La mancha blanca Gia y Noma Hill contra la civilización

lo de Gia y Noma es el tabú sexual elevado a la enésima potencia. Estaba claro que La mancha blanca tenía que hacerle un hueco a este par de bellísimas gemelas nacidas en Miami hace 26 años.

Gia y Noma Hill
Elisa Victoria | 21/11/2017 - 12:30

Ah, el incesto, el tabú del incesto, la primera página del libro de Antropología, la base de todo lo que hemos construido. ¿Acaso es para tanto?

Me refiero a la idea de la endogamia pero también a la pérdida de la civilización. Al parecer hay razones genéticas importantes y eso es digno de respeto, pero quién dice que culturalmente no nos compensaría.

Lo que hemos organizado a partir de la prohibición del incesto no tiene ni de lejos tan buena pinta como la imagen de Gia y Noma Hill revolcándose por la cama y por el suelo. Gemelas idénticas, la una adorando su propia belleza canónica en el cuerpo de la otra, un espejito mágico con vida que se mueve y responde a los besos. Fantasía afrancesada del siglo XVII filmada para un público constante y fiel, siempre ávido de movidas freudianas.

Se cambian los nombres como si fuera un juego, se follan con arnés y bailan canciones de Lana del Rey. Tan guapas y graciosas que resulta una estampa inverosímil y por otro lado muy lógica.

Gia y Noma Hill

 

Más allá del bien y del mal

¿Cómo no iban a pegarse el lote? ¿Cómo resistir semejante tentación? Una modelo alta, con tu pelo y tu cara, con tu textura, con la intimidad que otorga compartir el techo durante años con la copia perfecta creciendo a tu lado.

Habrán aprendido a peinarse juntas, habrán compartido la ropa y la habitación. Pero donde las demás hermanas se limitan a tolerar sus presencias en una escena porno creando una situación incómoda, las Hill más bien muestran su amor al mundo, largo y verdadero.

Cuando las ves a ellas es difícil concluir que la situación tenga algo de malo, y si lo tiene no está relacionado con que sean gemelas. Gemelas lesbianas, ¿dónde puede estar el problema? ¿A quién le importa?

Todo queda en un conflicto conceptual, moralista. Y son justo esos conceptos, esa moral, ese rechazo y ese terror, los que fundamentan la mayoría de constructos sociales que conocemos.

Semejante relajación de costumbres y otros motivos como el interés hacia la mascota por encima de la crianza de los niños delatan la agonía de una cultura que no da más de sí. Es verdad que da pena porque se le coge cariño, pero no me digáis que no está bonito.

Todos los meses, la escritora sevillana Elisa Victoria publica en ‘Primera Línea’ su sección de perfiles de actrices porno La manca blanca. Este texto pertenece a la sección de noviembre. En el número de diciembre (ya a la venta) la protagonista es Anneke Necro.

 

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