Vicio y subcultura Evangeline Lilly está aún para sacarla a pasear

La primera heroína Marvel en merecer una peli para ella sola (bueno, compartida con el dichoso Hombre Hormiga, pero la película es suya) nos viene entusiasmando desde que la conocimos hace década y pico en ‘Perdidos’.

Evangeline Lilly
Javier Blánquez | 05/07/2018 - 13:06

En Hollywood existe una cosa, y si no existe habría que inventársela ya y hacerla oficial, que es “la maldición de Lost (Perdidos)”, y que consiste en que cualquier actor o actriz que haya pasado por la famosa serie de ABC, y que nos tuvo enganchados al sofá de 2004 a 2010, antes de que naciera la odiosa estirpe de los “seriéfilos”, raramente ha vuelto a trabajar en series o películas de alto nivel.

Por ejemplo, Matthew Fox (Jack), que se suponía que era el guaperas de la serie y un actor típicamente americano, que te servía para hacer de marido atormentado, de general del ejército, de policía o de dependiente de colmado, lleva ya unos cuantos años en el dique seco, olvidadísimo por la peña, y lo último que supimos de él era que cada día se levantaba, iba a desayunar al bar –bocata de salchichón y carajillo–, leía el Marca y luego se iba a mirar las obras.

O por ejemplo, Josh Holloway (Sawyer), que de mojarles el chirri a todas ha pasado a estar… ¿dónde? Nos hemos olvidado ya de su cara. Ocurre lo mismo con otros personajes de la serie: el gordo Hurley hace series de mierda, de John Locke no se ha vuelto a saber nada… Ninguna estrella perdurable ha salido de ahí.

 

¿La excepción?

Lo mismo estaba ocurriendo con Evangeline Lilly, que por motivos obvios era nuestra participante favorita –no la llamaremos actriz, puesto que su gesticulación es comparable a la de una figura de cera–, pero que fue acabar la serie y verse rápidamente en el paro.

Evangeline Lilly

 

En su caso se comprende menos, porque a pesar de que ahora afloren movimientos en favor de la dignidad de las mujeres en Hollywood, en el año 2010 las cosas aún funcionaban a la vieja usanza, y eso significaba que las chicas guapas a rabiar normalmente iban consiguiendo trabajos en los que se requería su afortunada genética.

Evangeline, durante todo el ciclo que duró Lost, nos mantuvo pegados a la pantalla sólo para admirar su perfección helénica, y sin duda habríamos pagado gustosamente el dinero de la entrada a cualquier película, aunque fuera de medio pelo, sólo para tener unos cuantos frames más para archivar en el disco duro mental. A veces hemos pagado más por entrar en un museo en el que sólo hay piedras, no habría sido ningún problema.

Pero el currículum salta a la vista: hizo una película con Kathryn Bigelow (En zona hostil) durante el rodaje de Lost, luego tuvo papeles de mierda, sacó un libro infantil, se separó de su compañero de reparto Dominic Monaghan, se casó con un hawaiano llamado Norman Kail que ha sido el padre de sus dos hijos, y por una razón todavía difícil de comprender, Peter Jackson le ofreció el papel de la elfa Tauriel en la trilogía de El Hobbit, quizá para recordarnos aquellos bonitos momentos en los que aparecía Liv Tyler en la trilogía precedente, la de El señor de los anillos.

Al fin y al cabo, las elfas requieren de bellezas humanas refinadas y contundentes, además de orejas puntiagudas, y como antes hemos dicho, si algo tiene Lilly es una genética favorecida por los dioses y una geometría bien ovalada.

Evangeline Lilly

 

De un tiempo a esta parte

Llegados a 2018, esta es la situación: ella está a punto de cumplir 39 años, pronto se cumplirá una década del final de Lost, y si no hubiera sido por un milagro, por un gol en el minuto 94,30 del descuento como el pírrico de Kroos contra Suecia, hace tiempo que Evangeline Lilly ya habría estado fuera del juego en lo profesional.

En lo personal, sin embargo, hay una evidencia que no se nos debe pasar por alto: Evangeline todavía está para que la saquen a pasear, y sin duda lo haríamos si nos diera la oportunidad de ofrecerle el brazo e ir a dar una vuelta por el Retiro, y quizá hasta de navegar unos minutos en el lago, para luego invitarle a un helado y altramuces. Algo que se nos antoja difícil ahora, pues se ha producido un inesperado giro de guion y nuestra mujer, que parecía desahuciada, ha renacido en Hollywood como un Ave Fénix.

