Vicio y subcultura El regreso de Tori Black no es para tanto

Blánquez analiza el regreso al porno de Tori Black y, aunque le parece estupendo el hecho, se queja de que no le pone demasiado interés en sus actuaciones, que curra, cobra y se va.

Tori Black
Javier Blánquez | 17/04/2018 - 9:48

Cuando Greg Lansky anunció que su nuevo fichaje para Vixen iba a ser Tori Black, una vez más el prohombre francés reescribió el código fuente del porno contemporáneo. Lo ha hecho ya tantas veces que no nos sorprende, pero lo cierto es que nadie domina como él los resortes del márketing, la publicidad viral y el conocimiento de lo que busca el público mainstream. Al rescatar a Tori Black –que llevaba cinco años retirada, desde 2012, tras haber cumplido 24 años y haber sido madre–, Lansky enviaba varios mensajes importantes. El primero, que con su carisma, su poder económico y el elegante acabado de sus escenas, podía conseguir cualquier milagro, incluso el de traer de vuelta al porno a una estrella supuestamente insobornable que había empezado una nueva vida. El segundo, que bajo su lente cualquier gloria pasada podía reverdecer como una joven adolescente recién ingresada en el negocio. Y el tercero, que ahora existía una nueva manera de hacer precisamente ese negocio en el porno, que consistía en repetir todo el proceso de formación de una estrella, reclamando la atención de un público masivo y transformando cada nuevo movimiento en un acontecimiento noticiable.

Tori Black

Primero, recordemos quién era Tori Black. Fue una de las reinas del porno americano entre 2009 y 2012, una de las componentes de aquella generación de chicas guapísimas –ella fue elegida como el rostro más bello del porno en 2010, algo que no está nada mal– y de cuerpo natural que empezó a cambiar el canon de belleza, creando un nicho en el cual se satisfacían las necesidades de la mirada opulenta masculina que prefería los pechos naturales a los operados, o los rostros tersos a los hinchados por los pinchazos del bótox. Tori era de la misma generación de Lexi Belle o Sasha Grey, actrices sucias en el cuerpo a cuerpo, pero que parecían una Cleopatra surgida del baño de leche de burra antes de empezar, resplandecientes y hermosas como flores de primavera recién arrancadas. Si hay una actriz legendaria de esta generación, esa es Sasha Grey, pero Tori Black no andaba lejos.

Una estrategia pionera

De hecho, con ella se practicó con éxito el tipo de márketing que hoy domina en el porno. Al servicio de productoras como Elegant Angel, fue una actriz que se aplicó en showcases explosivos en los que, escena a escena, se iba estrenando en exclusiva en diferentes subgéneros del porno. A principios de esta década, era lo habitual, y existen títulos míticos como la serie ‘Insatiable’ de Asa Akira –donde se estrenó en el anal, en la DP y el blow bang, por ejemplo–, y si Tori Black se convirtió en una estrella fue gracias a ‘Tori Black is Pretty Filthy’, un DVD en el que, entre otros acontecimientos importantes, se estrenaba por la puerta de atrás en compañía de Manuel Ferrara. Con el tiempo, la idea de un showcase se ha ido debilitando en el porno –y en el caso de hacerse, suele ser por entregas, no soltando cinco escenas de golpe–, pero no la técnica de mostrar al público la primera vez de cualquier aspirante a estrella. Más que la lascivia, lo que mueve al público del porno es la curiosidad.

Tori Black

Al volver al porno, Tori Black podía enfocar su nueva carrera como una tabula rasa o un lienzo en blanco. Podía volver a empezar, y si en su primera etapa hubo una primera DP, un primer anal y una primera escena con un actor negro, lo que le ha ofrecido Lansky es lo mismo pero con su recién inaugurada categoría de MILF. Por ahora, lleva publicadas tres escenas: una con Jean val Jean en Vixen, otra con Mick Blue y Markus Dupree también en Vixen, y una recién aparecida en Blacked. Así que Tori ha tenido su comeback –la escena de regreso, que ya es un género en sí mismo–, su primer trío –sin DP, hay que precisar– y su primera escena interracial. ¿Qué le falta por hacer? Le falta por hacer de todo, y es lo que va a dosificar Lansky: su regreso al anal cuando haya nueva escena en Tushy, su primer anal interracial, su primera DP, su primer lésbico, su primera escena nocturna al estilo RAW… Con la ventaja de que, siendo ya una estrella que no necesita presentación, no tiene que pasar por el trámite de consolidarse, como le está pasando a las jóvenes depredadoras de hoy, como Alina López o Ella Hughes. Tori Black lleva la estrella de serie, y no únicamente tatuada en el pubis.

