Esto pasa Jennifer Lawrence lo enseña todo en ‘Gorrión rojo’

Irresistible. Así está Jennifer Lawrence en ‘Gorrión rojo’, uno de los grandes placeres culpables que hemos disfrutado en el cine en lo que llevamos de año. Una de espías letales y lascivas.

Jennifer Lawrence 2
Álvaro García Montoliu | 26/03/2018 - 17:03

Sabemos que llegamos muy tarde -concretamente 24 días- pero algunos tenemos hermosas hijas a las que educar, libros que completar y otros menesteres de más urgencia que ver una película de espías ambientada en la Rusia de Putin como ‘Gorrión rojo’.

Sin embargo, 48 horas después de su visionado aún no damos crédito a lo que vieron nuestros ojos durante 140 minutos que no se pudieron hacer más cortos. ‘Gorrión rojo’, por si no lo sabías, es la nueva película de Francis Lawrence, un señor que ya nos trajo las dos últimas entregas de ‘Los juegos del hambre’ y productos de relativo atractivo para el geek del fantástico como ‘Soy leyenda’.

Pero no es este Lawrence el que nos interesa de ‘Gorrión rojo’, sino Jennifer, nuestra JLaw, que en las más de dos horas que dura este peliculón no podría estar más infartante. De Jennifer Lawrence, ya lo habíamos dicho en alguna anterior ocasión, nos daba la sensación de que se estaba quedando un poco atrás debido al empuje de competidoras tan de otro mundo con tanto tirón como Riley Keough, Gal Gadot, Tessa Thompson y otras féminas de bandera.

 

Por todo lo alto

Pero nuestra Jennifer, que se la sabe muy larga, ha sabido comer el terreno perdido en los últimos meses con dos estrenos que la posicionan, nuevamente, como la actriz más en forma del momento. Sumado a esa desquiciada -y genial- tomadura de pelo que fue ‘madre’, este ‘Gorrión rojo’ ya se ha encaramado entre nuestras obsesiones más rotundas de este 2018, solo superada por ‘Aniquilación’.

Jennifer Lawrence

 

El caso es que ‘Gorrión rojo’ nos cuenta la historia de los gorriones rojos, unos espías del gobierno ruso a los que entrenan hasta en las artes amatorias para conseguir seducir al enemigo, es decir, al cerdo capitalista. Y ahí es donde entra JLaw, una bailarina que se ve obligada a cambiar de profesión por culpa de una desafortunada lesión.

Bajo el estricto tutelaje de una pétrea Charlotte Rampling, Lawrence aprende su nuevo oficio en un abrir y cerrar de ojos, confirmándose que tiene madera para esto de la seducción. De la película se ha hablado de su exhibición de violencia gráfica y desnudos explícitos y, diablos, nadie exageraba.

 

Entrenamiento de élite

A mitad de película, por ejemplo, Rampling obliga a Lawrence a abrirse de piernas ante el resto de la clase ante un compañero que poco antes ha intentado violarla. Y Jennifer, que es muy fuerta ella, accede a ello no sin antes intimidarle con vocabulario sucísimo. Mientras, la cámara del director nos muestra los encantos de la actriz, y aunque no estamos del todo seguros y puede que el cerebro reptiliano nos jugase una mala pasada, nos da que incluso llega a intuirse fugazmente algo de vello púbico.

De Jennifer Lawrence, gracias al hackeo masivo de sus cuentas, ya conocemos todos los puntos de su espectacular anatomía, pero poder presenciarlo en todo su esplendor cinematográfico no tiene precio.

 

 

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