Vicio y subcultura El lento auge de las actrices porno negras

El porno internacional, nos cuenta Blánquez, está más que preparado para la irrupción estelar de una nueva generación de actrices negras. Ana Foxxx y Chanel Heart son síntomas de esa revolución inminente.

Jezabel Vessir
Javier Blánquez | 05/03/2018 - 18:12

El porno, ya lo hemos dicho aquí muchas veces, es un juego de colores, algo que se parece mucho a la paleta de un pintor: fundamentalmente, lo pintamos de blanco –de blanco caucásico y de blanco semen–, pero también lo hemos visto en otros tonos que tiran hacia el amarillo y el moreno.

Aunque la corriente principal del porno siempre se haya distinguido por ser blanca y rubia, las variantes interraciales han hecho del género un mundo de texturas seductoras, y eso explica que haya nichos tan poderosos como el de las actrices latinas o las asiáticas.

Cada una de las variantes raciales del porno tiene su propia característica, que apetece por tanto a públicos con gustos y necesidades distintas: a quien le gusten las asiáticas, sin duda, lo que le atraerá serán las caras redonditas, los ojos rasgados y los cuerpos menudos y estrechos, con ubre discreta, mientras que la parroquia del porno latino lo que busca son mujeres curvilíneas y fogosas, de las que en vez de una vagina tienen una ventosa.

 

El ángulo muerto

De todos modos, en la moda interracial hay un flanco que, tradicionalmente, se ha cubierto mal en el porno, y no creemos que sea por falta de demanda, sino por exceso de prejuicio, y es el que tiene que ver con las actrices de raza negra.

Ana Foxxx

 

Cuando se habla de IR, de hecho, normalmente nos referimos al porno de ébano, pero siempre en la misma dirección: actores negros ganándose el pan como los albañiles, tapando agujeros de actrices blancas. Pero, ¿qué hay del otro interracial, en el que actrices negras se lo hacen con actores blancos, o con chicas de piel lechosa?

Desde los orígenes del porno ha habido actrices negras, pero no ha sido hasta hace muy poco que se ha empezado a activar un nicho del negocio que hasta ahora estaba bastante adormecido. Mientras los actores de piel oscura han trabajado duro para construirse un espacio propio –y que, como ya dijimos aquí hace unas semanas, se ha convertido en un star system con figuras icónicas como Dredd, Mandingo y Jason Luv–, las actrices negras tienen aún mucho trabajo por hacer. Pero si nos fijamos en algunos signos que flotan en el aire, nos da que pensar que en un futuro no demasiado lejano habrá cada vez más demanda de chicas tan sabrosas como el chocolate.

 

Los albores de una nueva era

Un dato: a finales del año pasado, diferentes medios de comunicación empezaron a publicar sus listas de las mejores actrices porno negras del presente y de la historia. Si hacemos una búsqueda de información en Google para saber más sobre este nicho de tez oscura, nos encontramos con que no ha sido hasta hace pocos meses cuando se ha empezado a construir el relato colectivo de que las actrices negras también son estimulantes para nuestros ejercicios matinales con la mano derecha.

Chanell Heart

 

Sin ir más lejos, la revista Complex –que está especializada en la cultura del hip hop y de las zapatillas deportivas– no hace ni tres meses que colgaba en su web una ambiciosa lista de las 50 mejores actrices negras de la historia, un repaso sólido que tenía una vocación tan totalizadora que incluso dejaba fuera a jóvenes actrices que empiezan a trabajar ahora, y que aún no han construido su carrera.

Para Complex, la mejor actriz negra de todos los tiempos es Ebony Ayes, una actriz clásica de los 80 y los 90 que, cómo no, tiene una leyenda detrás muy superior al de sensaciones del gonzo como Skin Diamond. De todos modos, a menos que uno sea Paco Gisbert o cualquier otra enciclopedia del porno, la mayoría de las actrices de la lista nos suenan muy vagamente: hay un ránking del triple X de ébano, pero siempre está detrás de la verdadera lista popular.

Ocurría lo mismo con los actores negros hasta que empezaron a surgir figuras principales que le disputaron el terreno a los grandes sementales blancos, y la cruzada del porno negro será, en adelante, dar con una generación de chicas que demuestren ser igual de buenas performers que las que cada año se llevan los premios AVN.

