Vicio y subcultura Kendra Sunderland: así se crea una estrella

Una escena de masturbación solitaria en una biblioteca de Oregón ha servido para que la carrera en el porno de la jovencísima Kendra Sunderland arranque a toda mecha. Blánquez le augura un futuro espléndida a poco que se ponga y le saque a sus cartas todo el partido.

Kendra Sunderland
Javier Blánquez | 14/02/2017 - 9:47

Nunca subestimemos el poder de un dedo. El dedo de Mourinho, rezaba una pancarta en el Bernabéu, es el que muestra el camino.

Con su dedo, la estatua de Colón señala la dirección que lleva a América, que es un nuevo mundo; es a dedo como se designan la mayoría de cargos de la administración, y con un solo dedo se tocaron casi todas las melodías de las canciones de Depeche Mode. Pero eso no es todo lo que puede conseguir un dedo: tan flexible articulación, tan juguetona falange, puede convertir a cualquiera, si se utiliza sabiamente, en una estrella del porno.

 

Dedos mágicos

Sabemos de dos casos míticos, absolutamente legendarios, en los que una señora se puso delante de una cámara, se introdujo el dedo en el tesorito, estuvo un rato ahí hurgando hasta que salió petróleo, y de la noche a la mañana se convirtió en un mito sexual: no es moco de pavo.

El primer caso es sobradamente conocido por todos: se trata de Olvido Hormigos, antigua concejal en el ayuntamiento de Los Yébenes de la que supimos primero por su afición al sexting –le mandó un vídeo sexual a su amante, inspeccionando con dedicación las grutas más recónditas de su anatomía–, y que desde entonces no ha dejado de darnos momentos de gloria al ir contando su intimidad por los platós de Paolo Vasile.

Y luego está el segundo caso, seguramente no tan conocido, pero de un voltaje mucho mayor, que es el de Kendra Sunderland. Si no la conocen, se la presentamos.

Kendra Sunderland

 

Todo está en los libros

Todo comenzó en una biblioteca, la de la universidad de Oregón, donde hace dos años nuestra Kendra grabó un vídeo que se volvió viral a las pocas horas de que empezara a circular: en vez de ir allí a abrir libros o a repasar apuntes, que es lo que haría cualquiera, ella entró en la biblioteca con la intención de abrir las piernas y repasarse la hucha, y no sólo eso, sino que además emitió el pajote por streaming y de repente surgió una legión de fans dispuestos a tenerla por una nueva diosa de la fecundidad, como la gran revelación internacional del erotismo low cost.

La locura colectiva estaba justificada: ahí teníamos a una chica aparentemente normal, con unos senos voluminosos perforados por unos metales plateados que más bien parecerían saetas de Eros, y una mirada pícara de quien disfruta haciéndose la guarra, disfrutando de la ocasión, profanando un espacio público mientras tenía un orgasmo real.

Ya se sabe que todo lo amateur tiene mucha clientela entre el público pornófilo, y lo de Kendra parecía tan improvisado, tan casual, que mucha gente se vino arriba como un resorte. En pocas horas, el vídeo subido a PornHub tenía más de 300.000 reproducciones y Kendra ya no iba a ser nunca más una estudiante viciosilla anónima, sino un imán para gente muy salida con ganas de aliviarse. Si estaba planificado o no para crear escándalo, nunca lo sabremos. Lo importante es que, de ahí, surgieron oportunidades y Kendra supo aprovecharlas.

 

Momento histórico

Toda esta historia tiene una parte negativa. El vídeo lo vio tanta gente que alguien se dio cuenta de qué biblioteca era esa exactamente, y a qué hora se grabó el vídeo, y a la pobre Kendra le acabaron expulsando y poniéndole una multa, aunque en realidad eso poco le importaba, ya que su objetivo en la vida no pasaba por completar los estudios, sino en abrirse camino en el negocio del erotismo.

Lo cierto es que el vídeo del dedo en la biblio no había sido lo primero: Kendra también se había grabado follando con su novio, y todos aquellos vídeos primitivos hoy circulan por internet como si fueran el evangelio del intercourse amateur. Porque resulta que Kendra tenía lo que había que tener: una figura espigada que le permitía retorcerse como una anguila, una genuina melena rubia que compite en brillo con el del astro Febo –sabemos que no es rubia de bote porque, como dice el refrán popular, el color de la ceja es el color de la almeja–, y dos pechos que merecerían un premio Nobel, dos razones de peso con forma de melón de la huerta a los que habría que erigir una estatua en mármol y un molde en yeso. Y eso, lógicamente, hay que celebrarlo descorchando champán ante la pantalla.

Kendra Sunderland

 

La irrupción de Kendra Sunderland en la pornosfera fue un momento importante porque, más allá de la anécdota –que se completa con la retirada del vídeo de PornHub tras la reclamación de la Universidad de Oregón, que no quería que sus instalaciones se vieran en una web de onanistas, y con la multiplicación del vídeo en cientos de otras webs, al más puro estilo ‘efecto Streisand’–, lo que ha nos ha traído el crecimiento exponencial de su fama es la posibilidad que tenemos, justo ahora, para ver cómo se desarrolla en tiempo real la carrera de una joven estrella del porno.

