Alyssa Sutherland no es de este mundo

No busques más. La serie que presenta ahora mismo mayor concentración de mujeres de otro mundo por metro cuadrado es, sin duda, ‘Vikingos’. Ni siquiera ‘Shameless’ puede competir con semejante despliegue de esplendor en la hierba. Y una de las más esplendorosas es modelo, nació en Australia y se llama Alyssa Sutherland.

Alyssa Sutherland
Redacción | 11/03/2016 - 15:08

Alyssa Sutherland es una de las mujeres más de otro mundo que se han asomado a nuestra página en mucho tiempo.

Lo es por partida doble. Por esa belleza rotunda, etérea y de una perfección casi alienígena, que hace pensar en páramos de fantasía perdidos entre brumas, pero también porque viene del otro extremo del planeta, muy cerca de nuestras antípodas. Ese otro mundo a más de 15.000 kilómetros del nuestro, tan lejano que nos resulta casi inconcebible, y que se llama Australia.

En Brisbane, ciudad olímpica, nació Alyssa el 23 de septiembre de 1982, hace ahora 33 años. Antes de cumplir los 15, fue la ganadora del concurso de jóvenes aspirantes a modelo que organiza todos los años la revista ‘Girlfriend’ (de haber sabido que participaba ella, el resto de candidatas se hubiesen ahorrado la molestia de presentarse) y muy poco después posaba por vez primera para la edición australiana de ‘Vogue’.

Desde entonces, Bulgari, Ralph Lauren, Chanel, Hugo Boss, Garnier o Calvin Klein han venido contratándla con comprensible regularidad para sus campañas. Con 19 años, era ya una de las modelos más cotizadas del hemisferio austral, preparada para dar el salto e instalarse en el Reino Unido, segunda etapa en su plan de dominación mundial.

 

El juego de Hollywood

En 2006, nuestra mujer de otro mundo saltó otro charco. Esta vez en dirección a Hollywood, con un papel secundario en la sátira sobre el mundo de la moda ‘El diablo viste de Prada’. Apenas la recordábamos en aquella película, pero el par de escenas en que aparece, vistas una década después, nos han aparecido muy de otro mundo, porque se rodea en ellas de hermosos especímenes como Inés Rivero o Gisele Bündchen y, por supuesto, en absoluto desentona.

Ese mismo año, la modelo australiana participó también en otra película, ‘Day of Fire’, una historia de terroristas suicidas filmada entre Israel y Nueva York y protagonizada, entre otros, por Camen Chaplin y Oympia Dukakis. Ente un proyecto y otro, se echó novio, el director publicitario Laurence Shanet, Kranky, con el que se acabaría casando en un rincón paradisíaco de Tailandia en 2012.

Pero el pasaporte definitivo a nuestros corazones lo ha conseguido Alyssa con su papel de reina Aslaug en ‘Vikingos’. Una belleza sobrenatural que irrumpía en la serie como agente del caos y manzana de la discordia, seduciendo a Ragnar (Travis Fimmel) y acabando con su matrimonio con Lagertha (Katheryn Winnick).

De hecho, hacía falta una mujer como Alyssa, una presencia deslumbrante y celeste, para que la traición de Ragnar resultase comprensible. Para que al verle copular con ella con desenfreno animal, al aire libre, bajo una cascada y ante los ojos atónitos de su propio hijo, entendiésemos que no hay voluntad en el mundo capaz de resistirse al encanto de semejante hembra. Que la traición de Ragnar a su compromiso conyugal y su alianza de corazones y voluntades con Lagertha no es más que uno de aquellos casos en que las hormonas derrotan por goleada a las neuronas.

En esta nueva temporada, Aslaug, a la que hemos visto asumir con naturalidad hasta ahora los papeles de amante esposa y madre coraje sin por ello dejar de parecernos nunca una diosa, va camino de convertirse en mujer despechada. ¿Su delito? Acostarse con un misterioso vagabundo que resultó ser una especie de encarnación de Odín. Además, Ragnar ha empezado a sentirse atraído por la esclava asiática que se trajo de París, escenario de sus últimas fechorías. Y es que una de las lecciones de ‘Vikingos’ tal vez sea que incluso las mujeres de otro mundo tenían problemas para retener a sus maridos en la Escandinavia de la Edad Oscura.

 

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