Vicio y subcultura Riley Nixon: nostalgia de Belladonna

En Vicio y subcultura apostamos por Riley Nixon como actriz revelación de los próximos AVN. La canadiense de 21 años es casi la única discípula en activo de Belladonna y la única que se afeite el cráneo en vez de la entrepierna.

Riley Nixon
Javier Blánquez | 05/12/2017 - 12:42

Si ahora mismo tuviéramos que apostar por la que será, en los próximos premios AVN, la actriz porno revelación del año, la ‘best new starlet’, tomaríamos una decisión arriesgada y nos lo jugaríamos todo por Riley Nixon.

Sí, vamos fuertes, nos gusta el riesgo. ¿Por qué Riley? Simple intuición. No hay ninguna regla escrita ni ningún patrón estadístico a lo largo de la historia que nos permita saber más o menos hacia dónde irá la elección del jurado.

La categoría ‘best new starlet’ la han ganado, a lo largo de más de 20 años, desde mitos de la belleza más canónicamente grecolatina como Tera Patrick y Jenna Jameson a sílfides pequeñas y virginales como Remy LaCroix o Carter Cruise, pero también ha sido es la categoría en la que se han coronado a la primera mujeres con un temple y un empuje propio de las amazonas como Abella Danger (en 2015) y la todavía campeona vigente de 2016, Holly Hendrix.

¿Tiene Riley Nixon un cuerpo escultural? Es de formas suaves, pero tampoco es como Natalia Starr, que es verla y te da un infarto. ¿Es una fuerza de la naturaleza? Eso sí, aunque Abella nos parece una bestia mucho más salvaje. Entonces, ¿qué tiene?

 

¿Única en su género?

Lo vamos a decir claro: lo que nos gusta de Riley Nixon es su aspecto, que es el opuesto al de la otra Riley que nos gusta, Reid, la muchacha de la eterna sonrisa y la lluvia capilar cobriza.

Riley Nixon

 

La categoría ‘best new starlet’ nunca ha sido un refugio de actrices con una estética diferente, pero el precedente sentado el año pasado por Holly Hendix, y la enorme repercusión que tuvo ese premio, nos hace pensar que hay algo en el porno actual que lleva a los gourmets a valorar con más empeño todo aquello que se sale de la norma.

Hendrix era una personita de metro cincuenta con tatuajes en todo su cuerpo, una especie de miniatura lúbrica en un mundillo de cuerpos hiperbólicos o cincelados con la escrupulosa naturalidad de la silueta de una azafata de congresos. Por eso confiamos en que pueda ser el momento de Riley Nixon, porque es una actriz que ha decidido ejercer su profesión con el pelo cortado casi al cero en un gremio en el que es tan importante la correcta ondulación y el brillo del cabello –de ahí lo de Riley Reid– como el perímetro y las correctas proporciones de los pechos.

 

Éramos tan jóvenes…

El fenómeno Riley Nixon nos gustaría enmarcarlo en un proceso de reivindicación de ‘tiempos mejores’ que vamos a intentar definirlo como ‘Nostalgia de Belladonna’.

Hace tiempo que en el porno no aparece una actriz que cree escuela. Han surgido cientos de chicas maravillosas, hay mujeres fogosas en el porno como para montar un ejército o una manifestación por las libertades en Paseo de Gracia, pero desde Sasha Grey no hay ninguna que haya abierto un camino de futuro y que aspire a convertirse en leyenda.

Adriana Chechik podría ser la única, porque nunca se duerme en los laureles y parece decidida, gracias a su porno kamikaze, a convertirse en un loca exagerada que derriba límites sin parar, pero todavía no ha llegado ese momento en que se convierta en heredera de Belladonna. Tampoco lo fue exactamente Sasha, y eso que lo intentó. El problema que tiene el porno en 2017 es que Belladonna ya queda muy lejos en el tiempo, y casi nos hemos olvidado de quién fue.

Riley Nixon

 

Lo de Belladonna fue una revolución. Ella hizo que el porno hardcore se convirtiera en algo cool, y que el porno más delicado avanzara hacia posiciones de dureza, elevando ese listón que más tarde supieron aprovechar productoras como HardX.

Con Belladonna se institucionalizaron prácticas como los enemas y las dobles penetraciones, ella impulsó la primera etapa de dominio del género gonzo, marcó una diferencia insalvable con el resto de sus competidoras, puso sobre la piel tatuajes exageradamente grandes y, hacia el final de su carrera, cuando ya no parecía que pudiera transgredir más, se rapó el pelo al cero, como Britney Spears, e inmediatamente pidió que colgaran su camiseta en el techo del pabellón, como hacen los equipos de baloncesto con sus leyendas. Belladonna había pasado de un estado humano a una condición divina.

