Vicio y subcultura Natalia Starr nos da ganas de invadir Polonia

2018 puede marcar la consagración definitiva de esta belleza rubia nacida en Polonia hace 24 años y que ahora mismo atraviesa su mejor momento. Verla en acción, nos dice Blánquez, hace que a uno le entren ganas de invadir Polonia.

Natalia Starr
Javier Blánquez | 13/02/2018 - 11:19

En su película ‘Misterioso asesinato en Manhattan’, Woody Allen escribió la que posiblemente es su línea de guion más célebre, y eso que tiene frases gloriosas. Saliendo de la ópera, le dice a su acompañante que “cada vez que escucha a Wagner le entran ganas de invadir Polonia”, y se trata de una expresión tan refinada y tan bestia a la vez que su hallazgo sólo puede corresponderle a un genio inapelable.

En ‘Primera Línea’, por si no se lo esperaban, somos muy fans de Wagner –además, a un nivel obsesivo, hasta el punto de que nuestra ópera favorita es ‘Götterdammerung’, o cualquiera que dure más de cuatro horas, como los polvos de Rocco Siffredi–, aunque tenemos que advertir de una cosa: las ganas de invadir Polonia, que a veces las tenemos, no se deben en nuestro caso a escuchar los últimos acordes grandiosos del ‘Parsifal’, sino al ver las escenas de Natalia Starr, sin lugar a dudas uno de los crushes más fuertes que nos han dado en los últimos años en cuanto a porno se refiere.

Toda esta introducción pedante viene a cuento porque Natalia Starr nació en Polonia –en 1993, en Ostrow Mazowiecka, que después de buscarla en el mapa sabemos que es una pequeña ciudad al noreste de Varsovia, cerca de la frontera con Bielorrusia–, y ya que no podemos invadir Polonia entera, nos conformaríamos con una pequeña parte y no nos importaría incursionar en su vida y saber más de sus pensamientos y sus preocupaciones.

Natalia Starr

 

Musa de la nueva Europa

Como bien indica su fecha de nacimiento, Natalia Starr tiene actualmente 24 años y lleva desde hace cinco en el porno, una vocación temprana que le viene de familia, ya que es hermana de otra actriz con recorrido largo en el gremio, Natasha Starr, aunque su éxito no haya sido ni tan grande ni tan fulgurante.

Las hermanas Starr, aparte de compartir apellido artístico de rancio abolengo –el mismo de Rachel Starr, Bobbi Starr, Jade Starr y, con una erre menos, Lela Star, todas ellas mujeres que han atravesado largos periodos de fama en el cine X–, son también uno de esos casos felices que se dan a veces en el porno, en el cual dos hermanas de sangre se dedican a lo mismo y, de vez en cuando, hasta actúan juntas, dándole veracidad a esa corriente argumental que es la del incesto.

De todos modos, Natasha Starr –la hermana mayor– siempre ha sido una porn star de batalla, de las de trabajar para productoras random de Miami, mientras que Natalia ha conseguido alzarse a lo más alto en apenas dos años gracias a sacarle partido a su mejor activo, que es un físico de infarto.

 

Creando tendencia

Hemos estado dando muchísimo la tabarra estos últimos meses en Vicio y Subcultura sobre microtendencias en la cosa equis que nos han parecido importantes. Por ejemplo, la lucha silenciosa que se da en la industria entre los cuerpos naturales y libres de operaciones y los cuerpos tuneados, ya sea en labios o pechos. Las operaciones estéticas en el porno son tan comunes como las lesiones en el fútbol, así que el cuerpo natural moldeado como si fuera cerámica china es un bien raro y escaso, y Natalia está jugando ahora mismo en esa liga.

También hemos dicho que, tras un tiempo en el que gustaban las latinas y las bellezas raciales –y es una corriente que todavía tiene importancia, solo que ahora se llevan las actrices negras (ya hablaremos, no se preocupen) cuando antes gustaban las asiáticas–, lo que más se lleva ahora es la rubia de siempre, la mujer aria como una Barbie o como una belleza del Este de Europa, y resulta que Natalia Starr es una de las pocas mujeres en la industria que en esta quiniela tiene el pleno al quince.

Natalia Starr

 

Su pelo rubio es natural –la comprobación más eficaz, ya se sabe, es ver el color del vello de la almeja y ver si coincide con el de la ceja, y en este caso es una correlación del 100%–, y su cuerpo tiene todavía las formas suaves y delicadas de la adolescencia recién abandonada y madurada con aplomo. O sea, que en este punto de su vida, tiene las mejores herramientas para rendir al máximo en el porno.

 

A su debido tiempo

A las actrices hay que dejarlas crecer. Durante años ha habido una obsesión fuerte por la adolescencia tardía, por ver debutar a las chicas con 18 años recién cumplidos, y eso, aunque tiene una explicación –la juventud también es un valor codiciado que caduca rápido, y de ahí que haya que estar sustituyendo la mano de obra temporada tras temporada, lo que explica que muchas actrices jóvenes abandonen la industria después de seis meses–, también tiene un inconveniente, y es que sólo siguen adelante las que tienen una convicción más fuerte, y por el camino nos perdemos algunos cuerpos espléndidos que, para relucir, sólo necesitan un poco de trabajo físico.

