Series malas, tías buenas

Ya decía Aviador Dro que la televisión es nutritiva. Hoy en día estamos disfrutando de auténticas joyas de la ficción audiovisual, de ‘Juego de tronos’ a ‘True Detective’ pasando por ‘Orange is the New Black’, pero tanta exuberancia no debería hacernos olvidar que también hay series que, más que el cerebro, alimentan otras partes del cuerpo.

Series malas, tías buenas
Texto: Josan Hatero / Fotos: Archivo | 13/06/2014 - 11:18

Detrás de (casi toda) serie infecta hay al menos una mujer de bandera. Que sí, que vale, que estamos viviendo la era dorada de las series de televisión es algo que sabemos todos. Sin embargo, en la catarata de cabeceras que inunda nuestras pantallas no todo son ‘Los Sopranos’ o ‘The Wire’. Hay morralla a paladas. Pero, oye, no todo va a ser grandes argumentos y personajes carismáticos. Estas son un puñado de series que no pasarán a la historia ni falta que hace: sus actrices harán que tus hormonas salten disparadas como palomitas en un microondas.

 

Ground Floor

Género: comedia rancia.

De qué va: Un exitoso brooker que tiene su oficina en el piso más alto de un rascacielos se enamora de una trabajadora de mantenimiento que tiene la suya en el sótano.

El problema: Uno esperaba mucho más de Bill Lawrence, el creador de una serie tan majara como Scrubs. Quizá falto de ideas, se diría que ha recuperado una idea de su juventud, porque esta comedia parece sacada de finales de los años ochenta: todos los personajes son adorables y bienintencionados, al estilo de vómitos tipo “Padres forzosos”, los chistes se ven venir de lejos y el tema sobre el que se sostiene es tan rancio como la dificultad de compaginar el amor con alguien que no tiene tu posición económica.

Y sin embargo: Dos nombres. Primero, el de la prota, una tal Briga Heelan. De frente es una de esas chicas sanotas típicamente americanas, fresca pero olvidable. Sin embargo, ay, sin embargo cuando la ves de espaldas… La querida Briga tiene un culo que te cambia la vida. Una chica a la que nunca te cansarías de decirle adiós para verla marchar. Y ella lo sabe. Vaya si lo sabe. Y lo luce con esos pantalones tan ceñidos que te hacen dudar si están pintados sobre la piel o no.

Y como bola extra, el segundo nombre a retener: Alexis Knapp. Sí, la morena-guapa-adicta-al-sexo de ‘Pitch Perfect’ tiene aquí un agradecido papel de secundaria florero.

 

Alexis Knapp

 

Briga Heelan

 

Rookie Blue

Género: Me ponen los uniformes.

De qué va: Sigue el día a día de un grupo de policías de Toronto recién salidos de la Academia.

El problema: La han definido como “una Anatomía de Grey ambientada en una comisaría”. Pues eso, una serie de policías para chicas donde los protagonistas, todos guapos, se enrollan unos con otros mientras resuelven casos. A tu novia le encantará.

Y sin embargo: De nuevo, otra morena y otra rubia a tener muy en cuenta. Empezamos con Missy Peregrym, una preciosidad que te alegra el día cada vez que sonríe. Missy iba para deportista profesional hasta que alguien la sacó de las canchas y la subió a las pasarelas. Una chica que tan pronto te hace un striptease como se toma una cerveza contigo viendo un partido de baloncesto. ¿Se puede pedir algo más?

¿Y la rubia? Se llama Charlotte Sullivan y, vale, tiene una cara raruna, pero un cuerpazo para dislocarte el cuello si te cruzas con ella. Y, qué quieres que te diga, a nosotros esa piel blanquísima nos pone mucho.

 

Missy Peregrym

 

 

Pequeñas mentirosas

Género: Suspense vía emoticono.

De qué va: Una chica muere asesinada. Poco después, sus cuatro amigas comienzan a recibir mensajes de móvil de alguien que amenaza con airear sus secretos.

El problema: La serie es un culebrón para adolescentes que hará las delicias de tu hermana pequeña. ¿Hace falta decir algo más?

 

Y sin embargo: Cómo somos los tíos, ¿eh? Vemos un grupo de actrices juntas y lo primero que pensamos es: si solo pudiera follarme a una de ellas, ¿a cuál escogería? Pues esta serie te pone difícil la elección, ya que tres de las protas son canela fina: la exótica Shay Mitchell, la rubia Ashley Benson o la dulce Lucy Hale. Si nos fuerzas a elegir, nos quedamos con esta última, tan modosita que solo dan ganas de despeinarla.

 

Pretty Little Liars

 

Girls

Género: ¡Qué duro es ser yo!

 

De qué va: Sigue las peripecias de un grupo de veinteañeras en Brooklyn.

 

El problema: ¿Por dónde empezar? Al principio se saludó a esta serie como una versión juvenil de Sexo en Nueva York. Pero no, es muchísimo peor. Girls cuenta con los personajes más irritantes y abofeteables de la televisión (incluso más que los dos protas de Homeland, que ya es decir). Las tramas, que se supone deben reflejar lo duro que es ser una chica hipster en el barrio más hipster del mundo, dan tumbos sin sentido ni gracia. Y para acabar de redondear la cosa, la creadora y protagonista principal, Lena Dunham, dueña de una voz que suena como unas uñas rascando una pizarra, se empeña en desnudarse a la menor ocasión (y, no, eso no es punto positivo).