Las tablas de planchar

Ahora bien, todo esto, más allá del folclore, ¿qué significa? Significa que, por los motivos que sean, Tori Black ha vuelto al porno para intentar demostrar, como decía en ‘The Comeback’, que todavía puede actuar. Hay que reconocer una cosa: a sus 29 años –cumplirá los 30 en agosto–, y habiendo sido progenitora de una hija –fue aquello lo que motivó su salida del porno a los 24 años–, Tori se conserva estupendamente. Sigue siendo una belleza frágil y airosa, tiene un rostro luminoso y hay que agradecerle que no haya pasado por el quirófano: ella fue una de las primeras chicas que abrieron el camino a Riley Reid y otras estrellas de pechos diminutos, como tetillas de cabra, y por ahora no ha cometido el error de ponerse implantes. Nos gusta plana como una tabla de planchar. Si lo hubiera hecho, habría sido un error.

Tori Black

El problema es que, más allá del halo mítico, lo que tiene que ofrecer Tori Black ahora mismo no es mucho. En efecto, está buenísima. En efecto, le pondríamos un piso en la Gran Vía si le hiciera falta y nos lo pidiera. En efecto, sigue desprendiendo un magnetismo animal en la mirada. Pero su manera de follar es, en cierto modo, conservadora: se nota que ha vuelto por dinero y con condiciones muy claras –no la veremos, por ejemplo, practicando porno extremo en productoras como Legal Porno; ella no va a salir de la burbuja de seguridad de Greg Lansky, que la tiene atada en exclusiva por un tiempo limitado–, y eso hará que no arriesgue en las escenas. Nos recuerda al tipo de porno que practican algunas estrellas aún en activo que acaban de cruzar la frontera de los 30, como Kagney Linn Karter: se las ve jugosas y turgentes, se nota que tienen oficio, pero se implican lo justo, parece como si hubieran ido a la oficina a dejar pasar las horas que a motivarse para dar el cien por cien.

Nada es imposible

Solo hay que comparar cualquiera de las tres nuevas escenas que tiene publicadas Tori Black desde noviembre con las que están haciendo las antes mencionadas Alina López o Ella Hugues, y la brecha es abrumadora. Las jóvenes tienen hambre, quieren dominar al hombre y ser partícipes en el placer colectivo, miras en la profundidad de sus ojos y notas que muchos de los orgasmos son reales, piden rabo con la misma ansia viva con la que Cristiano Ronaldo exige balones para chutarlos, y les da igual si entran y no, porque el placer está en el deseo eléctrico, y no en el coito. Tori Black, en cambio, empieza, tira de experiencia y luego se va a la ducha.

Tori Black

¿Qué queremos decir con esto? No que no nos guste que haya vuelto –nos gusta y mucho–, y no que no hayamos disfrutado con sus escenas. Lo que decimos es que esperábamos más. Pues si todo es volver a empezar –y no tardará en llegar el primer anal en Tushy, y luego la DP–, al menos volver a empezar con el hambre de la primera vez. De todos modos, lo que más nos gusta es que la maniobra de Greg Lansky demuestra que no hay nada imposible, y que él puede conseguir que se obre algún milagro. Hay muchas cosas que no hemos visto, y que él tendría en su mano si los dioses le sonríen y hay suficiente dinero en la cuenta corriente: que regrese al porno Leah Gotti, que Dani Daniels se preste a hacer un anal, que Kendra Sunderland se despida con una DP épica. O que vuelva algún día Sasha Grey, o Alexis Texas se tire a un semental negro. Pronto habrá que escribir de nuevo la carta a los reyes magos. Pide un deseo, seguro que el francés te lo cumple.

Tori Black

  • Imprimir
  • Enviar por e-mail
Este mes, en 'Primera Línea'
Violeta (MYHYV): "En el sexo soy egoísta, busco mi propio placer".
Este mes, en 'Primera Línea'
publicidad
publicidad
Búscanos en Facebook
publicidad

© Ediciones Reunidas, S.A. | Todos los derechos reservados