Historias del porno Consejos de sexo divertido

Cristina Colecchia fue stripper, actriz erótica, estrella del porno y, por fin, MILF fetichista especializada en escatología y sexo extremo. Hoy ofrece sus consejos de amor y humor en citas privadas.

Manya
Paco Gisbert | 25/04/2018 - 10:06

El sueño de Cristina Colecchia, nacida en Roma en 1964, era convertirse en una actriz cómica, una de esas chicas que, en la commedia erotica alla italiana, corren ligeras de ropa delante de personajes como Lando Buzzanca o Alvaro Vitali.

Por eso, con apenas 17 años, comenzó a hacer teatro en la compañía de Diana Dei, esposa del legendario actor Mario Riva. Pero en el teatro semiprofesional de comienzos de los 80 se ganaba muy poco dinero, por lo que Cristina orientó sus pasos hacia el cine y la televisión.

Consiguió pequeños papeles en olvidadas películas menores y algunos trabajos en la pequeña pantalla, el más importante de los cuales fue de animadora y stripper en el famoso programa erótico de Umberto Smaila ‘Colpo Grosso’, rebautizado en España como ‘¡Ay, qué calor’. Sus pinitos en el erotismo televisivo le abrieron las puertas del cine picante, en filmes como ‘Senza vergogna’, ‘Los burdeles de Paprika’ y ‘Cosí fan tutte’, estos dos últimos dirigidos por Tinto Brass, en los que interpreta papeles marginales.

Manya

 

Como otras actrices de su generación, Cristina dio el salto al porno de la mano de Riccardo Schicchi, verdadero padre del cine X transalpino. Fue en 1987, en ‘Una moglia molto infidele’, de Giorgio Grand en la que participaban Lilli Carati, actriz procedente del cine convencional, la estrella del X norteamericana Tracey Adams y un jovencísimo Rocco Siffredi. En los cuatro años siguientes, Manya, que es el nombre que adoptó Colecchia para hacer carrera en el porno, compaginó su trabajo en los rodajes triple X con espectáculos eróticos en locales especializados, como el Teatrino de Milán o el Blue Moon de Roma.

 

Una feliz retirada

En 1991 había ganado suficiente dinero como para dedicarse a otra cosa y, en compañía de su marido, montó un restaurante en la región de la Lombardía. A lo largo de dos años, la antigua actriz X ayudó a mantener aquel sueño entre platos de pizza y espaguetis, hasta que un incendio la hizo despertar de repente. El siniestro sucedió en 1993, cuando Cristina se encontraba embarazada. Había que volver a empezar y Cristina, separada de su marido, lo hizo cuando nació su hijo.

Manya

 

Volvió al porno, aceptando todo tipo de papeles, por muy extraños que fueran (de hecho, es una de las pocas actrices X italianas que protagonizó escenas escatológicas), e incluso fue la protagonista de una insólita hazaña sexual, al practicar el sexo con 317 hombres en un plazo de 24 horas, en aquellas competiciones sexuales que aspiraban a figurar en el libro Guiness de los récords en la década de los 90.

En 1995, le llegó el papel de su vida: un rol protagonista en ‘L’albero delle zoccole’, la versión X dirigida por Leo Salemi de ‘El árbol de los zuecos’, de Ermano Olmi, ganadora en Cannes en 1978, que suscitó una enorme polémica en Italia al considerar los medios de comunicación que no era ético convertir en porno un filme de marcado carácter político y social. Pero nunca lo aprovechó para cambiar de vida u obtener 15 minutos más de gloria en los medios de comunicación.

Manya trabajaría en el porno diez años más “para asegurar un futuro próspero” a su hijo, según ella misma declaró, y lo hizo convertida en una MILF que aprovechaba su fama para participar en escenas de todo tipo, incluida una triple penetración.

En 2006 se retiró del cine X para dedicarse a hacer de escort, desde Varese, la ciudad en la que reside, con el reclamo que figura en la página web en la que ofrece sus servicios: “Consigli di sesso divertente” (“Consejos de sexo divertido”).

Manya

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