Historias del porno La gran vixen del triple X

Toca repasar esta vez la gloriosa trayectoria de todo un mito de la contracultura y el erotismo, la actriz, stripper y musa de Russ Meyer KItten Natividad, una mujer que puso su anatomía imposible al servicio del arte más rebelde y gamberro.

Kitten Natividad
Paco Gisbert | 18/05/2017 - 13:00

En 1959, cuando los vientos de la feroz censura contra el erotismo comenzaban a amainar en los Estados Unidos, el mundo descubrió a Russ Meyer, un director de cine completamente diferente a cualquiera de los que habían surgido hasta entonces.

Meyer hacía comedias gamberras trufadas de mujeres con unos pechos estratosféricos, a veces increíbles, y esas megatetas eran su principal arma para luchar contra el conservadurismo que, ya en la década de los 60, iría apagándose gracias a los gritos de la revolución sexual, el amor libre y la proclama que empujaba a hacer el amor y no la guerra.

En 1976, cuando Meyer ya era un cineasta de culto en la serie B, conoció por medio del actor de una de sus cintas a Francesca ‘Kitten’ Natividad, una explosiva mujer nacida en Ciudad Juárez, en la frontera entre México y los EE UU que ahora quiere tapiar Donald Trump, que entonces contaba 28 años de edad.

Kitten Natividad

 

El realizador obsesionado por los pechos enormes la contrató para participar en ‘Up!’ (titulada en España ‘Megavixens Up!’) en un pequeño papel, y quedó tan impresionado con ella que no solo la hizo protagonista de su siguiente película, ‘Más allá del valle de las Ultravixens’ (1979), sino que le pagó una nueva operación de pechos para aumentar, todavía más, su perímetro torácico y se convirtió en su amante durante los siguientes 12 años.

Kitten Natividad había llegado al cine después de haber trabajado como criada y cocinera para la actriz Stella Stevens y tras una exitosa carrera como stripper en diferentes clubes de la costa Oeste de los Estados Unidos. Su simpatía, su título de Miss Universo Desnuda, que había ganado en 1971, y sus enormes tetas, ensanchadas tras una operación a la que se había sometido en Tijuana cuando cumplió los 21 años, la convirtieron en una bailarina muy cotizada, que llegaba a ganar hasta 1.000 dólares por noche, 200 veces más que el resto de sus compañeras.

 

Un matrimonio accidentado

A pesar de que Russ Meyer odiaba el porno, aceptó que su pareja participara en películas X, en las que solo interpretaba papeles sin sexo o con relaciones lésbicas, como parte de su estrategia para sacar dinero de sus películas. Candy Samples, Uschi Digart o Patty Plenty, dotadas de una anatomía igual de exuberante que la de Natividad, fueron algunas de sus compañeras de reparto en aquellas películas o loops que servían de promoción para el cine de Russ Meyer.

Además del baile erótico y el porno sin hombres, Natividad logró aparecer en algunas películas convencionales, entre ellas las dos entregas de la saga ‘Aterriza como puedas’ o la edulcorada comedia ‘Mi tutor’, siempre con sus tetas como reclamo.

Pero la relación entre Russ y Kitten se acabó en 1988 y Natividad siguió su camino, trabajando como stripper de lujo (llegó a actuar en la despedida de soltero de Sean Penn, antes de su matrimonio con Madonna), interpretando pequeños papeles en filmes de serie B y dando un salto en su relación con el porno: a partir de 1990, conoció varón en la pantalla.

Sin embargo, superados los 40 años y con dos operaciones mamarias a cuestas, su imagen ya no era la de aquella deslumbrante ‘vixen’ que había descubierto Meyer dos décadas antes y la docena de películas en las que aparece practicando sexo con hombres no pasarán a la historia por su deslumbrante presencia.

En 1999, un año después de abandonar el porno, Kitten Natividad hubo de someterse a una doble masectomía, debido a que los implantes que le habían colocado en Tijuana 30 años antes eran de una silicona no apta para el uso médico.

Superado este trauma, la vida de la actriz mexicana sigue, ahora dedicada a gestionar su página web (www.kittenclub.com), vender imágenes y vídeos de su pasado glorioso y contactar con sus admiradores para tener sexo telefónico, aparte de sus esporádicas apariciones en programas de televisión, documentales y películas de bajo presupuesto. Mientras tanto, cuida de su pitbull y sus tres gatos, sus únicos compañeros cuando ya ha cumplido los 69 años de edad.

Kitten Natividad

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