La mancha blanca Riley Reid tiene mucho peligro

A Elisa Victoria le entusiasma Riley Reid. Sobre todo, el brutal contraste entre su aspecto de risueña princesa Disney y su gusto por el sexo extremo, mejor cuanto más fetichista y marrano. Nos lo ha contado en su sección, La mancha blanca, del número de abril de ‘Primera Línea’.

Riley Reid
Elisa Victoria | 16/03/2017 - 16:32

¿Habéis visto el último vídeo de Ariana Grande? El de ‘Everyday’. Se ríe sabiendo que lo que canta es de cochina, pero le da igual porque también sabe que está muy bonito y muy bien dicho.

Le canta al colega que le da la buena mierda, el que se lo da caliente todos los días, todos los días, todos los días. Aunque no puedan verse todos los días, ella se queda sola, piensa en él y le sube un cosquilleo por la barriga que se convierte en risita.

Su vida está bastante expuesta, me pregunto cómo se puede ser un caramelo tan encantador desde que amanece hasta que vuelve a amanecer. Cimbreando la coleta dorada hasta esa miniatura de culito.

Chicas como Ariana Grande o Riley Reid son figuras que hacen siempre falta en el elenco de celebridades. ¿Os creéis que es fácil resultar adorable sólo por medir un metro y medio?

¿Por tener esas caritas tan dulces? Las monadas así también se cabrean, y bastante a menudo. No os confiéis. Son peligrosas. Hay que tenerlas contentas. Tirarles del pelo un buen rato, despeinarlas bien, ensuciarles los ojos de princesas Disney.

Riley Reid

 

El secreto de la felicidad

El padre de una amiga mía presumía de tener a su mujer tan contenta a base de follársela todos los días. “Da igual a la hora que llegue a casa, si vengo borracho, si vengo cansado, si vengo tarde, si vengo malo. Me la follo todas las noches.” ¿Sabéis qué hacía ella? Se reía, se reía como un dibujito animado. Era verdad lo que decía el colega, y era verdad que ella era feliz.

Mi amiga lo encontraba de un mal gusto imperdonable porque a nadie le gusta imaginarse a sus padres follando, pero a los demás nos parecía precioso. No faltaba el tonto que despreciaba el consejo en voz alta sin darse cuenta de que su novia miraba a un infinito muy, muy lejano.

He sentado juntas a estas tres piruletas de mi vida por pequeñas y melenudas. Es muy frecuente recomendar a las mujeres bajitas no dejarse el pelo muy largo. Y me encanta cuando se saltan las normas. Pronto los pelos sirven para arropar sus cuerpos de hada, para amarrarles las manos y es extremadamente fácil sujetarlas.

Pero no olvidéis que estas perrerías solo valen mientras estén contentas. No las cabreéis. Son peligrosas.

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