Vicio y subcultura Escenas TS, la nueva frontera del porno

Angela White ha sido de las primeras actrices porno consagradas en franquear esa barrera y rodar escenas triple X con actrices transexuales. Al loro, que parece que la moda TS llega ahora para quedarse.

Adriana Chechik
Javier Blánquez | 09/10/2018 - 10:02

El porno, en algunos aspectos, se ha convertido en algo parecido al circo: se ha desarrollado una tendencia a que la mayoría de los coitos sean una exhibición atlética altamente exigente, y más si a los actores se les piden cosas como que hagan el pino o ensayen posturas que a una persona normal no le saldrían ni con cuatro años de yoga.

De modo que deja de ser sexo convencional para pasar a ser espectáculo. Por tanto, como forma peculiar del circo que es, llega un momento en el que el porno no avanza si no es buscando el más difícil todavía. Lo cual nos lleva a la pregunta del millón: en estos tiempos en los que quien quiera ver ya lo ha visto prácticamente todo, ¿qué más queda por hacer?

En la progresión habitual de una actriz que quiera coronarse como un mito para la historia, continuando el linaje que en su momento instauró Belladonna y continuó Sasha Grey, esa progresión hardcore pasa por diferentes etapas que son casi como el camino de iniciación de un maestro zen.

Primero, hay que estrenarse en el anal y dominar el secreto de la puerta trasera. Luego, hay que catar a un hombre de raza distinta, mejor cuanto más oscuro. Una vez se haya conseguido la elasticidad adecuada en el ojete, lo suyo es probar con la doble penetración, y a poder ser con dos miembros por el mismo orificio, algo así como la técnica de las dos espadas de un guerrero samurái.

Una vez se ha hecho todo esto, y se ha hecho bien, lo que queda por explorar ya es el territorio comanche de la flexibilidad anatómica: fist fucking, triples penetraciones –y a poder ser con tres miembros en el mismo orificio–, guarradas del tipo enemas, quizá algo de sadomaso, por no hablar de que se te meen encima, etcétera. Avanzar en el porno es como un videojuego: hay quien sabe y quiere pasarse las pantallas, y quien deja el camino a la mitad.

Adriana Chechik

 

Progresión acelerada

Pero a diferencia de la década pasada, todo ese recorrido hay que hacerlo con rapidez para alcanzar el estatus de leyenda, y a poder ser, ir derribando de paso otras barreras que, en otros tiempos, ni siquiera se contemplaban como posibles.

Quien crea que en el porno se ha visto ya todo, tiene que tener en cuenta que el grado de depravación que se puede llegar a alcanzar es enorme, y que por muy atrevida que parezca una actriz, hay cosas –ya sea por falta de mercado, de dinero o de valentía– que todavía no se han hecho, al menos en el mainstream.

Por ejemplo, todos los threesomes –y quien dice threesomes dice también foursomes u orgías– que podemos ver tienen una composición inamovible: si hay solo un hombre, a las mujeres se les presupone que pueden y deben tener intimidad lésbica, pero si hay dos hombres o más ni por asomo ocurrirá que conecten entre ellos, y mucho menos penetrarse ni practicar sexo oral. Incluso se tendrá cuidado en no cruzar los sables, como si fueran dos húsares de una novela de Pérez-Reverte. Lo gay, si es entre hombres viriles, está prohibidísimo salvo en productos muy minoritarios.

Y del mismo modo que lo gay masculino no se infiltra en el porno mainstream, hay otra corriente subterránea que raramente ha llegado a la otra orilla opuesta. ¿Les suenan las siglas TS, de la misma manera que sí les suenan otros acrónimos como IR o DP? Es normal que no las tengan en su vocabulario pornófilo, es algo que todavía no termina de llegar, pero cuidado, porque puede llegar, y cuando llegue se va a liar parda. Seguramente no ahora, pero parece que en algún momento se va a producir una revolución en ese ámbito, porque cada vez es más frecuente encontrarse con escenas en las que se indica la orientación TS, y con actrices consagradas dando el paso.

