Vicio y subcultura Margot Robbie, la chica del verano

Llega la hora de ponerse serios y plantearse quien está siendo hasta hora nuestro gran placer culpable en lo que llevamos de verano. Javier Blánquez, siempre atento a lo que de verdad interesa, ya tiene su propio veredicto: la australiana Margott Robbie.

Margot Robbie
Javier Blánquez | 19/07/2016 - 9:00

Si no nos falla la memoria, y descontando aquella adaptación en dibujos animados que se estrenó en 1999, la última película de una cierta importancia que había tomado como base el mito de Tarzán se estrenó hace ya más de 20 años, y para colmo fue una película porno, la mítica ‘Tarzan-X’ que dirigió Joe D’Amato y que protagonizaron, en escenas de folleteo muy bien resueltas y culminadas en copiosa catarata, la pareja de moda allá por 1995, Rocco Siffredi y Rosa Caracciolo.

Esto, cómo no, tiene una explicación: hace ya tiempo que a una sociedad como la nuestra no le interesan de ninguna de las maneras las aventuras de un tipo en taparrabos que va dando saltos por la selva, librando a toda clase exploradores de caerse en una trampa de arenas movedizas y acompañado por un ejército de monos, pero si el tipo en taparrabos resulta que tiene un buen rabo que tapar, y en la selva, en vez de exploradores, hay damas en apuros a las que salvar con artes eróticas, la cosa cambia bastante.

Una versión X de Tarzán era una decisión completamente coherente: al borde de la desnudez y envuelto en un calor húmedo, tropical, el guion ya lo deja todo dispuesto para que el equipo se ponga en bolas y, a partir de ahí, lo que surja.

 

El ocaso del rey de la selva

Pero, ¿una versión normal?

Si no nos falla la memoria, y descontando aquella adaptación porno en la que Rocco se follaba todo lo que se meneaba, causando estragos en la selva de sus partenaires ombligo abajo, la última película de Tarzán de una cierta importancia había sido ‘Greystoke, la leyenda de Tarzán, el rey de los monos’ (1984), que explicaba la transición difícil del hombre salvaje, criado en la jungla por los animales, a un contexto de sociedad civilizada, con unas normas de urbanidad y educación.

Aquella película, en su día, fue bastante hit, porque la protagonizaban Andie McDowell y Christopher Lambert, aquel actor francés un poco bizco, ambos en la flor de su edad. Y tenía musiquita romántica. Más atrás de todo esto, la memoria ya sí nos falla, y cuesta encontrar un momento en que Tarzán fuera especialmente importante. Aquellas películas del Rey de los Monos nos recuerdan a tiempos pre-constitucionales, a sagas baratas de los años 50 y 60, sin contar las películas clásicas en blanco y negro. En esta época de superhéroes, es normal que nadie quiera interesarse por una especie de César Millán pero con orangutanes, al que le va colgando el badajo, que se desplaza agarrándose a lianas y pega gritos.

Sin embargo, este viernes va a ser una fecha excepcional, porque se estrena, después de décadas siendo una franquicia desatendida, una nueva película con Tarzán como personaje central –‘La leyenda de Tarzán’ está dirigida por David Yates, un eficiente realizador inglés que venía de hacer películas de Harry Potter– y que recomendamos ir a ver sin falta.

Margot Robbie en 'Tarzan'

 

La explicación es muy simple: Tarzán nos da exactamente igual, pero Jane –la dama en apuros en medio de la jungla a la que salva, y que luego convierte en su compañera, y por tanto va por la selva con un sencillo dos piezas de piel de leopardo, dejando ver mucho muslo–, siempre apetece echarle un ojo. Es más, nos dan ganas de bajar a la panadería más cercana, comprar una barra de medio y desmenuzarla en pequeños bocados para poder mojar pan. Y es que la actriz que da vida a Jane es (aquí va un redoble dramático)… ¡Margot Robbie!

