La mancha blanca Dakota Skye en un potro de tortura

Elisa Victoria dedica su mancha blanca de abril a Dakota Skye, la actriz de las mejillas anchas y sólidas. Una mujer de aspecto frágil pero que no duda en someterse a prácticas extremas e incluso bajar a las mazmorras del BDSM sin más equipaje a mano que su vibrador Hitachi.

Dakota Skye
Elisa Victoria | 07/04/2016 - 9:59

Tiene 21 años. Se hace llamar Kota desde hace tiempo pero a mí me resulta raro y no me sale natural. Me sale Dakota, ancho y sólido como sus mejillas: la izquierda Dakota del Norte y la derecha Dakota del Sur. Es curioso cómo algunas chicas tan menudas pueden echar semejante careto, interesantísimo combo estético, y lo bien que les queda el pelito alrededor.

Mucho más curioso es comprobar una vez más la sorprendente condición femenina, que puede permitirle a un ser humano medir poco más de metro y medio, pesar cuarenta y cinco kilos y entregarse alegremente a prácticas extremas a tierna edad. Tan delgadita que de perfil tiende a desaparecer si no gira el cuello para mostrar el abundante rostro, lleva el cabello rubio y corto como una muñeca y se conoce brava desde la pubertad. Escoge vestiditos vaporosos que acentúan su fragilidad y le encanta quitárselos muy rápido para descubrir un montón de calcetines de tenista y bragas blancas, mi auténtica perdición.

 

Dakota en las cuevas del sado

Todo esto ya sería suficiente para prestarle atención, para nominarla a premios. Le bastaría con ser tan mona, con las escenas corrientes más o menos rudas, con el sexo multitudinario, con los anales profundos. Pero le proponen asistir a las mazmorras y dice que sí, que con su vibrador Hitachi a mano aguanta lo que haga falta. Se lo amarran bien apretado encima del coño y el banquete está servido, con las manos y las piernas atadas, listo para consumir. Amordazada y empotrada, empotrada literalmente hablando, se queja y se regocija a partes iguales, reconciliándose con los polos opuestos tan jodidos que tiene este mundo para ofrecer.

En un momento temprano se vio en la tesitura de elegir entre ser dependienta o buscarse la vida enseñándolo todo a través de la cámara web a tiempo completo. Eligió quedarse en pelotas en casa y ver qué pasaba. No sabemos cómo de bien se le daría reponer estanterías en el supermercado y cobrar productos.

Seguro que le lucía el uniforme, pero hay que celebrar su decisión de tirarse a la piscina de la pornografía. Nos habríamos perdido cosas muy ricas. Y a ella, pobre, le hubieran pagado mucho menos.

Todos los meses, la escritora sevillana Elisa Victoria publica en ‘Primera Línea’ La mancha blanca, su sección de perfiles de actrices porno. El dedicado a Dakota Sky corresponde al número de abril, a la venta hasta el día 18.

 

 

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