Nina Dobrev no es de este mundo

Se ha tirado seis años bailando con vampiros, en una de las más cochambrosas series que ha dado de sí la televisión de la última década, pero ha conseguido sobrevivir a tanto bochorno fresca como una rosa y con la reputación intacta. Está claro: no es de este mundo.

Nina Dobrev
Redacción | 12/02/2016 - 22:00

Desde hacía al menos un par de años, la actriz búlgara Nina Dobrev se había convertido en la única razón por la que aún veíamos de vez en cuando ‘Crónicas vampíricas’.

La serie nunca había valido mucho la pena, y para colmo de males perdía verosimilitud y coherencia a marchas forzadas, por culpa de un atajo de escribanos a sueldo que sin duda arderán en el infierno por su desidia y su torpeza. Pero ahí seguía ella, luciendo su formidable palmito, tratando de transmitir convicción aunque se estuviese quedando sin personaje.

Por eso, nos dejó un tanto perplejos leer por ahí que Dobrev, previsiblemente harta de que le mordisqueasen la yugular y le sorbiesen la sangre por la patilla, no iba a participar en la séptima temporada de la serie.

Dejó compuestos y sin vecinita a la que hincar el diente a sus dos principales compañeros de reparto, Ian Somerhalder (con el que tuvo una sonada relación más allá de la pantalla) y Paul Wesley, con lo que el escaso tirón de la serie entre el público masculino pasa a depender a partir de ahora de lo que puedan dar de sí Kat Graham y Candice Accola, actrices de muy buen pero más bien insulsas.

 

Volver a empezar

El caso es que Dobrev pasa página. Se ha tomado unos meses sabáticos y pronto la veremos en la secuela de ‘xXx’. Con ese futuro estreno añadirá otra muesca a una filmografía francamente peculiar, que incluye papeles en la comedia gore ‘The Final Girls’, el thriller con sustrato lésbico ‘The Roommate’ o ese delirio inclasificable que era ‘Repo: The Genetic Opera’, donde Dobrev se rodeaba de compañías tan sugerentes y poco recomendables como Paris Hilton o Alexa Vega.

Nina nació en Sofía, Bulgaria, en enero de 1989, hace ahora 27 años, pero se crió en la ciudad canadiense de Toronto. Sus lenguas maternas son el inglés y el búlgaro y al parecer habla también francés a la perfección, como es habitual entre muchos canadienses. Hija de exiliados de élite, experto en computación él y artista plástica ella, tiene una sólida formación intelectual y una licenciatura en Sociología por la Universidad de Ryerson, en Toronto. Además, ha participado en competiciones nacionales de gimnasia artística y formado parte de orquestas de jazz, lo que completa su perfil de mujer renacentista.

Dobrev tiene también toda una trayectoria como personaje de la prensa del colorín, consecuencia de su accidentada relación de tres años (hoy contigo, mañana sin ti, como lo de Mario Casas y María Valverde hace unos años) con el citado Ian Somerhalder, un tipo más que guapo y con cierta reputación de crápula. El pulso sentimental acabó en mayo de 2013. Desde entonces, a Nina se le han conocido otro par de novios, uno bailarín y el otro actor, Austin Stowell.

El caso es que la canadiense de origen búlgaro ya no va a volver a ponerse en la piel de Elena Gilbert, esa belleza ingenua y campestre enamorada no de uno, sino de dos vampiros, que para colmo son hermanos. Aprovechamos para explicarte por qué no es de este mundo ahora que se está asomando al primer año del resto de su vida.

 

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