Échate un Casquet Amarna y Onix resuelven su tensión sexual

El día que Amarna Miller y Onix Babe, diosas del porno lésbico, sofisticado y ‘alternativo’, protagonizaron juntas una escena para Reddevilx, Casquet estaba ahí, en primerísima fila, con los ojos abiertos de par de par y pidiendo palomitas.

Amarna y Onix
Noemí Casquet | 27/03/2014 - 10:42

En un rodaje porno hay una serie de normas no escritas de obligado cumplimiento: no se habla mientras se está grabando, hay que mantener la profesionalidad y la compostura y, sobre todo, hay que echar el resto tanto delante como detrás de la cámara.

Otra regla que todos los implicados suelen tener muy presente es que no hay que mezclar los negocios con el placer. Ciertamente, se disfruta cuando toca, pero sin perder de vista que esto es un curro con todas las letras, una manera como cualquier otra de ganarse los garbanzos. Acostumbrada como estoy ya a estas reglas del juego, no podía esperarme el nivel de intensidad, pasión y entrega que me encontré en el último rodaje al que he asistido: una escena con Amarna Miller y Onix Babe para la productora Reddevilx. Y eso que desde el principio tenía claro que aquello iba a ser un festín para alguien como yo, periodista especializada en erotismo y cine X y fan apasionada del porno lésbico.

 

Droga dura

La escena y su correspondiente sesión fotográfica iban a realizarse en un hotel cerca de la plaza de Sants, en Barcelona, escenario habitual de los rodajes de varias productoras locales. En jornadas particularmente ajetreadas, los turistas que se quedan en el hotel pueden ponerse las botas con el desfile de actrices por los corredores y sus continuos jadeos mientras se graba.

El apartamento donde se realizan las escenas es precioso, con formidables y variados espacios en los que rodar. Nada más llegar, saludé a la maquilladora Keren Delgado, al director y productor Pablo Ferrari, al cámara Raúl Lora, a la preciosa Onix Babe y a mi queridísima Amarna Miller. El formidable equipo de profesionales que forman estaba a punto de empezar con su tarea. Onix y Amarna iban muy poco maquilladas y con un vestuario tirando a angelical. La idea era grabar primero una escena lésbica suave y después otra bastante más dura con las mismas protagonistas. Vamos, que el programa no podía ser más sugerente.

A mí me sentaron en primerísima fila, justo al lado de la cama donde Onix y Amarna estaban a punto de darse un intenso revolcón. Solo eché de menos una buena bolsa de palomitas. En cuanto puse el culo sobre el asiento, las actrices empezaron a morrearse con fruición, antes incluso de que las cámaras empezasen a grabar. ¡Menuda tensión sexual se respiraba en el ambiente! Onix y Amarna siguieron a lo suyo, dedicándose largos minutos de besos, caricias y demás preliminares eróticos.

“¡Cortad!”, dijo de pronto un enérgico Raúl Lora. “Ya tenemos muchos besos grabados. Amarna, aún no te he visto el coño“.

Dicho y hecho: en cuanto se reanudó la escena, Amarna empezó a exhibir su preciosa entrepierna, desnuda y a merced de una Onix que se puso a masturbarla y lamerla con delicadeza. Os aseguro que la conexión entre las actrices fue tan rotunda como instantánea, y que el par de orgasmos que presencié no fueron puro teatro, sino cien por cien reales.

 

Mi papel en la función

Tras ese primer alarde de profesionalidad y química sexual, llegó la sesión de fotos, en la que participé ayudando a Amarna a ponerse su increíble corsé y su ropa interior de fantasía. Lo que suele decirse un trabajo duro…

Una vez finalizada esa parte del trabajo, comimos y aprovechamos para hacer el cambio de look. Amarna se puso un conjunto de lencería negra y se soltó su melena pelirroja y Onix se colocó un fetichista conjunto lleno de cadenas y cuero que no dejaba nada a la imaginación. Ambas estaban como locas: por fin iban a tener la oportunidad de darse caña de la de verdad.

