Mad Men Lab: Los no-guapos, en peligro

Natascha McElhone está harta de que solo le pregunten por su aspecto físico y amenaza con hacerle lo mismo a todos los hombres con que se cruce a partir de ahora. El mosqueo de Natascha da pie a Silvia Cruz para reflexionar sobre Benedict Cumberbatch y la (supuesta) crisis del hombre no-del.todo-guapo.

Natasha McElhone
Silvia Cruz | 28/10/2013 - 10:22

Me he dado cuenta de una cosa. De una cosa importante. Resulta que esta semana, por esas cosas de la vida, se han interpuesto en mi camino varias entrevistas a gente del showbusiness.

Una era una entrevista a la actriz Natascha McElhone publicada en ‘The Guardian’, y en la que la intérprete londinense fantaseaba con la idea de ser periodista y preguntarle a los hombres por su barriga, la caída del cabello o las bolsas de los ojos. Y explicaba que si se dedicara a este oficio de la prensa le preguntaría a las chicas por sus aspiraciones, sus influencias intelectuales y otras cuestiones más relacionadas con su trabajo que con su cuerpo. Yo dudo que entre las aspiraciones de Natasha esté la de corregir un mal cambiando de víctima y no de método, pero entiendo su cabreo. Lo entiendo perfectamente.

Elemental, querido Benedict

Después leí dos, no una, entrevistas a Benedict Cumberbatch, que no solo está de moda por su particular interpretación de Sherlock Holmes sino porque se ha metido en el brete de hacer de Julian Assange en ‘El quinto poder’. En ninguno de los dos cuestionarios se ahorraron los periodistas los comentarios sobre su sex-appeal y sobre su extraño éxito con las mujeres.

Benedict Cumberbatch

 

Y digo extraño éxito, porque ambos, tanto en la revista ‘Time’ como en ‘The Guardian’, los periodistas destacaban su rareza, su extraño encanto, sus ojos de marciano, su nariz respongina, sus pómulos elevados, su altura. A mí, la verdad, todo eso me sobra. Tanto como cuando se lo ponen a una tía sobre las espaldas. Así que ahí está mi descubrimiento: digamos que los hombres no-guapos que triunfan, que no quiere decir feos, están llamados a sustituir a las mujeres que, hartas de que hablen de sus tetas, sus sonrisas y sus ojos y de que nos olvidemos de a qué se dedican, han reclamado otro trato.

Otra cosa es que uno viva única y exclusivamente o en gran medida de su cuerpo y de esos he hablado yo en varias ocasiones; muy distinto es hacer una referencia a algo que pueda tener relevancia para el trabajo que desempeña una persona y muchas veces en el retrato o el perfil periodístico la parte física habla mucho del personaje. Pero no puede ser lo único ni tener un fin mejor que poner cachondo al personal y al que escribe, caramba.

Así que, queridos no-guapos, estad alerta. Pues me parece que ya hay muchos periodistas que aplican al pie de la letra lo que Natasha propone y que piensan que tratar a los señores con tan poca justicia como se ha tratado a muchas señoras durante tanto tiempo es lo que mola y la única forma de equilibrar la situación. Ya sé, ya sé, he vuelto a esa obsesión infructuosa de intentar que nada se equipare nunca por abajo.

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