervé Bodilis, director francés que trabaja para Dorcel, para que trabajara en una de sus películas.

Clea Gaultier

 

Primeros pasos

“Tenía 25 años, que es una edad muy tardía para entrar en el porno, pero para mí es perfecta, porque si hubiera empezado a los 18 no habría sabido lo que estaba haciendo. Yo a los 18 años todavía era una niña, no estaba preparada para tomar una decisión como esa”, recuerda. La primera escena la hizo con Anthony y le sirvió para aprender y expresar su vena exhibicionista.

Pero sus comienzos no fueron tan fáciles: “Tenía una mentalidad muy tradicional en cuestiones de sexo y había cosas que me chocaban, pero no puedo decir que no me gustaran, simplemente que no las conocía”. ¿Por ejemplo?  “Me costaba mucho hacer anales, y las dobles penetraciones ni te cuento”.

Poco a poco fue adaptándose, como ella misma define la práctica que fue adquiriendo hasta conseguir sentirse cómoda cuando lo hacía por la puerta trasera de su anatomía. “Creo que una actriz ha de estar dispuesta a hacer anales para progresar en su carrera y, si te quieres ir a los Estados Unidos a trabajar, es algo del todo imprescindible”, opina.

Clea Gaultier

 

De ese aprendizaje se deduce que la vida sexual de Cléa antes de comenzar a trabajar en el porno no fue un prodigio de osadía. “Lo más original que había hecho es montármelo en sitios raros, en el exterior o en lugares que me excitaban, pero todo dentro de lo que se puede considerar como sexo tradicional”, explica.

Es por ello que Gaultier piensa que el porno ha sido una escuela sexual para ella: “Lo he descubierto todo; jamás había estado en la cama con una mujer, no había hecho un anal, ni un trío, ni una garganta profunda. Esas experiencias me las ha dado el porno”. Aun así, Cléa reconoce que no ve sus escenas, una vez filmadas. “Soy demasiado crítica conmigo misma”, dice entre risas para confesar que antes de entrar en este negocio veía “cine erótico en la televisión, pero no porno, porque prefiero el erotismo a la pornografía”.

 

En la playa

La actriz lionesa está encantada de residir a pocos metros del mar. Amante de la playa y la montaña, Cléa también nos desvela que es una fanática de los gimnasios: “Antes de empezar a hacer porno me pasaba los días en el gimnasio. Ahora tengo menos tiempo. Además, estudié danza clásica durante muchos años, lo que me ha dado mucha flexibilidad”, dice.

Aficionada a los viajes (“es lo mejor del porno, porque soy muy viajera”), amante de los animales (“tengo dos conejos en casa”), seguidora de series como ‘Friends’ y ‘Dexter’, y obsesa del chocolate (“es mi perdición y la de mi dieta”), Cléa Gaultier también es una buena aficionada al cine, del que prefiere las películas de acción y las comedias, pero que, a la hora de elegir sus películas favoritas, se queda con ‘Cisne negro’ [de Darren Aronofsky], “porque me gusta la danza clásica, Natalie Portman está magnífica y la historia te atrapa”, y la francesa ‘Five’ [de Igor Gotesman], inédita en España y que cuenta “con mucha gracia una historia de cinco amigos que deciden vivir juntos”.

Es la elección de una chica cuyo sueño sería convertirse algún día en “actriz de cine convencional”, aunque reconoce que dar ese salto “es muy difícil, porque el porno te deja una etiqueta de por vida, sobre todo en Francia, donde la gente es muy crítica con los que han hecho porno”. Aunque también hay excepciones, como la de Clara Morgane. “Ella supo aprovechar para sus intereses el haber hecho cine X. Me encantaría llegar a poder hacer lo mismo que ella”, concluye.

 

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