¿Cómo se consigue eso? Para empezar, tienen que ser audaces cuando estén delante de la cámara, y tienen que mostrarse despampanantes. Aquí entra en juego el canon de belleza, y eso es un problema: para el consumidor medio de porno no hay problema en ver una escena de Blacked, porque todas las chicas son blancas y te derrites al verlas, y lo único negro es el rabo; a la inversa, significa tener delante del objetivo a una mujer cuyos atributos físicos no sean los preferidos del observador. Y, sin embargo, hay cada vez más estudios importantes que contratan escenas de un pequeño grupo de performers que están cada vez más solicitadas, y que de vez en cuando participan en piezas que tienen una gran trascendencia.

 

Las ruedas a seguir

Entre esa nueva generación de actrices negras hay dos que ya han empezado a escalar hacia los primeros puestos del ránking, es decir, que ya no están confinadas en series temáticas como Big Black Booties o Ebony Honeys, sino que practican IR con performer masculino blanco en producciones de Vixen, Brazzers, HardX o Elegant Angel.

La mayoría juegan con una ventaja: son mulatas, y por tanto tienen un tono de piel más claro, como Teanna Trump o Cassidy Banks. Pero las de textura más intensa se abren camino y poco a poco se afianzan en la industria. Es posible que se les pague menos, pero se están sentando las bases para que el subgénero ‘ebony’, como el ‘asian’ o el ‘latina’, tenga todo lo que necesita su núcleo duro de fans.

Chanell Heart

 

Hay dos actrices en particular que ya han empezado a trabajar en el mainstream sin que nadie parezca escandalizarse. Hace poco, Ana Foxxx protagonizaba un trío en la serie Vixen de Greg Lansky nada menos que con Riley Reid, que sería al porno lo que los actores que apoyan al partido demócrata en una gala de los Oscars: la actriz liberal, de izquierdas, que no tiene prejuicios cerriles y que se lo monta con toda clase de partenaires no normativos, desde actores negros salidos del gueto a actrices de color, transexuales y lo que haga falta, y siempre con buen gusto y distinción.

Ana Foxxx, que ahora también estrenará su primer gang bang en HardX, tiene el vigor de las mejores performers hardcore del momento y además añade esa nota de color que sólo ella puede tener; sus prestaciones son buenas tanto si ataca por el flanco del porno lésbico como si se deja perforar por un semental europeo. La otra actriz que creemos que está haciendo méritos para ganarse un pedazo de olimpo es Chanell Heart, una chica que, en otra vida, habría sido una apuesta de magnates de la industria de la música urban como Jay-Z o P.Diddy para grabar discos de R&B.

 

Cargadas de futuro

¿Hay en el porno un equivalente negro a Rihanna o Beyoncé? Si así fuera, sin duda se dispararían los índices de consumo en portales como Xvideos.com, ya que seguramente no haya habido dos bellezas de ébano más espectaculares en los últimos años que estas estrellas del pop urbano.

Jezabel Vessir

 

Es decir: imaginemos a Rihanna en faena en un set de rodaje, y si no es Rihanna alguna actriz que le iguale en magnetismo sexual. ¿Acaso no estaríamos dándole al play como monos en celo? Lo que necesita el porno negro, por tanto, es refinar su canon de belleza, sus reclamos estéticos, y de la misma manera en que el star system ha dado un giro de las mujeres fuertes y tetudas a las chicas frágiles y naturales –algo compartido con los segmentos asiáticos y latinos–, debe ocurrir lo mismo con el porno negro. De ahí que Chanell Heart tenga trabajo en productoras con mucho tirón, y no esté relegada a las catacumbas.

El problema de fondo en esta cuestión es que las actrices siempre son recipientes, la cámara siempre está encima de ellas, mientras que los actores son herramientas y no chupan tanto plano –chupan otra cosa–. Un actor negro tiene que hacer su trabajo: explorar el subsuelo en busca de petróleo. Una actriz negra debe tener iniciativa, mandar, emitir señales que haga segregar feromonas, y en ese aspecto los cánones de belleza son implacables: el público quiere lo que ve en el cine convencional y en el pop.

Hasta que las chicas del gueto no decidan que prefieren probar suerte en el porno, y no en el R&B, y que su modelo de conducta es la próxima estrella del porno interracial, y no Nicki Minaj, todavía no se habrán sentado las bases para un cambio. Pero ese momento llegará, porque el porno de ébano está en ascenso, y el público ya se ha dado cuenta de que el futuro será muy negro, y no en un sentido funesto, sino en un aspecto puramente de superficie de la piel.

Como diría Aznar, hay gente que está trabajando en ello muy seriamente.

 

 

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