Mad Men Lab Cindy, la blandita

A Cindy Crawford la pillaron en una foto con la barriga floja. Para contestar, su marido colgó en Instagram otra foto en plan tía buena. En fin, que entre foto y foto, Cruz reflexiona sobre los peligros de hablar de más cuando se tiene una edad.

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SILVIA CRUZ | 18/02/2015 - 16:35

En estos tiempos que vivimos, las noticias lo son y dejan de serlo en menos de 24 horas. Pero para entonces, ya se han comentado hasta el aburrimiento. Nos pasó hace poco con Uma Thurman y su no-cirugía estética. Lo que llegamos a rajar, y me incluyo, con la no-nueva cara de la chica tarantiniana.

Ahora le ha tocado a Cindy Crawford, que ha visto como una foto suya (la que acompaña este texto) con la tripa arrugadita y las carnes no tan tersas, ha visto la luz. Charlene White es el nombre de la periodista que la hizo pública en Twitter asegurando que formaba parte de una sesión de fotos para el número de abril de la revista ‘Marie Claire‘. Pero la revista enseguida salió a decir que nanay. Al parecer es de una sesión de fotos sin retocar realizada en 2013 que se ha filtrado ahora, quien sabe con qué motivo.

Que su cuerpo es suyo, lo sabe Cindy y toda hija de vecina y por tanto, puede hacer con él lo que buenamente pueda o le dé la gana. Y también es libre de salir a decir algo, como ya hiciera Uma Thurman, o callarse para siempre. La opción que han elegido en casa de Cindy le enciende los pilotos a esta que firma y es que no ha sido ella, ni su representante, quienes han salido a dar explicaciones, por lo demás, muy pobres. Ha sido su marido, el empresario Rande Gerber, quien para callar las bocas ha mostrado una instantánea en Instagram de su chica en bikini, tumbada en una pose nada natural y mostrando que donde hubo estrías hoy solo hay una bella planicie más propia de una quinceañera que de una señora que ronda los 50. Como si no fuera fácil hoy en día arreglar una barriga, sobre todo con un bolsillo gozoso.

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Ay, Cindy, qué error de cálculo. Aunque la verdad es que no sé de qué me extraño. Crawford, que fue esposa de Richard Gere en los noventa, ha dado siempre muestras de ser algo blandita. Una entrevista concedida en 2010 al diario ‘The Mirror‘ dejaba claras algunas de sus posturas ante las relaciones. “No hablamos veinte veces al día, pero yo necesito saber que hace Rande más que él lo que hago yo. Soy la mujer, la más emocional”. Claro que, si resulta que tu marido acumula varias denuncias por acoso sexual y los medios le han pillado alguna vez haciendo el tonto con una que no eres tú, también es normal que tengas la mosca detrás de la oreja.

En la misma entrevista, Crawford tejió la cuerda con la que poco después iba a ahorcarse: “Voy teniendo cierta edad. Y sólo porque pueda llevar una minifalda, no quiere decir que tenga que llevarla. No hay necesidad de enseñar la tripa cuando superas los cuarenta”. Ay, amiga, por la boca muere el pez. ¿Qué necesidad había de hacerse la modosita, Cindy? Si luego te hemos visto en mini, en bikini, en trikini y en todo lo que te ha dado la realísima gana. Mira si no esas fotos que ahora se han filtrado.

No hay que olvidar que la chica tiene una línea de cosméticos anti-edad con los que asegura estar más guapa, más joven y más radiante y esta fotos no le hacen precisamente una buena publicidad. Ahora bien, tampoco descarto que alguien la ayude a girar la tortilla y darle un buen uso a lo que parece un contratiempo, algo en lo que son expertos famosos de cualquier ámbito. Yo no sé si con su (todavía) silencio Cindy preserva el negocio, su tipo o su matrimonio pero lo que está claro es que no le sobran kilos, ni piel de naranja: lo que quizás te ande sobrando, querida Cindy, es ese cafre que cuelga tu foto de sirena, como si el más ofendido por tus estrías fuera él.

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