 

Una rica herencia

¿Dónde está la Belladonna de 2017? No la vemos por ninguna parte, pero tenemos candidatas que saben que el camino es ese –no es fácil, hay que tener los agujeros muy dilatados para llegarle a la suela de los zapatos a la ex de Nacho Vidal–, y que si hay que recorrerlo, es mejor empezar pronto.

Riley Nixon ha empezado en el porno hace relativamente pronto –este año es la primera vez que la nominan en los AVN, compitiendo con Chloe Scott (la gran favorita), Sofi Ryan y Bella Rose, entre otras; no entendemos qué pinta ahí la rusa Elena Koshka, que lleva en el negocio desde hace dos años–, y podría asegurarse que es la única actriz, con la excepción de la rubia favorita de Greg Lansky, que parece marcar una diferencia real entre el porno para entretener al personal y el porno pensado para hacer que salten chispas al otro lado del ordenador.

Sobre todo, está el factor riesgo, porque ponerse a copular ante una cámara con el pelo rapado al cero es casi como ir al polígrafo de ‘Gran Hermano’ sin haber ensayado las mentiras: una garantía de abucheo y descrédito.

Riley Nixon

 

La gente que consume porno piensa un poco como Aznar, le gusta “la mujer, mujer”, y por tanto sólo admiten el pack completo: unas formas sinuosas, unos pechos que quepan en la mano, unos ojos penetrantes, una implicación indiscutible, y por supuesto un pelo bonito.

Sea rubio, rojo o negro carbón, el pelo tiene que estar tanto arriba como abajo. Que no esté abajo se ha considerado normal con el paso del tiempo –una mujer depilada parece más joven, y esto hay público que lo demanda con fervor–, pero si no hay melena, tenemos un problema muy serio.

 

Ni un pelo de tonta

Por eso hay que poner en valor a Riley Nixon, porque cuando se mete en faena es como un huracán caribeño, y a la vez tiene esa frialdad de rasgos propia de quien ha nacido en una de las regiones más templadas de Canadá, hace ya 21 años.

Es más: si le pusiéramos una peluca rubia y rizada ahora mismo, veríamos a una chica con cierto parecido con Taylor Swift, lo que en el mundillo del porno significa que tendría un atractivo cercano al de uno de los mitos todavía en activo de la última década, Lexi Belle, y estaría ahora en los ránkings de actrices más valoradas por la cofradía del puño cerrado.

Afeitarse la cabeza en vez del coño es un gesto que dice mucho: transmite una autoconfianza que luego se ve en las escenas, donde más que química hay una explosión termodinámica. En poco más de un año de presencia activa en el circuito, Riley Nixon ya lo ha probado casi todo. Se nota que no tiene límites por ahora y quiere encontrarlos.

Con Stella Cox

 

Entre Riley Nixon y Belladonna casi no ha habido actrices con la cabeza rapada. Estuvo C.J., que fue una actriz efímera y no demasiado brillante. Estuvo Lily Labeau, que durante una breve etapa de su carrera se cortó mucho el pelo pero que, por lo general, lleva una media melena rubia.

Hay un caso de mujer poderosa con el cabello al dos que no pertenece al porno, pero que nos ha dado grandes momentos eróticos, como es la modelo Amber Heard, la misma que dijo en Twitter que a Kanye West le gustaba que le metieran un dedo por el culo mientras se la chupaban. Pero nunca nadie ha estado tan segura de lo que hacía como Riley Nixon, y además creando escuela en pocos meses: después de ella, otra bestia volcánica y con rasgos orientales, Aaliyah Hadid, ha decidido cortarse la melena, como los héroes del heavy metal pasados los 40, y ahora va por productoras de primer nivel dejando que se le transparente el cráneo y el interior de sus cavidades.

Seguramente nos equivoquemos y Riley Nixon no ganará en los AVN.

Lo más seguro es que la industria del porno premie a Chloe Scott, que es una rubia típicamente americana, la vecina de enfrente, una de las grandes bazas de este año de Vixen/Blacked/Tushy, una beldad refinada y con el brillo de la juventud. Pero si nos dejan soñar, entonces preferiríamos una belleza anti canónica, un mujer que, con el sencillo gesto de pasarse la maquinilla por el occipital, nos demuestra que no necesitas una bella cabellera para aspirar a ser una leyenda triple X.

Va por el buen camino, que es el mal camino.

 

 

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