O mejor habría que decir como una Avispa.

Nadie había reparado en ello hasta hace unas pocas semanas, pero resulta que después de 17 películas –y 10 años de actividad que recordaremos siempre–, la saga cinemática de Marvel por primera vez incluye el nombre de una superheroína en sus carteles.

Esto, que en realidad nos parece anecdótico, ahora es un detalle magnificado por el hecho de que todo lo femenino tiene un eco hiperamplificado, y de la misma manera en que Wonder Woman se benefició del hecho de tener a una mujer en cartel –aunque luego la película fuera lo de siempre, pero con tetas botando mientras unas señoras corrían por los campos–, parece que la inminente Ant-Man and The Wasp, que se acaba de estrenar –ya está aquí el verano, bitches–, tendrá tirón también gracias a ese detalle.

Evangeline Lilly

 

Resulta que Evangeline Lilly le ha pasado la mano por la cara a personajes Marvel que nunca tuvieron su película, aunque la pedimos a gritos (La Viuda Negra), y se ha adelantado casi un año a la que se suponía que sería la primera, la Capitana Marvel de Brie Larson.

 

Cintura de avispa

Lo que podemos esperar de la peli ya es sabido. A Evangeline la vimos en la primera entrega de la saga del Hombre Hormiga, y cuando aparecía en pantalla era como la llegada de una primavera sobrevenida: adivinábamos a la floreciente Kate Austen de Lost, pero con un punto milfesco que nos agradaba tanto como el agua fresca de un botijo bajando por nuestro esófago.

Al final de la película, después de que Ant-Man desarticulara el problema principal y consiguiera dominar su traje de superhéroe, una tecnología militar desarrollada por Michael Douglas –el padre de Lilly en la ficción–, se descubre que hay un segundo traje miniaturizador, esta vez de Avispa, que es el que llevará ella.

Así que, de tener un papel secundario, como los de Natalie Portman en la primera película de Thor, ahora Evangeline Lilly tendrá uno protagonista y el año que viene, al borde de cumplir 40, podrá hacer el gesto de mojarse el dedo en el coño y chupárselo –traducible como ‘me podéis comer la raja’, equivalente femenino al muy varonil ‘me podéis comer los huevos por detrás’– para mandarnos a todos a la mierda.

Ha vuelto y a lo grande.

Evangeline Lilly

 

Toda una gesta

Esta ha sido su superheroicidad: sacar petróleo profesional de una situación delicada, porque por muy resplandeciente que fuera su belleza, ni siquiera hacia el final de Lost consiguió Lilly que su carrera remontara ni siquiera como modelo.

Ella sacrificó sus mejores años por la serie, y durante el viaje de Lost –que para ella fue completo, era de las que morían en la horrible última escena del capítulo final– se benefició del éxito, pero quemó mucha tierra para ser contratada en otros ámbitos.

Antes de Lost era modelo de publicidad, y salió de la serie con 30 años, mala edad para ingresar de nuevo en el negocio como si fueras una debutante. ¿Cómo lo ha hecho? Igual ha sido simple sentido común: hay que estar muy ciego, o ser muy homosexual, para negar que Lilly está en una categoría superior si atendemos a la franja de las actrices en sus late-thirties.

Tiene planta imperial, rasgos refinados, el pelo lacio y la mirada grisazul: no quererla en tu película sólo se puede explicar por motivos de ojeriza personal o por carencias interpretativas flagrantes, que sólo se hacen evidentes si tienes que hacer Hamlet, pero no una película de acción típica.

Pero ahí está, renacida y dispuesta a aprovechar la segunda oportunidad que le ha dado la vida. Y, si nos dejara, sin duda le invitaríamos a cenar en un delicioso restaurante de pescado, con una botella de vino blanco en la mesa, y luego a pasar una noche en blanco paseando por Venecia. Porque no cabe duda de que Evangeline, decíamos, todavía está para sacarla a pasear, y deambularíamos con ella por el lugar más encantador que se nos ocurra.

 

  • Imprimir
  • Enviar por e-mail
Este mes, en 'Primera Línea'
Violeta (MYHYV): "En el sexo soy egoísta, busco mi propio placer".
Este mes, en 'Primera Línea'
publicidad
publicidad
Búscanos en Facebook
publicidad

© Ediciones Reunidas, S.A. | Todos los derechos reservados