Historias del porno Las MILF’s ignorantes

Las primeras MILF, según nos recuerda Paco Gisbert, nunca fueron conscientes de serlo. Fueron mujeres como Georgina Spelvin o Kay Parker que se lanzaron a la aventura de practicar sexo ante una cámara cuando aún no se había inventado una etiqueta para ello.

MILF
Paco Gisbert | 10/07/2017 - 11:29

Cuando Shelly Graham llegó al pequeño piso de Manhattan que servía de localización para rodar la primera secuencia de ‘El diablo en la señorita Jones’ -aquella en que la protagonista se corta las venas en una bañera llena de agua caliente-, a finales de 1972, no sabía que estaba a punto de convertirse en una pionera.

Era una MILF ignorante, porque, hace 45 años, el término MILF (Mom I’d Like toFuck) no se había inventado y, si alguien lo utilizaba, no se había convertido en popular. Graham, que rodó aquella película con el nombre de Georgina Spelvin, el que utilizaría ya el resto de su vida pública, contaba entonces con 36 años, había fracasado en tres matrimonios y tenía dos hijos.

Desde luego, era una madre, y, como demostraría en el medio centenar de filmes X en los que participó, era una mujer a la que los hombres querían follarse, aunque nadie la calificó como MILF.

Georgina Spelvin

Spelvin llegó al porno en una época en la que ninguna de las actrices del circuito sobrepasaba los 30 años. Una época en la que, como hizo Gerard Damiano en la película en la que debutó la actriz texana, los directores elegían a los intérpretes de sus filmes por sus cualidades actorales y por la adaptación a los personajes que iban a encarnar.

Y, como la señorita Jones era una mujer cercana a los 40 con aspecto de no haberse comido un colín en su vida, Damiano encontró en Georgina a la actriz adecuada. Lo mismo ocurriría durante los diez años siguientes, en los que Spelvin hizo de mujer madura, madre ninfómana, tía soltera o madama de prostíbulo, entre otros muchos papeles adaptados a su edad.

 

Una saga ilustre

Georgina Spelvin fue la primera de una larga lista de MILFs ignorantes que se prolongó hasta la década de los 90, cuando apareció realmente el fenómeno MILF por culpa de la fragmentación del porno en parcelas especializadas a causa de que el elemento básico de su estructura pasó a ser la escena.

Kay Parker

 

Kay Parker fue la siguiente. Nacida en Inglaterra, Parker entró en el porno con 33 años, después de estudiar arte dramático y escudriñar el ambiente que se respiraba en la industria como secundaria (sin sexo) en ‘Sex World’, de Anthony Spinelli. La fama le llegó ya a partir de los 35 años, cuando interpretó el papel de madre incestuosa en las tres primeras entregas de la saga ‘Taboo’.

Kay Parker, que era una excelente actriz dramática y un volcán en las escenas sexuales, también trabajó en el porno durante un decenio, siempre haciendo de mujer madura con muchas ganas de pasárselo bien jugando con chicos más jóvenes que ella.

 

Los polvos de la Tía Peg

Contemporánea a Kay Parker fue Juliet Anderson, aunque mayor que la británica. Anderson llegó al porno a los 39 años, después de haber dado clases de inglés por medio mundo.

Juliet Anderson

 

La veterana actriz californiana, además, asumió como propio un papel que la acompañaría a lo largo de toda su carrera: el de la mujer de más de 40 años devoradora de jovencitos acojonados ante su depredadora sexualidad. El de Tía Peg, el seudónimo con el que ha pasado a la historia. Precisamente el acongojo de sus imberbes compañeros de reparto en las escenas de sexo que tenían que compartir fue la excusa que utilizó Juliet Anderson para dejar el porno en 1987, cuando estaba a punto de convertirse en cincuentona.

El final de las MILFs ignorantes se puede datar a finales de la década de los 90, cuando dos de las estrellas que habían triunfado en el porno en las décadas anteriores regresaron a la industria por todo lo alto, ya con la etiqueta que tienen ahora las actrices de más de 35 años. Fueron Marilyn Chambers (47 años en el momento de su vuelta con ‘Still Insatiable’, 1999) y Ginger Lynn (37 años también en 1999, cuando protagonizó ‘Torn’) y ellas abrieron la puerta, como ya habían hecho en el esplendor de sus carreras, a toda la generación de MILFs, ya perfectamente conscientes de que lo son, que llegó luego.

Georgina Spelvin

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