 

Y sin embargo: Salvan la función dos actrices, la guapísima Allison Williams y la sexy Jemima Kirke. ¿Para cuándo un spin-off de ellas dos solas?

 

Jemima Kirke

Allison Williams

 

The Client List

Género: Sus labores.

 

De qué va: Cuando su marido se marcha de casa, una joven ama de casa se ve obligada a trabajar en una casa de masajes… con final feliz.

 

El problema: Vamos a ver. Aquí el problema es lo de menos. Se trata de un culebrón soft-porno para mayor lucimiento de su actriz principal. Y eso resulta que es también su punto fuerte.

 

Y sin embargo: Tres palabras que te harán llorar de felicidad: Jennifer Love Hewitt. Quizá no sea la actriz más guapa de la televisión, pero posee un cuerpo que tiene curvas en las curvas… Una de esas chicas de las que mi abuelo decía “cara de enferma pero culo de vida”. Ah, Jenni, Jenni, tú sí que sabes. Vestida con lencería para dar placer a tus clientes y a los espectadores y sin dejar de lucir pizpireta.

Jennifer Love Hewitt

 

Lost Girl

Género: Fantasía con escotazo.

De qué va: Bo es una súcubo bisexual que lucha contra oscuras fuerzas del mal al mismo tiempo que combate sus instintos de zumbarse todo lo que se le cruza delante, ya que necesita practicar sexo para alimentarse.

 

El problema: Esta serie es una versión cachonda de los cuentos de hadas que podría dar mucho más de sí. Pero los efectos especiales son baratos y los guiones parecen escritos por una fan salida de ‘Crepúsculo’.

 

Y sin embargo: ver a la actriz Anna Silk paseando su chulería con ropa ajustada es un placer para la vista. Y si encima se la quita a la menor ocasión para cabalgar frenética sobre hombres-lobo, todavía mejor.

 

Anna Silk

 

Dos chicas sin blanca

Género: La extraña pareja hace cupcakes.

 

De qué va: Una pija de Manhattan pierde su fortuna y se ve obligada a trabajar de camarera y a compartir piso con una chola de Brooklyn.

 

El problema: ¿Cupcakes, Brooklyn? Sí, amigo, lo has adivinado: la fiebre hipster ataca de nuevo. A pesar de sus esfuerzos por colar chistes sobre su vida sexual y de meterse con los modernos de su barrio, la serie debería llamarse “Dos chicas sin gracia”. Pero lo peor y más raro es que las dos protagonistas gritan todo el tiempo como si acabaran de salir de un after de Mataró.

 

Y sin embargo: la sicalíptica Kat Dennings puede hacer lo que le dé la gana, que nosotros lo veremos babeando. Pura carnalidad, con una silueta a lo Jessica Rabit, la Dennings además desprende un aire de naturalidad que engancha, en plan “no puedo esconder mis curvas, me han dibujado así”.

Y de postre, Beth Behrs, la chica con pelo y cara de Raffaella Carrà pero cuerpo de animadora.

 

Dos chicas sin blanca

Marvel´s Agents of SHIELD

Género: Héroes sin capa.

De qué va: Ubicada en el universo Marvel justo después de la última película de Los Vengadores, un equipo del Sistema Homologado de Inteligencia, Espionaje, Logística y Defensa (S.H.I.E.L.D para los amigos) recorre el planeta en busca de objetos extraterrestres y pelea contra organizaciones malvadas.

El problema: Esta serie ha conseguido decepcionar por igual a los comiqueros y a los fans del gran Josh Whedon, creador de la mítica Buffy (que después de escribir el piloto ha delegado en su hermano Jed). Parecía un plato diseñado para gustar a todo el mundo, pero se les ha ido la mano en los ingredientes, demasiados: que si organizaciones secretas de los buenos, de los villanos, objetos con poderes, súpersoldados, tecnología desconocida, extraterrestres, conspiraciones, muertos resucitados… Al final terminas por no saber qué demonios estás viendo.

 

Y sin embargo: Chloe Bennet, la hacker de origen incierto, es la clásica vecinita de al lado, carita de buena y caderas de mala, que siempre te sonríe y con la que sueñas quedarte encerrado en el ascensor.

 

Chloe Bennet

 

Continuum

Género: Regreso al futuro con ropa ajustada

 

De qué va: En el 2077 las megacompañías rigen el mundo. Un grupo de terroristas que lucha por recuperar la libertad de los individuos viaja en el tiempo hasta el año 2012, seguido (a su pesar) por una agente de policía que debe frustrar los planes de los terroristas al tiempo que necesita volver a su época.

 

El problema: Vamos a ver, la serie tampoco es horrible. De hecho, el piloto no estaba del todo mal. El problema es que, en lugar de aprovechar la trama de los viajes en el tiempo como prometía, terminar siendo un vulgar policíaco.

 

Y sin embargo: la felina Rachel Nichols. Hasta que la viste a ella en bikini en ‘Star Treck’ nunca habías fantaseado con zumbarte a una chica de piel verde. Rachel va camino de convertirse en musa del cine de género, después de haber paseado su mirada gatuna y su apetitosa silueta en ‘Conan’, ‘G.I. Joe’ o ‘Parking 2’.

Rachel Nichols

  • Imprimir
  • Enviar por e-mail
Este mes, en 'Primera Línea'
Janice Griffith: La actriz porno fumeta que odia el sexismo y el racismo
Este mes, en 'Primera Línea'
publicidad
publicidad
Búscanos en Facebook
publicidad

© Ediciones Reunidas, S.A. | Todos los derechos reservados