Lo de las chicas de 'Mindhunter' no tiene nombre

Hannah Gross y Anna Torv. Por si necesitabas más razones para engancharte a ‘Minhunter’, la nueva serie de David Fincher, recién estrenada, hay tienes un par bien sólidas, bien apetecibles y bien de peso. Además de muy de otro mundo, claro.

Anna Torv
Álvaro García Montoliu | 17/10/2017 - 10:00

Para los que necesitamos como el respirar estar al día en materia de vicio catódico, lo de este puente festivo en (casi) toda España ha sido especialmente estresante. Además de las propuestas de otras plataformas, Netflix preparó un menú para estos días de mucha hispanidad sencillamente desbordante.

La cosa ya empezó el jueves con el estreno de ‘Fe de Erratas’, una comedia polémica y pretendidamente negra sobre los últimos días de ETA que ha dirigido Borja Cobeaga. A menos que la curiosidad os pueda, ahorráoslo sin el menor remordimiento. Como opción cinematográfica mucho mejor, desde luego, ‘The Meyerowitz Stories’, lo nuevo del niño mimado del indie estadounidense, Noah Baumbach.

Lo mejor del puente, sin embargo, fue el estreno de la primera temporada al completo de ‘Mindhunter’, la nueva mierda (dicho sea en el mejor de los sentidos) televisiva que nos trae un David Fincher cada vez más cómodo con el formato.

Mindhunter

 

‘Mindhunter’ nos cuenta los primeros avances en criminología a finales de los 70, liderados por un equipo del FBI. En sus diez capítulos se nos muestran los controvertidos métodos de interrogación con algunos de los asesinos en serie (término acuñado por entonces en circunstancias que se nos describen aquí, precisamente) más célebres como Ed Kemper o Jerry Brudos.

 

Cerebros privilegiados

La serie sirve, a su vez, como una fascinante crónica de la caída a los infiernos de su protagonista, Holden Ford, que pasa en apenas unos capítulos de inocente y tímido agente a una suerte de profesor chiflado, monstruo maquiavélico emborrachado de su propio éxito. En fin, el papel de un Jonathan Groff que ya nos enamoró en ‘Looking’ (algo más que la ‘Girls’ gay de HBO) es carne de Emmy.

Anna Torv

 

Más motivos para dejarse atrapar por la nueva creación de David Fincher, que dirige además cuatro de sus diez capítulos son su plantel femenino. Por un lado tenemos a Anna Torv, una psicóloga que se une al equipo, y por el otro a Hannah Gross, en el papel de la joven y algo promiscua novia del protagonista.

Con la primera ya nos habíamos topado los fans de las series de televisión gracias a su radiante participación en ‘Fringe’, donde precisamente también interpretó a una agente del FBI. Desde el final de ésta, sin embargo, la australiana apenas se dejó ver y cuando lo hizo fue en productos de segunda división que no estaban, ni mucho menos, a la altura de su incuestionable poderío.

El caso de Hannah Gross es diferente: se trata del descubrimiento más pasmoso de ‘Mindhunter’. Esta chica canadiense acaba de cumplir un cuarto de siglo sobre la faz de la tierra y a tenor del derroche de talento exhibido en la serie algo nos dice que en breve se empezará a hablar de ella con fervor.

Hannah Gross

 

Su filmografía previa es escasa: mucha obra menor, películas del perfil Sundance o Toronto y cortometrajes. En breve también aparecerá en ‘Marjorie Prime’, cinta de ciencia ficción en la que comparte planos con Jon Hamm.

¿Son o no estos dos portentos de mujeres dos argumentos rotundos para empezar el compulsivo visionado de la serie?

 

 

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