“¡Acción!”, se escuchó en la sala. Silencio absoluto. Empieza el juego. Salivazos, azotes, asfixia y pinzas en los pezones se sucedieron a toda velocidad ya en el primer minuto de la escena. Lo pasé mal, en serio. Se me hacía casi doloroso ver cómo Amarna y Onix se peleaban mientras follaban (o follaban mientras se pelaban).

En el momento cumbre de aquel frenético duelo, Amarna se hizo un lío con las cadenas que colgaban de los piercings que Onix lleva en los pezones. La bola del piercing salió disparada y pensé que tendríamos que lamentar serios destrozos en el pezón de la actriz. No pude ni mirar. Dejaron de grabar un momento, Onix y su pezón se recuperaron y ambas pudieron seguir a lo suyo, resolviendo su tensión sexual. Pero ahora las actrices ya no estaban actuando: seguían consumiéndose salvajemente. Solo se oían los brutales gemidos de Amarna mientras su compañera la masturbaba a toda velocidad. Pensé en los inquilinos del hotel, que debían estar flipando en colores.

Los cámaras retomaron la escena y captaron el delicioso momento en que la pelirroja se corría. Segundos más tarde entró en juego un arnés que hizo que también Onix llegara al clímax. Y finalmente acabaron la escena con un fisting, es decir, con el puño de Amarna entrando entero en la cavidad vaginal de la diosa tatuada.

La escena acabó de grabarse cuando ya había anochecido. El apartamento parecía el paisaje de después de una batalla, con latas de resfrescos y bolsas de patatas y ganchitos vacías, ropa interior abandonada por todos los rincones y un intenso olor a sexo. Además, hacía calor. Mientras recogíamos empecé  a buscar la misteriosa bola del piercing de Onix pero había desaparecido. Lo que sí pude encontrar, y palpar con mis manos, fue un charco de saliva y demás fluidos justo en el centro del salón.

Mientras recogíamos y yo me preparaba para una larga noche de sueños húmedos, Amarna me dijo que se siente algo así como mi hermana secreta, por lo mucho que nos parecemos físicamente y lo muy a menudo que la confunden conmigo (y a mí con ella) en salones eróticos, galas y demás. Aquella idea me resultó muy sugerente: ¿quién no estaría orgullosa de tener una hermana como ella?

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2 Responses to Amarna y Onix resuelven su tensión sexual

  1. El Tercero en Concordia dice:

    Esta deliciosa ensalada de dulces y preciosas papayas habría quedado mejor de acompañado de un mango bien duro y de generosas dimensiones: el mío, concretamente. Lástima que Onix (afortunadamente, no así Amarna) se auto-limite a los placeres del amor sáfico (ella se lo pierde). Incluso me conformaría con que Onix y yo compartiéramos castamente lecho mientras nos alternásemos, a lo largo de una larga y tórrida noche, en satisfacer sexualmente a Amarna: una vez yo sería co-protagonista de la lúbrica acción y, la siguiente, un simple -aunque privilegiado- observador de dos diosas en colisión. Y luego vuelta a empezar, una y otra vez, en espiral “súmamente” viciosa. Quizás, sólo quizás, al final Onix incluso aceptase intercambiar fluidos conmigo, aunque sólo fuera por variar, por probar… Claro que, mucho mejor que la alternancia sería la confluencia de los tres cuerpos celestes: que Amarna, Onix y yo nos uniéramos en un tutti frutti de curvas y músculos, bien aderezado de fluídos diversos (sudor, saliva, ídem vaginal, semen, lubricantes por si me ofrecieran acceder a sus cuerpps por la puerta trasera…). ¡Ah! Una muy improbable, aunque excitante ensoñación.

  2. girlgamer14015 dice:

    No me extraña, son una preciosidad de chicas, tanto por dentro como por fuera, si yo hubiera tenido la ocasión habrían faltado palomitas allí jaja.

    Un abrazo.

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