Historias del porno Los últimos pechos reales

Toca rendir hoy homenaje a Trinity Loren, la última de la gran estirpe de los grandes pechos naturales antes de que el cine X, en sus años dorados, se rindiese a la dictadura de la silicona y los cirujanos.

Trinity Loren
Paco Gisbert | 05/05/2017 - 17:45

Cuando tenía 16 años, a Joyce Evelyn McPherson le empezaron a crecer los pechos hasta alcanzar el equivalente a una talla XXL de los sujetadores europeos. La joven estadounidense se dio cuenta inmediatamente de que, con ese par de ubres, los hombres se fijaban mucho más en ella y decidió sacarle todo el partido posible a aquel regalo de la naturaleza.

Al cumplir los 19 años comenzó a posar desnuda en diversas publicaciones masculinas y, de ahí, dio el salto al circuito del baile erótico, en el que llegó a ser una de las bailarinas más famosas del Show World, el templo del striptease en Nueva York, a pesar de que ella vivía en Los Ángeles. El paso siguiente, como manda la lógica de la industria de entretenimiento para adultos, sería empezar a actuar en películas porno, un hecho que se produjo a finales de 1985.

Fue entonces cuando aquella chica nacida en La Jolla (California) en agosto de 1964 se convirtió en Trinity Loren.

 

Un talento natural

En los años siguientes, Loren fue una de las actrices más deseadas de su generación, no solo por su exuberante físico, sino porque, además, exhibía una voracidad sexual desacostumbrada. En unos tiempos en los que el sexo anal o la doble penetración no eran el pan de cada día en el porno, Trinity se atrevió con esas prácticas, hasta el punto de erigirse como una experta en ambas variantes sexuales.

Trinity Loren

 

Pero lo que la hizo diferente, lo que elevó al Olimpo del porno a aquella mujer de pelo rubio ensortijado y ojos de color avellana fueron sus pechos, un par de prodigiosas tetas que desafiaban la ley de la gravedad antes de que la silicona invadiera el Valle de San Fernando y borrara la naturalidad del porno. Trinity Loren, que participó en casi 300 películas X a lo largo de su carrera, tuvo los últimos grandes pechos de verdad de la edad de oro del porno norteamericano.

Pero ser la mujer más deseada de la pantalla no es sinónimo de felicidad. A finales de los años 80, Trinity se casó con su antiguo compañero de trabajo Barry Woods, que había hecho filmes X con el seudónimo de Shane Hunter, unos meses después de estar internada en un centro de rehabilitación para luchar contra su adicción a las drogas. Las ilegales, que corrían alegremente por los sets donde se rodaban cintas X, y las legales, que tenían que servirle para curar la depresión que padecía.

El matrimonio entre estas dos estrellas del porno con problemas duró poco, aunque dejó como fruto a Tess, la hija de ambos. La gestación de la niña demuestra la osadía de Loren, que se convirtió en la primera actriz del circuito mainstream que intervino en películas estando embarazada y, en el último tramo de su gestación, incluso en filmes especializados en glactofilia.

Trinity Loren

 

Tras su divorcio, Trinity se retiró del porno con la idea de criar a su hija tranquilamente en Texas, a donde se mudó lejos de los focos de la industria. Pero la cruenta batalla legal por la custodia de Tess obligó a Loren a volver a participar en películas, después de un periodo de descanso de dos años, al perder la guardia legal de su hija y mudarse a California de nuevo para estar cerca de ella.

Y, en su regreso, se encontró con que la industria había cambiado, invadida por chicas jóvenes y con los pechos aumentados con silicona. Aun así, pudo participar en suficientes películas para poder sobrevivir durante un par de años haciendo porno, hasta su retirada definitiva, en 1996.

Dos años más tarde, cuando había entrado en un programa de rehabilitación para curar su adicción a las drogas y había comenzado a escribir su autobiografía, falleció de una sobredosis de analgésicos combinados con heroína en su casa de Burbank en la madrugada del 24 de octubre de 1998.

 

Trinity Loren

Trinity Loren

  • Imprimir
  • Enviar por e-mail
Este mes, en 'Primera Línea'
Reconciliamos y desnudamos a Sofía y Suso, la pareja más ardiente de 'Gran Hermano 16'
Este mes, en 'Primera Línea'
publicidad
publicidad
Búscanos en Facebook
publicidad

© Ediciones Reunidas, S.A. | Todos los derechos reservados