Si viéramos las primeras escenas de Natalia Starr cuando tenía 19 años, apreciaríamos una base genética sólida, pero no veríamos a la misma mujer que es hoy. Ha ocurrido con otras actrices que han ido mejorando con los años, como Uma Jolie o Riley Reid: necesitan que el cuerpo termine por afinarse, perder algo de lípidos, tonificar el músculo, conseguir que la piel brille de una manera especial, invertir los beneficios en peluquería y cosmética, y así es como con 22 o 23 años aparecen cisnes blancos que sobrepasan en mucho a los patitos algo feos de los inicios, todavía con rastros de acné o un estilismo de pueblo.

Natalia Starr lo ha petado en 2017, para qué negarlo, y todo viene del trabajo esmerado de chapa y pintura que emprendió después de ingresar en el clan Lansky y ser nombrada Vixen Angel en febrero del año pasado. Desde ese momento, aunque ha tenido carta de agente libre y ha trabajado con productoras como New Sensations, Holed o Teens Love Anal, las escenas que han alcanzado más repercusión han sido las muchas que ha rodado para Blacked, Tushy y Vixen.

Es importante el añadido de Tushy, porque a temprana edad Natalia Starr ya tenía claro que la manera de avanzar en esta industria era desflorarse en el anal bien pronto, sin especular con la exclusiva demasiado tiempo –un poco como hizo Abella Danger, que a las primeras de cambio ya lo había hecho todo y empezó a manejar una agenda constante y a velocidad de crucero–, y desde entonces ofrece una mezcla interesante de glamour y hardcore.

Con Summer Day

 

Ejemplo último: la escena que acaba de protagonizar con Dredd –el rabo más largo del momento– en Blacked, donde interpreta a una camarera caliente aficionada a tirarse a jugadores de fútbol y baloncesto de tez morena. Hay un momento decisivo que explica muy bien por qué el cuerpo de Natalia es tan ideal para lo que hace: al principio de todo, la herramienta de Dredd no le cabe.

 

Ciudadana del mundo

Hay que decir que, aunque nació en Polonia, Natalia Starr –que en realidad se llama Katarzyna Tyszka, el típico nombre polaco impronunciable en plan Krzysztof Penderecki– llegó a Estados Unidos en el año 2000, y desde entonces es residente en Nueva York y Los Ángeles, y tiene el pasaporte americano.

Esta es la razón que explica que una actriz polaca entrara de lleno en el circuito de productoras de California y Florida sin haber pasado antes por productoras europeas como la de Marc Dorcel, Private o la escabrosa Legal Porno, y aquí tenemos otro síntoma importante: el porno europeo ha entrado en una etapa de supeditación al porno americano, después de haber hablado de igual a igual durante la década de 2000.

Si Natalia Starr hubiera sido polaca de residencia y hubiera querido llegar a Tushy, habría tenido que picar mucha piedra y plantearse un traslado de domicilio, como otras figuras europeas que han decidido residir permanentemente en Los Ángeles. Natalia tiene la ventaja de que no necesita visado, y juega con habilidad la carta del origen exótico y la doble nacionalidad.

Pero vayamos a sus virtudes. Según cómo le dé la luz, Natalia Starr es una diosa olímpica o una mujer de bandera; su gama de grises va del arrebatador al excelente, y eso en el porno es casi como jugar al póker con todos los ases. Pero a diferencia de otras actrices que son puros maniquíes, y dejan que sea el actor quien haga el trabajo sucio, Natalia Starr ha ascendido en el gonzo porque se implica en las escenas, y es de esas que le comen la cara al actor –o a los actores, porque le gustan los tríos, y se los hace con negros y blancos por igual–, y si no es la cara lo que le comen entonces es otra cosa, venosa, hinchada, y además ha desarrollado un interesante movimiento de pelvis propio de las actrices latinas de trasero importante.

En apariencia, Natalia Starr no tiene ninguna parte de su cuerpo especialmente llamativa: los pechos son pequeños –pero bien proporcionados–, el cuerpo es delgado, pero las piernas las tiene largas y el tronco esbelto, sacándole partido máximo a su metro setenta y cinco de altura rematado por una corona de melena dorada. Natalia Starr es como Paris Hilton, si alguna vez Paris Hilton hubiera sido verdaderamente guapa.

Natalia Starr

 

Estamos en ese momento en el que la demanda de Natalia Starr se ha disparado, y es sin duda una de las actrices de moda, y estamos seguros de que ahora que a Greg Lansky se le van algunas de sus actrices principales –se ha retirado Kendra Sunderland, Lana Rhoades se ha estropeado con sus nuevas tetas, Eva Lovia se lo monta por su cuenta, etcétera– contará con Natalia Starr para acometer algunos proyectos importantes con su productora para 2018.

¿Qué exactamente? No estamos en su cabeza (ojalá estuviéramos en su cabeza), pero ya va siendo hora de que esta señorita estupenda y bella como una visión celeste tenga un showcase exclusivo en el que imperen a la par sexo duro y glamour. La escena con Dredd es un aviso: 2018 puede ser su año.

Es su momento y, si no lo aprovecha, en vez de un mito moderno tendremos un juguete roto y tristemente desaprovechado. Pero confiamos en Lansky: eso no ocurrirá. ¿Performer of the year en 2019? Hay que empezar a trabajar con esa hipótesis.

 

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