Vicio y subcultura Hay que seguir reivindicando a las WAGs

El mundial de fútbol que arranca el próximo jueves en Rusia llega bien cargado de vicio y e subcultura. Para empezar, gracias a WAGs (esposas y novias) tan sugerentes como Annie Kilner o Anastasia Kostenko.

Annie Kilner
Javier Blánquez | 13/06/2018 - 15:55

Antes de cada nuevo mundial de fútbol, es un clásico hablar de las WAGs, así que en Primera Línea vamos a hacerlo, primero porque hace mucho tiempo que tomamos ese camino y ya es demasiado tarde para rectificar, y segundo porque nos gusta y no molestamos a nadie.

Sabrán nuestros lectores, gente muy leída y que habla idiomas, que WAGs es el acrónimo de “wifes and girlfriends” [esposas y novias], y que es un término popularizado hace algo más de una década por la prensa inglesa en el momento en el que el fútbol dejó se ser un deporte de señores rudos, hirsutos y con bigote, de los que fumaban en el vestuario y partían nueces con el culo, y empezó a transformarse en una actividad de pitiminí en el que los deportistas se tomaban con tanto interés la depilación de las cejas, los tatuajes y el peinado como el entrenamiento.

Esta es la cronología de los hechos.

Partamos de la idea de que siempre ha habido deportistas folladores, solo faltaría –George Best, Rafa Nadal, cualquier selección nacional random de waterpolo, Magic Johnson–, pero el estatus sexual de las estrellas del balompié empezó a crecer de verdad en aquel momento en el que se dispararon sus ingresos, se estableció una sección en los contratos que regulaba los derechos de imagen, y comenzaron a hacer más pasta fuera de los campos gracias a la publicidad, que por las competiciones en sí.

Y como es natural, el dinero es lo que en jerga popular identificaríamos como un “pussy magnet”, del mismo modo en que lo son los bebés y las mascotas, un incentivo que atrae a las mujeres más bellas, conscientes de que la exclusividad de un atractivo físico inapelable tiene una tasación alta en el mercado sentimental.

Annie Kilner

 

Grandes antecedentes

La WAG más famosa de todos los tiempos fue y sigue siendo Victoria Adams, que en pleno momento de popularidad de las Spice Girls unió fuerzas con el futbolista más armónico y grecolatino de su generación, David Beckham, con lo que se produjo la coincidencia cósmica que levantó la liebre del dinero: profesionales de éxito, con anatomía impecable, unidos por el interés económico y la atracción hormonal, en pos del intercambio de negocios y genes.

Antes, la pareja más habitual de la farándula era la folclórica unida al torero. Más tarde, pasó a ser la modelo casada con el futbolista, y el momento dulce de la explosión WAG trajo consigo todo tipo de parejas radiantes, donde ellos –casi siempre los mejor pagados– establecían lazos de confianza y atracción indestructibles con las jóvenes más primaverales del mundo.

En el juego de poder y sexo que hay detrás del fútbol se dan todo tipo de comportamientos –desde el futbolista promiscuo que acumula lesiones del pubis de tanto fornicar de pie hasta la depredadora de vestuarios que hace colección de plantillas casi al completo, como Nuria Bermúdez–, pero el que más gusta a los medios de comunicación, los patrocinadores y las directivas es el de las parejas estables y guapas, de ahí que ser WAG, o tener una a mano, cotiza muy alto.

Si hay que determinar una cima de glamour, fama y poder entre un futbolista en activo y su señora con carrera brillante, seguramente la cima del Everest en este momento lo delimita la pareja de Shakira y Piqué.

Anastasia Kostenko

 

La nueva élite

Pero hay más parejas importantes, y lo bueno del fenómeno WAG es que el repertorio de novias y esposas se va renovando a medida que los futbolistas se retiran o caen en el olvido –por ejemplo, Sara Carbonero ya no cuenta–, con lo cual publicaciones como los tabloides ingleses, el diario AS o la revista FHM siempre tienen nuevos nombres de los que hablar y surtir su hirviente página 3.

Además, siempre con unos márgenes de seguridad y aceptación social muy estables: a diferencia del mundo del rock y los dj’s, donde es cada vez más habitual que se junten los músicos con las estrellas del porno, el fútbol tiene algo de tradicional, y no se arriman los jugadores a mujeres muy escandalosas o de moral distraída, sino a perfiles fácilmente asimilables por la estructura patriarcal como presentadoras de televisión, cantantes, modelos y –esto es una particularidad que se da mucho en Inglaterra– concursantes de televisión y directamente chicas que han conocido en discotecas con un perfil que podríamos describir como choni.

