Historias del porno La caída de Janine

La de Janine Lindemulder es una historia de auge, caída, nuevo auge y caída aún más profunda y dolorosa que la primera. La californiana rozó el cielo y se precipitó al infierno en una de trayectoria tan increíble como cierta.

Janine Lindemulder
Paco Gisbert | 26/09/2017 - 19:49

A los 24 años, Janine Lindemulder (La Mirada, California, 1968) estaba en la cima del mundo. Era la estrella de ‘Hustler’, que la había nombrado mascota del mes en diciembre de 1987 y para quien rodaba vídeos eróticos soft, bailaba junto a su amiga Julia Ann en la gira ‘Blondage’ por todos los Estados Unidos y había sido elegida por Andrew Blake, el inventor del ‘porno chic’, para ser la protagonista de su película más ambiciosa: ‘Oculta obsesión’.

Y todo ello sin necesidad de conocer varón, solo simulando que follaba con hombres o haciendo números lésbicos. Porque Janine, que debutó en el cine X con el filme de Andrew Blake, solo hacía escenas con mujeres y así transcurrió su carrera en el porno durante los siete años siguientes, sin tocar un pene.

Contract girl de Vivid Video, Janine rodó unas 70 películas X permaneciendo virgen, in stricto sensu, delante de las cámaras por una exigencia suya: no quería traicionar a su marido, un obrero de la construcción con el que se había casado en 1988, en los albores de su carrera, y con el que tenía una hija. Pero virgen y todo, Janine era “La Estrella”, con mayúsculas, del cine X americano en los 90.

 

El gran retroceso

25 años después, Janine es una mujer arruinada, que sobrevive gracias a la ayuda de su madre y que ha perdido la custodia de su segunda hija, fruto del segundo de sus tres fallidos matrimonios, que ha pasado por la cárcel y que ha dejado un reguero de víctimas inocentes en su vida, incluyendo, probablemente, a sí misma.

Janine Lindemulder

 

La historia de cómo la gran estrella del porno americano de los 90 se convirtió en doña nadie comenzó el 20 de octubre de 2002, cuando la californiana llevaba tres años retirada de la industria del porno y contrajo matrimonio con el empresario Jesse James, propietario de la compañía de ropa West Coast Choppers.

Aquella fue una unión turbulenta, marcada por las acusaciones mutuas de malos tratos y que incluyó el arresto de Janine por atacar a su marido con una escultura metálica después de la enésima bronca entre ellos, solo siete meses después de oficializar su relación. Con Janine embarazada de siete meses, la pareja se divorció de James en 2004, cuando este ya había iniciado una relación con la actriz Sandra Bullock.

Con los papeles de divorcio en la mano, Janine decidió regresar al porno para recuperar el dinero perdido en los juicios derivados de su separación. Lo hizo de manera extraña, con una imagen muy diferente a la virginal que había exhibido en su anterior etapa en el triple X –con el cuerpo cubierto de tatuajes– y aceptando trabajar con hombres.

Su exitoso regreso en ‘Maneater’, donde se la podía ver con un afortunado Nick Manning, el encargado de desvirgarla en el cine X, fue el preludio de una resurrección en su carrera que duró tres años y que tuvo su punto culminante en su trabajo en ‘Pirates’, de Joonze, en 2005, por el que ganó dos premios AVN.

Sin embargo, sus problemas no acabaron con el retorno al porno.

En 2008, cuando todavía estaba bajo contrato con Digital Playground, fue acusada de fraude fiscal y condenada a seis meses de prisión, de los que cumplió cuatro. Su paso por la cárcel supuso su ruina moral y económica, ya que Jesse James aprovechó su condición de convicta para ganar la batalla legal por la custodia de su hija Sunny.

Al consumarse la mala noticia, Lindemulder amenazó en repetidas ocasiones a su exmarido, por lo que fue, de nuevo, arrestada. Desde julio de 2011, cuando se hizo pública la sentencia, Janine vive apartada del mundo en el que reinó como pocas actrices X hicieron.

 

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