La mancha blanca Desayuno con Riley Nixon

La última en asomarse a nuestra mancha blanca es esta canadiense de 22 años y reinas raíces irlandesas. Una pura sangre del sexo exquisito que resulta irresistible incluso desayunando cortitas y sirope de arce.

Riley Nixon
Elisa Victoria | 20/03/2018 - 10:00

La jovencita Riley fue mascota del mes para la revista Penthouse el año pasado y hace poco fue nominada a un montón de premios en los AVN, entre ellos al de actriz revelación.

En los premios que otorga mi corazón cada dos o tres días ella se ha llevado ya varios galardones, incluyendo el que concedo al cuero cabelludo más suave, que estaba cantado, pero también al culito más comestible de 2017, mucho más reñido. Un trofeo especial que entrego muy a menudo es el de comentarios feos más injustificables por parte de ese sector de espectadores amargados que se dedica a insultar desde el váter o el escritorio, todo adornado de vellos púbicos rizados y pegajosos.

Riley Nixon es una belleza cegadora, un merengue canadiense de labios tiernos, pero que tenga el pelo del coño más largo que el de la cabeza resulta al parecer detestable para ese club tan selecto al que con cariño internaría en un colegio estricto donde aprendiera por fin el lugar que le corresponde en el mundo y de paso ciertos modales básicos. Qué club, su señoría, cuántos libros enviaría yo a la sede rejada de ese club si me proporcionara el Estado un buen presupuesto.

Con Eden Aria

 

Como y cuando ella quiera

Con traje masculino, con botas militares, con lacitos pálidos coronando sus caderas y hasta con melena rubia tocando el chelo en un ejercicio musical lleno de encanto y más bien poca destreza, la canadiense despierta en mí una admiración sincera. No hay ironías ni sentimientos encontrados, la muchacha nos trae un estilo nuevo y adorable y cuando alguien muestra el atrevimiento de negar su valía me siento personalmente ofendida.

Que construyan ese reformatorio para comentaristas amargados, que me faciliten un metro de tiza blanca y una regla de madera y me nombren directora. El día que ese trillón de maleducados sin criterio estén preparados, invitamos a Riley al salón de actos, desatornillamos todos los asientos y que la saluden de rodillas.

Ella no tendrá nada que decirles, el alumnado se contentará únicamente con verla desayunar. Tortitas, sirope de arce, té verde, arándanos. Hasta verla masticar un bizcocho tiene interés.

Todos los meses, Elisa Victoria publica en ‘Primera Línea’ su sección de perfiles de actrices porno La mancha blanca. Este texto dedicado a Riley Nixon forma parte de la entrega del número de abril, ya a la venta.

 

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