En realidad, todo lo WAG es un espectáculo muy controlado en el tiempo y en el espacio y que estalla cuando a) hay material interesante para la prensa del corazón, que últimamente no la leemos mucho porque estamos preparando un doctorado en filosofía y no hay tiempo, pero que incluye desde fotos en topless en Ibiza o vídeos con contenido sexual o b) hay una competición en marcha, las esposas o novias están en el campo, y el realizador de televisión se regala pinchando su imagen para disfrute de las audiencias millonarias que tienen estos acontecimientos.

Así que, teniendo en cuenta que el Mundial comienza este jueves –siempre coincide con el Sónar, es algo matemático–, además de los hits habituales que nos regalan los mundiales últimamente –humillación de Argentina, eliminación temprana de España, Inglaterra no pasa de cuartos y tal–, queremos prestar atención a lo que nos tiene que ofrecer el mercado WAG de 2018.

Perrie Edwards

 

Solo las más cotizadas

Hay que decir que tenemos que excluir de esta categoría a los ligues de los futbolistas y sus escarceos sexuales puntuales, como por ejemplo el que tuvo Marco Asensio (Real Madrid) con la estrella del pop Dua Lipa tras la final de Champions de Kiev, y que hay que sumar a una larga lista de conquistas que, milagrosamente, todavía no han dejado seco al punta mallorquín, que se aprovecha de su juventud y su buena planta para cumplir fantasías que el resto de mortales no podríamos oler ni en siete vidas.

Y también debemos eliminar de la lista de WAGs a animadoras predispuestas a cualquier comercio carnal, pero que no tienen oficializada ninguna relación con un deportista de primer nivel, como sería el caso de Larissa Riquelme, protagonista involuntaria del mundial de Sudáfrica, que animando a Paraguay y luciendo un canalillo que ni el Cañón del Colorado, un poco más y se desnuda en la grada.

¿En qué WAGs tenemos que fijarnos, pues?

 

¿Las inglesas y las rusas?

La selección inglesa siempre es un valor seguro, y ahí tenemos que dedicarle atención constante a Annie Kilner, pareja de Kyle Walker, defensa, una curvilínea mujer (va, vamos a hacer el chiste, que hace tiempo que lo esperan) con una delantera que ni la de Brasil, con la que protagonizó una sex tape hace dos años.

También Perrie Edwards, una de las componentes de la girl band Little Mix, que se ha unido sentimentalmente a Oxlade-Chamberlain y que, por supuesto, tiene ahora mismo más interés que pasadas estrellas del pop televisivo español como Edurne, la pareja de De Gea. También hay que dar de comer aparte a Ruby Mae, la novia de Dele Alli, que al parecer oficializó su relación con otro vídeo sexual en el que le practicaba una larga y húmeda felación al jugador del Tottenham. ¿Por qué no tenemos casos así de pop en la Liga?

Como el mundial es en Rusia, y Rusia es célebre por su belleza gélida, queremos prestar también una atención especial a la modelo Anastasia Kostenko, heredera de una tradición que pasa por que las maniquís más rotundas del antiguo espacio soviético se junten con futbolistas de merecida fama –en su caso, Dmitri Tarasov–, algo que llegó a su culminación en aquel tiempo en el que, para disimular, Cristiano Ronaldo tuvo una relación con la diosa Irina Shayk, el animal más bello sobre la tierra.

Ruby Mae

 

Otra modelo que lo puede romper es Nóemi Happart, relacionada con el antiguo extremo del Atleti, Yannick Carrasco, que es uno de los puntales de la selección más hipster del mundial, la de Bélgica. Aunque si nos queremos quedar con un caso exótico e inimitable, el de la coreana Yoo So-Young, que en su país es una estrella del k-pop, y que en privado comparte vida con Son Heung-Min, extremo del Tottenham (¿qué les dan en el norte de Londres?) y seguramente el futbolista con mayor reconocimiento pop en Asia.

Llega el Mundial, decíamos, y como habrá decepción en lo deportivo –lo de Lopetegui pinta mal, qué le vamos a hacer, será un milagro si pasamos de cuartos–, al menos alegrémonos la vista con las WAGs.

La estrategia a seguir en estos días, pues, será leer el AS y el Sport cada mañana, visitar la prensa inglesa, no ir a mear en los descansos, por si enfocan a alguien en la grada, y seguir atentamente cada escándalo o roce sexual que se produzca fuera de los terrenos de juego, que a diferencia de lo que ocurre con Barça o Real Madrid, sin duda acabará en tarjeta roja de fuego pasión.

 

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