Lo tuyo no tiene nombre, Julianne Moore

El estreno más sonado de la última semana nos trae a una Julianne Moore en todo su apogeo, espléndida a sus 56 años en el papel de una traficante de drogas con un grave problema de psicopatía compulsiva. Conocerla es amarla.

Julianne Moore
Álvaro García Montoliu | 26/09/2017 - 18:51

Son tantas las opciones de ocio para el adicto al vicio y la subcultura que a menudo se tiene que planificar a la perfección los fines de semana, incluso los de tres días como éste último (para los barceloneses, al menos). Pero había una que sobresalía por encima de todas, la segunda parte de ‘Kingsman’.

La película original, dirigida por Matthew Vaughn, fue una de las grandes sorpresas de 2014. De ella se aplaudió, especialmente, que diese una refrescante vuelta de tuerca a un género como es el cine de espías necesitado de ideas originales para esquivar el anquilosamiento. El material del que partía, un cómic de Mark Millar y Dave Gibbons, no podría ser más propicio para tal empresa.

‘Kingsman: Servicio Secreto’ era, en definitiva, otra historia de espías británicos elegantemente vestidos, pero con un ritmo insultantemente vertiginoso, un prodigioso derroche de imaginería pop y humor (negro) a raudales.

La secuela, de nuevo a cargo de un infalible Vaughn, tiene todo eso y más. Sin embargo, la crítica, se la ha cargado, en casi todos los casos echándole en cara que la fórmula da muy poco de sí una vez agotado el factor sorpresa. Como si más de lo (glorioso) mismo no fuese suficiente para saciar nuestro ansia.

 

Todo sea por Julianne

De esta secuela nos gusta absolutamente todo: somos fans de Statesman, la organización de espionaje americana, con agentes como Whiskey o Tequila; nos encanta que sus 140 minutos nos parezcan media hora; nos flipa toda la secuencia en Glastonbury y, en especial, que el protagonista tenga que introducir un dispositivo de escucha en el coño de la hermana de Cara Delevigne; y, por supuesto, rendimos infinita pleitesía a Julianne Moore.

Julianne Moore

 

Porque aunque como decíamos la película va sobrada de argumentos para pagar los 9 euros de entrada, es ella la maestra de la función. Ya lo dicen que la veteranía es un grado y, en el caso de Moore, a sus 56 años, juega en la liga de las leyendas. Por Julianne, en fin, es como si no pasasen los años, y su sensualidad y sex appeal sigue intacto 20 años después de que descubriésemos todo su esplendor taheño en ‘Boogie Nights’.

En ‘Kingsman: El círculo de oro’ interpreta a Poppy Adams, la traficante de drogas más poderosa del mundo, de preocupantes tendencias psicopáticas, fanática de los años 50 y de un Elton John a quien secuestra para que actúe en su guarida perdida por la selva de Camboya (el papel del divo en la película es sencillamente desternillante). Julianne Moore se come la pantalla, se hace con cada plano en el que aparece y, en fin, que diríamos que está de Oscar si no fuese porque la Academia no es muy fan del cine de espías.

Sin embargo, en los próximos meses Julianne Moore aún tiene dos oportunidades para hacerse con una estatuilla dorada, y es que esta mujer sale en todo. En diciembre la podremos ver en ‘Suburbicon’, la nueva cinta de George Clooney con guion de los hermanos Coen y en marzo llegará a los cines españoles ‘El museo de las maravillas’, lo nuevo de Todd Haynes (con quien ya trabajó en ‘Lejos del cielo’, película que le valió una nominación al Oscar).

Total, que llegan gozosos tiempos para los fanáticos de la pelirroja más famosa de Hollywood y a nosotros no se nos ocurre otra manera de celebrarlo que con esta galería que recoge distintos épocas de su vida, aunque con parada y fonda en la espléndida madurez por la que atraviesa ahora mismo.

 

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