Nada más empezar a viralizarse el vídeo del dedo, Kendra recibió una llamada del nuevo Rey Midas del porno, Greg Lansky, para ofrecerle un contrato en exclusiva con Vixen, uno de sus tres portales dedicados a difundir gonzo de calidad. Kendra aceptó y el pasado mes de agosto apareció la primera de las siete escenas que ha rodado hasta el momento, un intercambio de fluidos heterosexual con el semental austriaco Mick Blue.

 

Arranque (muy) prometedor

Kendra Sunderland lleva una media, pues, de una escena al mes. Parte de la estrategia de mercadotecnia diseñada por Lansky pasa también por hacerle protagonizar un showcase exclusivo en otro de sus sellos, Blacked –como su nombre indica, un paraíso del sexo interracial–, que bajo el título de ‘Kendra’s Obsession’ le ha llevado a debutar en algunos de los subgéneros del gonzo: su primera escena lésbica interracial –con Anna Foxx–, su primer trío interracial, etcétera.

Y como era de esperar, estas primeras escenas de Kendra Sunderland en el porno profesional han contribuido a multiplicar el hype y a convertirla en una de las actrices más reclamadas y buscadas del momento. De la noche a la mañana, ha pasado con ella lo mismo que el año pasado con Leah Gotti y Lana Rhoades: una belleza contundente, con razones de sobra para impactar, se hace con un hueco importante de la actualidad pornófila.

Kendra Sunderland

 

Evidentemente, para lograrlo había que ir más allá del vídeo en la biblioteca y demostrar que se sirve para esto. Y Kendra es ciertamente una fiera, una diosa elástica que ya empieza a conquistar cimas particulares: su última escena por ahora es un tête à tête con Manuel Ferrara, el hombre con la herramienta más gruesa del gremio.

 

¿Sin límites?

¿Qué podemos esperar en el futuro de Kendra Sunderland? Teniendo en cuenta que a la chica ya le ha empezado a viciar el tema del porno y que va a ser raro que se retire pronto –sus seguidores en las redes sociales se cuentan por cientos de miles, e incluso ya tiene lista de regalos en Amazon, por si algún fan quiere hacer el pagafantas y comprarle una mochila de color rosa; o sea, no le conviene dejarlo–, lo próximo que ha preparado para ella el siempre hábil Greg Lansky es una serie de debuts que irán haciendo que aumente la expectación, que fidelice a los fans y, quizá al cabo de un año o dos, le lleve a conquistar el ansiado galardón de ‘Female Performer of the Year’ en los premios AVN.

Quizá aquí nuestros deseos se confunden con la realidad, pero para eso Kendra necesita dos cosas: debutar en el sexo anal delante de la cámara, y una vez estrenado el floreto, ir a por la doble penetración. Si tuviéramos que hacer un pronóstico, estamos casi seguro de que al menos una de estas dos escenas aparecerá antes del verano en el canal Tushy, el que tiene Lansky para las escenas por detrás. Tampoco nos extrañaría que el responsable de ensartarla por la retaguardia fuera el siempre fiable Jean Val Jean. El porno en 2017 también es márketing.

Esta progresión que está siguiendo Kendra Sunderland es una curva de evolución que prácticamente han seguido todas las estrellas que dominan el panorama de las escenas X en la actualidad, incluso algunas de las retiradas. Por ejemplo, cuando Lexi Belle anunció por fin que se entregaría al sexo anal –desvirgada por Manuel Ferrara, que hace unos años era un clásico en tan delicados trances–, aquella escena fue vendida por Elegant Angel como un acontecimiento que merecía la atención de los pornófilos más activos.

Kendra Sunderland

 

También fue un momento crucial el primer anal de Keisha Grey, filmado por Mason para su productora HardX, y ejecutado con la maestría propia de un José Tomás sin traje de luces por James Deen. Hace dos años, el debut anal de Riley Reid –perfectamente planificado por Greg Lansky en una película de tres escenas para Tushy– fue lo que le valió alzarse con el premio AVN en enero de 2016.

Las estrellas del porno van quemando etapas antes de convertirse en leyendas: Messi tuvo su debut en Champions, su primera liga, su primer triplete, su primer Mundial (bueno, esto aún no), y Kendra Sunderland, que ya ha tenido sus primeros interraciales, pronto tendrá su primer anal ­–Tushy está acaparando en los últimos meses la mayoría de debuts, de ahí nuestra apuesta–, su primera DP, su primer anal IR, su primera DP IR y, si sus cavidades lo aguantan, un DA, un DV y hasta algo que lleve algo como “triple” delante de todo.

Quemando etapas, conquistando cimas, se llega a ser una leyenda.

¿Lo será Kendra? Está por el buen camino. Por ahora, su rendimiento en las escenas para Blacked y Vixen está siendo óptimo: se entrega, no parece una novata, y tiene un par de razones que nos tienen pegados a la pantalla siempre y cuando en su tabla de ejercicios se nos ponga de frente.

Si a eso le sumamos un poco de ruido mediático divertido –hace unos días saltó una noticia, que resultó ser falsa (en el porno, como en la América de Trump, también hay post-verdad), según la cual habría tenido una cita con un fan gracias a la aplicación Tinder, que sirve para ligar-, todas las piezas del puzzle van encajando poco a poco. Hay un plan para Kendra que se va a traducir en mucho semen y mucho dinero. Si no termina siendo la mayor estrella del porno en 2017, será porque no quiere, porque poder, ella puede.

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