Bailey Jay

 

Las pioneras

Tampoco ocultemos toda la verdad: actrices que se hayan atrevido con una escena TS, y que estén entre las habitualmente nominadas a premios como los AVN, solo hay dos: Adriana Chechik, que sigue siendo la más cerda de todas, y desde hace pocas semanas también Angela White, una mujer que está decidida a hacer historia a toda costa. TS significa ‘transexual’, e implica que una actriz porno hace su escena con lo que algunos llamamos ‘una chica con sorpresa’: una mujer trans que aún no ha pasado por el quirófano para retirar sus viejos órganos reproductivos masculinos.

No son drag queens, ni travestis, sino lo que en Tailandia se llaman ‘lady-boys’, por ahora lo más cerca que ha llegado la sexualidad mayoritaria a aceptar la existencia de un tercer sexo. Y lo que empieza pareciendo una escena lésbica, termina transformándose en un híbrido entre escena hetero mainstream –al fin y al cabo, hay un pene erecto, y éste cumple su función– y terreno desconocido.

En su showcase más reciente, I am Angela (2018), Angela White se guardó varias exclusivas, pensando en vender DVD’s y llevarse premios. Por una parte, rodó su primera triple penetración, y también se estrenó con la mayor leyenda masculina del porno, Rocco Siffredi, que como era de esperar puso a la australiana mirando a Perth en un polvazo explosivo de más de una hora de electricidad llenando el ambiente.

Chanel Santini

 

Pero si hay una escena que ahora mismo la sitúe en cabeza de la liga del hardcore, esa es la que hizo con Chanel Santini, considerada como la gran estrella actual del porno trans: hasta que no le bajan las bragas, Santini parece una mujer cañón, y cuando se queda desnuda, se convierte en una mujer completa, como decía Carmen de Mairena, que tiene polla y tiene tetas.

Todo lo trans es un lío porque técnicamente Chanel Santini es una mujer, pero con atributos de hombre, y además con tamaños y técnicas de perforación propios de los grandes sementales del mainstream. Por tanto, ¿de qué tiene más? ¿De escena lésbica o de escena hetero? ¿Cuál sería la culminación de una escena trans, la eyaculación o la penetración? ¿Quién manda?

¿Y cuáles son los protocolos de comportamiento? ¿Se acepta el strap-on o no? En el caso de Angela White, la decisión de hacer su primera escena TS justo ahora se debe a varios motivos: seguramente, porque ya no le quedaba prácticamente nuevo por hacer, y también porque hay que presentarse con argumentos sólidos para ganar por segundo año consecutivo el galardón AVN a la ‘female performer of the year’, que lo tiene entre ceja y ceja como el Madrid tenía hace dos temporadas la segunda Champions. Pero también hay un deseo de exploración sexual incontenible.

Angela White

 

A por los premios

Si una escena TS garantizara premios, habría muchas actrices que ya se habrían atrevido. Pero esto va mucho más allá. Técnicamente, es una escena con un actor gay, algo que no gusta demasiado a algunas actrices y productoras –fue por rechazar un trabajo con un actor que había hecho escenas gay por lo que la horda de Twitter le hizo mobbing a August Ames, y esta luego se suicidó–, pero nos atrevemos a pronosticar un cambio a medio plazo.

Tampoco estaba bien visto hace unas décadas que hubiera actores negros en el circuito principal, y ahora las escenas IR han generado su propio mainstream, su star system y horas y horas de escenas. Las escenas TS tendrán que conseguir lo mismo: encontrar sus códigos, su público, una manera de presentarse ante los puristas de manera aceptable, y generar espectáculo.

 

En secreto, las escenas TS ya han ido infiltrándose en el consumo de porno contemporáneo. Hay material abundante que ya circula por la red con marcas como Shemale, TS Playground o Pure TS, hay un star system incipiente formado por Bailey Jae, Rachel Nova y Elise Vespers, e incluso una productora consolidada como Evil Angel hace tiempo que tiene una línea exclusiva trans, aunque todavía no había tenido el valor de cruzarla con el mainstream hetero/lésbico hasta que vino Angela White a derribar una barrera.

¿Irá más allá? Dependerá de si hay mercado, pero no lo menospreciemos. Hace años, de un jugador de fútbol famoso que tenía contrato con un equipo importante de la liga española, se decía que le gustaban los travestis y que, a veces, merodeaba por los alrededores del estadio en el que jugaba buscando chicas con sorpresa a altas horas de la noche. Que no esté en la superficie no significa que no exista. A la gente le gustan cosas que usted, persona normal, nunca llegaría a imaginar.

 

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