Los adúlteros españoles fantasean con las amigas de sus novias

Real como la vida misma: cuando el infiel (o aspirante a infiel) nacional se plantea echar una cana al aire, su objeto de deseo más frecuente son mujeres de su entorno inmediato, empezando por la amiga del alma de su pareja. Si es que no tenemos arreglo.

Infidelidad
Redacción | 10/03/2015 - 19:00

No es que sean buenas noticias, pero estarás de acuerdo en que nada curte tanto al ser humano como enfrentarse a la verdad. Al parecer, las fantasías sexuales del españolito medio son de vuelo más bien gallináceo.

Nada de épica, nada de drama: a lo que aspira el 27% de los españoles encuestados por un portal de citas para hombres que buscan una aventura es a pasarse por la piedra a alguna amiga íntima de su pareja. Cuanto más íntima, mejor.

Es decir, el polvo rastrero y problemático de toda la vida. El que más números tiene para buscarte la ruina y crearte un problemón de órdago en caso de que se descubra el pastel, porque es bien sabido que los polvos de proximidad los cargo el diablo y acaban siendo los que más duelen. Si no, que se lo pregunten a los abogados especializados en divorcios.

 

Conformismo sexual

Pero así somos los habitantes del solar celtíbero. No fantaseamos con que una raza de ninfómanas del espacio exterior venga a colonizarnos y nos succione hasta el líquido de las lentillas, y tampoco se nos pasa por la mente la posibilidad (no por remota menos sugerente) de involucrarnos en una orgía tropical con ardientes veinteañeras de todos los países en un rincón perdido de las islas Galápagos.

Nuestro rollo es la rancia infidelidad de hoy y de siempre, por mucho que el 78% de los encuestados reconozca (y no precisamente bajo tortura) que fantasea a menuda con montárselo con otras mujeres.

Infidelidad

 

Además de darle el salto a la parienta con su mejor amiga, con todo lo que de perverso tiene el asunto, los hombres de por aquí se ponen verracos con ideas tan poco originales como echar un casquete con alguna compañera de trabajo (el 25%), hacerlo con la camarera del bar que más frecuentan (el 14%) o, en el colmo de la tendencia nacional a jugar con las cosas de comer, darse una alegría de las que no se olvidan con la maestra de sus hijos.

Eso relega a los últimos puestos de este top ten de las infidelidades imaginarias a los polvos con la cuñada, los meneos clandestinos con la siempre socorrida vecina del quinto, el refocile culpable con fisioterapeutas o masajistas o el algo más creativo y utópico revolcón con una estrella del porno.

Según Alicia Gallotti, la sexóloga que suele dar la cara por los estudios de costumbres sexuales que elabora regularmente la página citada, lo más curioso de todo esto es que los hombres se excitan sobre todo con situaciones cotidianas, a diferencia de las mujeres, que tienden más bien a ser realistas y pedir lo imposible.

Es decir, que a la hora de echar a volar la imaginación sexual y castigarse la próstata, ellos prefieren objetos de deseo más o menos a su alcance que mujeres inaccesibles como las top model o las estrellas de cine. Resumiendo, que incluso en lo que sexo se refiere, la crisis nos ha enseñado a no fantasear por encima de nuestras posibilidades.

Infidelidad

 

  • Imprimir
  • Enviar por e-mail
Este mes, en 'Primera Línea'
Janice Griffith: La actriz porno fumeta que odia el sexismo y el racismo
Este mes, en 'Primera Línea'
publicidad
publicidad
Búscanos en Facebook
publicidad

© Ediciones Reunidas, S.A. | Todos los derechos reservados