El culo de Bella Bellz no es de este mundo

Seguimos con nuestro repaso a las triunfadoras de la última edición de los AVN con una incursión en el lado salvaje. El del porno gótico, tintado y extremo que practica esta mujer dueña de un trasero de los de no creérselo.

Bella Bellz
Redacción | 11/02/2016 - 14:14

Empecemos por reconocer lo obvio, que eso siempre es un buen comienzo.

Bella Bellz no es de este mundo y lo suyo es plato muy nutritivo pero no apto para todo tipo de paladares.

Salta a la vista que la suya es una belleza poco convencional, que es mujer de facciones duras, peinado tirando a extraño, pechos escuálidos, cuerpo tatuado hasta las entretelas y, eso sí, culo fuera de serie, de nalgas rotundas y carnosas más allá de lo verosímil.

Bella no tiene mucho predicamento entre los fans de bellezas naturales como Tori Black o Angel Dark, por citar solo a un par de sospechosas habituales en las listas de rostros más bellos del porno, y sí es muy popular, en cambio, entre los fans del porno-punk sin concesiones de Joanna Angel.

Un look tan agresivo y con tantas aristas no suele gustar a todo el mundo, eso es evidente. Pero si entre vosotros hay algún fetichista tanto de los lienzos tatuados como de los traseros de dimensiones extraterrestres, tened claro que esta chica es justo lo que andáis buscando.

 

Duro es poco

El porno que practica Bella, dicho sea de paso, tampoco es muy de este mundo. Es radical, extremo, sin concesiones. Va de poner a prueba los límites de la sexualidad humana con posturas acrobáticas, prácticas casi circenses, mucho sudor y la dosis exacta de dolor y fetichismo.

En consecuencia, cuesta encontrar fotos suyas en que no se esté introduciendo algo grande en alguno de sus siempre bien dispuestos orificios corporales, y verla brincar sobre sus compañeros de reparto con la energía frenética que derrocha en todas y cada una de sus escenas da verdadero vértigo. Digamos que la sutileza no es una de sus virtudes. A Bella, el sexo le gusta directo, marrano y sin inhibiciones ni preámbulos.

 

Salven el mundo, salven a la animadora

De su vida sabemos lo justo. Lo que va contando ella por las redes en las entrevistas que le hacen las páginas incondicionales del porno gótico y alternativo.

Que nació en el estado de Georgia el 26 de marzo de 1985 (de lo que se deduce que es Aries y muy pronto cumplirá 31 años). Que fue cheerleader en el instituto y tardó más de la cuenta en perder la virginidad. Que se echó un novio aficionado al grunge y el hardcore punk que la introdujo en la música de Nirvana, Deftones y Korn y la convenció para que se dejase cresta y empezase a tatuarse dragones en la piel, convirtiéndola en lo que fue en sus últimos años de instituto, una especie de lolita descarriada. Que lleva viendo porno desde que tiene uso de razón y que siempre le había puesto sobremanera el sexo interracial (es una fan declarada de la gran leyenda del género, Mandingo). Que tiene un currículum sexual respetable, pero tampoco se considera demasiado promiscua fuera de las cámaras.

Su debut en el porno fue muy tardío, hace apenas un par de años. A una edad, los 28, en la que la mayoría de sus compañeras de profesión está ya pensando más bien en dejarlo. ¿Qué la impulsó a dar semejante paso? Según cuenta, la admiración que siente por la actriz Jada Steven y la conciencia de que su culo es una pieza de orfebrería a la que había que encontrar la manera de sacar partido. Eso, y el par de razones que están detrás de nueve de cada diez debuts en el cine X, ya sean tardíos o prematuros: que le va la marcha y que necesitaba el dinero.

 

Hábitos hogareños

Por lo demás, Bella se declara una mujer tímida y de costumbres caseras. Su ideal de diversión es fumarse un par de porros de marihuana en buena compañía, ver una peli, echarse unas risas y, luego ya, si se tercia, pegar un par de polvos relajados. Nada radical, que tampoco es cuestión de mezclar la diversión con los negocios. El sexo interracial sigue siendo su especialidad, porque le van las pieles oscuras y las tallas grandes, y en casi toda su filmografía hay penetraciones anales por razones tan obvias que casi da vergüenza insistir en ellas.

Desacomplejada como es ella, a pesar de su timidez, Bella tiene un consejo para todos aquellos que quieran practicar el sexo anal en casa: “Par empezar, límpiate bien el culo. El resto ya es cuestión de relajarse y disfrutarlo“.

 

 

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