Historias del porno Nueva York también es de Radley

Director de culto, con obras pioneras que relacionaban el sexo con la gastronomía o los retratos de una Nueva York espléndida den su decadencia, Radley Metzger murió el pasado sábado. Nuestras Historias del porno le rinden homenaje.

Henry Paris
Paco Gisbert | 06/04/2017 - 12:56

Nueva York es de esas ciudades que conoces aunque nunca hayas estado en ella. Conoces sus escaleras de incendios, sus casas de ladrillo y sus puentes, el vapor que sale por los conductos de ventilación o el agua que brota como una catarata de una boca de incendios en medio de la calle.

Conoces Brooklyn, Little Italy, las grandes avenidas y Harlem. Y lo conoces por el cine. Porque las películas han convertido a Nueva York en una ciudad familiar. Nueva York le debe mucho a gente como Martin Scorsese, Francis Ford Coppola o Woody Allen, pero también a King Kong subido en el Empire State, a Meg Ryan fingiendo un orgasmo en el Katz’s y a Audrey Hepburn plantada ante el escaparate de Tiffany’s en la Quinta Avenida.

También tendría que deberle a Radley Metzger, porque cinco de sus mejores películas se filmaron en la ciudad que nunca duerme. Radley nació en el Bronx, el mismo año en que el mundo caería en una gran depresión a causa del desplome de la bolsa, a unas millas del lugar en el que vio la luz, y desarrolló gran parte de su carrera como cineasta en la Gran Manzana.

Sin embargo, nadie lo sitúa al lado de los embajadores de Nueva York, porque sus películas eran eróticas y pornográficas. En efecto, Radley Metzger fue capaz de meter sus cámaras en el Hotel Plaza, escondidas tras mantas, para rodar en el establecimiento de lujo ‘The Private Afternoons of Pamela Mann’, que contiene también una mítica secuencia sexual en Central Park, o de cerrar el lobby del Royal Manhattan Hotel (ahora Mildford Plaza) durante dos noches enteras para rodar ‘Barbara Broadcast’, una cinta que conecta gastronomía y porno.

Henry Paris

 

Una carrera rutilante

Esas son dos de las cinco películas que firmó con el seudónimo de Henry Paris (Henry, su segundo nombre; Paris, por una de sus ciudades fetiche), el que utilizó a mediados de los 70 para su brillante incursión en el cine X. De las otras tres, ‘Naked Came the Stranger’ se localiza en Long Island y ‘Maraschino Cherry’, en el centro de Manhattan.

Su obra maestra, ‘The Opening of Misty Beethoven’, está ambientada y filmada en París, donde vive la protagonista de la película, una prostituta de Pigalle a la que un millonario vicioso transforma en una estrella. Poco conocida fuera de los círculos del porno, la película es, para muchos, la mejor adaptación cinematográfica del ‘Pygmalion’, de George Bernard Shaw.

Henry Paris

Además de esos cinco títulos, Metzger rodaría dos pornos más sin acreditar, casi de manera clandestina por su miedo a perder trabajos en el cine convencional, en el tránsito a la década de los 80: ‘The Tale of Tiffany Lust’ y ‘The Princess and the Call Girl’.

El pasado sábado murió, a los 88 años, en su casa de Manhattan, este pionero del cine porno que aprendió a amar el cine en las salas que había cerca del barrio en el que vivía, en las que se refugiaba durante los días del verano en busca del aire acondicionado y huyendo de sus problemas respiratorios, que ayudó a introducir el cine de autor europeo en los Estados Unidos editando tráilers de filmes de Bergman, Renoir y Truffaut, que abanderó en los 60 el cine erótico ‘soft’ americano con películas como ‘Teresa e Isabel’ y ‘The Lickerish Quartet’, y, sobre todo, que amó tanto Nueva York que la convirtió también en el escenario de sus películas. Aunque nadie se acuerde de ello.

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