 

La australiana de nuestros pecados

A Margot Robbie siempre la identificaremos con la mujer de Leonardo DiCaprio en ‘El lobo de Wall Street’, y con un vestido rosa que dejaba asomar unas piernas más largas que el trayecto en AVE entre Córdoba y Barcelona. La actriz australiana, que hasta ese momento sólo había participado en series como ‘Neighbours’ –la inagotable franquicia que lleva décadas emitiéndose allí donde los canguros, algo así como el ‘Cuéntame’ del hemisferio sur– y en ‘Pan Am’, una fallida historia de azafatas y vuelos glamourosos en los años 60, llamó la atención de Martin Scorsese y superó el cásting ampliamente.

Según el propio Scorsese, Margot tenía todo lo necesario: un carácter severo –parte del encanto del personaje era cómo maltrataba a DiCaprio y le devolvía todas sus putadas, le escupía y le daba de hostias– y un cuerpo como esculpido por Fidias o Miguel Ángel, largo y elástico, de una rotundidad inapelable. Por supuesto, todos caímos rendidos ante Margot: no sólo pertenecía a la estirpe de australianas rubias y bellísimas que había comenzado con Nicole Kidman –todo fue bien hasta que se operó la nariz– y que continuó nada menos que con Cate Blanchett, sino que en su caso había algo más, un morbo más despierto, unos ojos más azules, una identificación mucho más inequívoca con la pulsión sexual.

Margot Robbie

 

Margot Robbie no ha trabajado demasiado desde que obtuvo el papel de Naomi Lapaglia en ‘El lobo de Wall Street’, aunque tampoco hay que olvidar que han pasado sólo tres años y que no tiene por qué carcomernos el ansia viva en tan poco tiempo. A esta circunstancia hay que añadir la prudencia: Margot sabe que está como un tren, pero también es consciente de que nada perjudicaría más a su carrera que aceptar continuamente papeles de mujeres fatales, explosivas y con las feromonas revoloteando como si fueran chispitas en el borde de un cable pelado, y en los últimos tiempos ha preferido renunciar a ciertos personajes para explorar opciones más dramáticas. Estuvo con Will Smith en ‘Focus’ (una película sobre estafadores) y con Tina Fey en ‘Whiskey Tango Foxtrot’, un drama sobre la cobertura periodística de la guerra de Afganistán, y superado ese periodo de cuarentena sexy y de máxima exposición mediática, por fin ha llegado el momento en el que Margot tiene que reivindicarse como la mujer más explosiva de todo Hollywood.

 

La consagración

Arquitectura corporal, sin duda, no le falta. Incluso ganando unos pocos kilos para hacer de Jane –pues, dice, quería que fuera una mujer como las del siglo XIX, de caderas voluptuosas–, Margot Robbie es una de esas actrices capaces de provocarnos un infarto en cada escena.

Margot Robbie

 

No ha perdido nada de su deslumbrante presencia, sus ojos siguen siendo como topacios, y en cada escena desearíamos poder congelar el tiempo y alargarla todo lo posible hasta que la vida quedara saciada, ahíta de divinidad.

Sin duda, estamos ante la actriz del verano: si el año pasado ese galardón se lo otorgamos a Alicia Vikander –que, por cierto, vuelve con otra película de acción, junto a Matt Damon en el relanzamiento de la serie Bourne–, en 2016 sin duda es Margot Robbie quien debería aplacar nuestros calores –es un decir–, ya sea como Jane acompañando a Tarzán, o en la inminente película de la factoría DC, ‘Escuadrón Suicida’, acompañando a Jared Leto, Cara Delevingne y otros pirados con bates de béisbol en la que parece ser la nueva sensación del cine de superhéroes.

Las cosas han madurado con lentitud para Margot Robbie. Tanto que, al escuchar su nombre, todavía nos cuesta identificar quién es exactamente, de dónde viene, y qué ha hecho hasta ahora. Pero no es tanto lo que ha hecho, sino lo que hará: después de ‘El Lobo de Wall Street’ supimos que ahí teníamos una bomba sexual a punto de explotar. Sólo había que esperar cuándo iba a suceder eso. Y, queridos niños, esto está sucediendo justo ahora.

 

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2 Responses to Margot Robbie, la chica del verano

  1. Cuanta belleza y cuanto caracter.

  2. jairo gallego dice:

    las modelos son muy hermosas

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