Tori Black nunca fue de este mundo

Se retiró a finales de 2011, pero su nombre es leyenda del orgasmo y sus escenas siguen estando entre las más buscadas en la red. Y es que esta mujer nacida en Seattle en 1988 preparó el terreno para la gran revolución pornográfica del último decenio: la irrupción de las bellezas naturales de aspecto frágil, pechos pequeños y energía sexual sin límites.

Tori Black
Redacción | 03/03/2016 - 19:24

Hemos echado cuentas y resulta que Tori Black lleva ya más de cuatro años retirada del porno.

Todo un mundo si consideramos que cuando ella lo dejó de forma que hoy parece definitiva, en diciembre de 2011, ni Riley Reid, ni Abella Danger, ni Chloe Foster ni muchas otras de las actrices que reinan ahora mismo en el valle de San Fernando habían hecho su debut en la industria.

Nosotros le dedicamos nuestra portada en abril de 2011. Por entonces, la actriz de Seattle estaba en pleno apogeo, tras ganar dos años consecutivos en AVN a la mejor actuación del año, algo inédito hasta la fecha. Sus escenas de sexo anal y sus interraciales ya eran legendarias y ni siquiera Sasha Grey, retirada meses antes, parecía en condiciones de competir con ella por el trono de heredera de Traci Lords, Jenna Jameson y Belladonna.

 

Nuestra Tori de entonces

Ada Franela escribió en aquel número de ‘Primera Línea’ que Tori era “la más bella, la más lúbrica, la más morbosa“, que pese a su aspecto frágil y recatado era una auténtica purasangre del sexo, capaz de atreverse con las prácticas más retorcidas y extremas. Poco podíamos prever entonces que la actriz se quedaría embarazada muy poco después, a sus 23 años, y que se retiraría del porno a petición de su prometido, Lyndell Anderson, con el que, por cierto, protagonizó un confuso alternado en un hotel de Las Vegas en junio de 2012, apenas un mes después de retirarse.

Tori haría un intento de volver a relacionarse con la industria a finales de 2012, tras dar a luz a su primer hijo y quedarse embarazada del segundo. Se encargó de la dirección y producción de una serie de escenas con actrices como su buena amiga Lexi Belle, pero el resultado no resultó convincente ni siquiera para ella. “¿A quién pretendo engañar?”, dijo entonces en un acto de sinceridad contraproducente pero que sin duda la honra, “para filmar buen porno lésbico, tienen que gustarte mucho las mujeres, y yo soy una heterosexual que nunca disfruté acostándose con otras actrices y tampoco disfruta dirigiéndolas mientras follan”.

El caso es que Tori se casó con el padre de sus hijos y no volvió a tener ninguna relación con la industria hasta que, ya en junio de 2014, tres años y medio después de retirada, dirigió una escena con Alina Li para la productora Elephant Angel. El año pasado, obtuvo un algo inesperado XBIZ Award como directora del año (en la categorías de producciones sin argumento) por ‘Pure Lust’, un galardón que a muchos les pareció más bien fruto de la voluntad de sus compañeros de profesión de tenerla en cuenta y seguir contando con ella.

Queda, pues, añorar a la estupenda actriz que desarrolló una rutilante carrera en el porno entre 2006, fecha de su debut, a los 18 años, en Fort Laudardale, Florida, y 2011, acumulando nueve AVN, tres XBIZ Awards, dos premios F.A.M.E. y dos XRCO, lo que le convierte en una de las estrellas del porno más premiadas de la historia.

 

La leyenda de la indomable

Pero lo que tal vez eleve a Tori a otro dimensión, lo que la consagra como mujer de otro mundo y leyenda viva del canalleo y el golferío libérrimo, son sus orígenes como actriz y la adolescencia salvaje que acabó haciéndola asomarse al porno. Ella misma dice que si renunció al cine X y decidió casarse y ser madre a la temprana edad de 23 años fue, sobre todo, porque el nivel de desenfreno sexual alcanzado en los seis o siete años anteriores fue tal que se le agotó la lujuria de tanto usarla.

Con solo 15 años, Michelle Chapman (ese es su verdadero nombre) era ya consumidora habitual de marihuana y ácido, se había escapado de casa de sus padres y llevaba una existencia salvaje y semi-nómada en el área de Seattle. Dormía en casa ajenas, se acostaba con sus propietarios y empezaba a entender el sexo como una manera de conseguir todo aquello que le apetecía y de explorar sus propios límites.

A los 18, tras matricularse en Periodismo, Sociología y Estudios Femeninos en la universidad de Western Washington, debutó en el porno aprovechando un viaje de estudiantes a Florida. Sus padres, hartos de su estilo de vida disipado y sus constantes caprichos (Tori reconoce haberse criado en una zona residencial pija y ser fashionista y de gustos caros) la incitaron a encontrar un trabajo, y ella encontró el que más podría molestarles.

Entre 2006 y 2009, la debutante más prometedora de la industria dinamitó tabúes muy arraigados, como que hacer anales y dobles penetraciones desde el principio es una pésima estrategia de marketing, porque más adelante no tendrás nada nuevo que ofrecer, o que el porno interracial es una vía muerta para las actrices que aspiran a tener una carrera sólida dentro del mainstream.

Ella hizo de todo desde el principio, impelida por la voluntad de ganar muchísimo dinero, hacerse muy famosa y trabajar con los mejores al tiempo que llevaba sus voraces pulsiones sexuales al límite. En esos años, Sasha Grey y ella protagonizaron un deslumbrante pulso a distancia por dominar el porno internacional y, a la vez, trascenderlo. Sasha tuvo bastante más repercusión como icono pop, pero Tori fue durante varios años la gran favorita de los aficionados.

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