Esto pasa Mucha tijera en ‘The Girlfriend Experience’

La segunda temporada de la serie de Starz está siendo una de las grandes sorpresas de la temporada televisiva: por una vez, la dosis de sexo retorcido y (más o menos) explícito supera con creces las expectativas.

The Girlfriend Experience
Álvaro García Montoliu | 14/11/2017 - 11:38

Desde hace unos días Starz (Movistar+ Series en España) ha liberado los primeros capítulos de la segunda temporada de ‘The Girlfriend Experience’, la que fue sin duda la sorpresa televisiva del año pasado y probablemente la única serie de la parrilla con polvos rodados sofisticadamente, como si de una escena de la factoría Lansky se tratase.

Nosotros, que contábamos los días para su estreno para que nuestras tristes existencias cobrasen sentido, ya nos hemos tragado de una sentada sus cuatro primeros capítulos (no nos cabe ninguna duda de que si hubiesen liberado la temporada entera ya la hubiésemos visto toda) y las sensaciones no pueden ser más positivas.

Nos parece un rotundo acierto que hayan dividido la temporada en dos historias. En la primera entrega llegaba un punto en que la intensidad y la calidad se resentían. Aquí, al tener una duración más propia de una película -cada trama se irá a las tres horas- todo parece encajar mejor.

The Girlfriend Experience

 

Por un lado tenemos la historia de Anna (Louisa Krause) y Erica (Anna Friel), que tiene lugar en Washington D.C. durante las próximas elecciones de mitad de legislatura. La primera es una escort de lujo que es contratada por la segunda, una directora financiera de un comité político del partido republicano, para filmar a un rival político que contrata sus servicios.

 

Mucho y muy bueno

Hasta ahí, todo similitudes con la primera temporada: la fotografía es igualmente fría y engañosamente aséptica, la protagonista es una nihilista de tomo y lomo y están ambientadas ambas tramas en el mundo de los negocios. Sin embargo, a partir del segundo capítulo se sugiere un camino distinto, y es que ambas féminas entablarán un tórrido romance lésbico que ya nos ha dejado un par de escenas de alto voltaje grabadas a fuego en la retina.

Mucha carne, mucha tijera y mucho ñogo ñogo, en fin.

Anna Friel

 

La segunda trama es quizá más arriesgada en su planteamiento, aunque aún no ha despegado del todo. Nos presenta a Bria Jones (Carmen Ejogo), una ex escort de alto standing que entra en el programa de protección de testigos y se muda a un pueblo en mitad de ninguna parte en Nuevo México.

Acostumbrada a una vida de fastuosos lujos, Bria rápidamente se muere de asco con su nuevo trabajo en Placitas y decide volver a su antigua profesión. En el segundo capítulo ya la vemos en acción por unos cuantos cientos de dólares con un cliente interpretado por el director de culto Harmony Korine. No es la única cara conocida para el público indie, pues el agente encargado de que se adapte a su nueva vida es Tunde Adebimpe, líder de TV On The Radio.

Carmen Ejogo

 

Como decíamos, aún esperamos que arranque del todo esta trama, sobre todo si la comparamos con la otra, que ya ha hecho un impúdico lucimiento de carne que aquí brilla por su ausencia. Sin embargo, se le intuye un potencial tremendo en cuanto ese pasado del que huye le vuelva a atrapar.

Starz se ha propuesto, en fin, que los domingos -día en que se estrenan dos nuevos capítulos- sean los nuevos viernes. Nosotros, crápulas de mente y corazón, no podemos estar más felices. Y no, no echamos de menos a Riley Keough.

 

The Girlfriend Experience

 

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