Sexografías La primera vez que penetré (de verdad) a mi chica

Todos los meses, Gabriela Wiener acude a las páginas de ‘Primera Línea’ con una de sus Sexografías, que son excursiones periodísticas por el lado salvaje del sexo. En agosto, a nuestra sexógrafa le ha dado por centrarse en la tecnología como gran aliada del sexo lésbico.

Sexografías
Gabriela Wiener / Ilustración: Juliana Peña | 06/08/2015 - 12:18

Mi novia y yo tenemos un sexo increíble desde la primera noche que nos encamamos. Cuando estamos solas, no dependemos más que de nosotras mismas. Pero, uno de esos días en que Jaime, nuestro marido, sale a ver el fútbol, y nosotras estamos dale que te pego, nos damos cuenta de que nos hace falta algo más que nuestros tiernos deditos. Nuestro dildo de goma ya no es suficiente, es de una delgadez extrema y baila en nuestras vaginas acuosas. Decidimos que debe quedarse como el mejor amigo de nuestros culitos, pero ¿ahora qué nos metemos en nuestros coños?

Queremos algo más completo, grueso y que nos entretenga a ambas en modo doble penetración. Así llegamos a Sexcoolture.com, una página hecha aquí en España pero que recoge los mejores y últimos juguetes eróticos de todas partes del mundo. En su amplísimo catálogo encontramos la sección de vibradores con arnés. Esto me recuerda que todavía tengo en un cajón mi primer dildo, aquel viejo mamotreto marrón en forma de pene con cuatro pilas de las gordas. Ahora los juguetes se parecen más a los Barbapapás, o a cualquier sofá de Ikea o a cualquier cosa diseñada por algún moderno catalán. Qué poco al día nos encontrábamos de la actualidad lésbica pensando en la típica correa y la réplica realística de un pene. Nada de color carne apagada. Nada de la vena impávida. Nada de pilas gordas.

Elegimos un modelo, el Share Vibe, que por un lado se engancha literalmente a una de las vaginas, convirtiendo a quien lo porta en una folladora de manos libres, y por el otro, muestra su poderío de polla penetrable. Descomunal y color violeta –el del feminismo, para que no quepan dudas de que la revolución también puede seguir mientras eres penetrada–. Y que vibre, ya que estamos. Cuando llega, mi novia no está en casa. ¿Le importará mucho que vaya familiarizándome con nuestro nuevo juguetito? Me respondo sola empezando a tocarme.

¿Cómo se maneja una mujer no trans cuando tiene la oportunidad de follar a otra mujer como siempre vio hacerlo a los tíos, incluso con ella misma? La idea no era buscar un sustituto pero la comparación es inevitable. Un vibrador no trae consigo al hombre completo y sus posibles disfunciones. Siempre está a punto cuando lo necesitas y nunca te insistirá cuando tú no tengas ganas de nada. Pero también, que por muy hipoalergénico que sea el plástico o de primera calidad su silicona, nunca estarán a la altura de la piel humana.

Y aquí estamos las dos. Cuando por fin una se inserta la parte del gancho, a primer avista puedes creer que tienes a tu novia biónica enfrente, a la que le ha crecido una polla de plástico en colores fosforitos. No quiero pensar que se trata de una mujer con pene. Pero lo hago. Y me gusta. La verdad es que no se mueve nada mal y la sensación no se parece a las embestidas de un hombre. Pienso: no es un hombre. Y luego: no es una mujer con pene. Dejo mi mente en blanco. Ahora me toca a mí penetrarla, siento ese poder que da entrar, al menos como entra un ciborg, en el cuerpo de otro. Mis ímpetus, mi genuina fuerza que empuja el movimiento del falso falo que remece sus entrañas lo hace todo verdadero.

Aún le estamos pillando el tranquillo, por eso a veces se nos escapa del coño y debemos volver a insertarlo con una buena dosis de lubricante. Finalmente sentimos que tenemos un juguete a nuestra medida en casa. Pero cuando ya le hemos explotado lo suficiente, lo alejamos de una buena patada para sentir otra vez nuestras vaginas, que se buscan casi con desesperación, labio a labio, clítoris con clítoris, textura a textura, en una amalgama perfecta de fluidos, compartiendo vibraciones naturales hasta el orgasmo. A veces también nos preguntamos, ¿cuándo demonios terminará el partido de fútbol?

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4 Responses to La primera vez que penetré (de verdad) a mi chica

  1. mimatoy dice:

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  2. Carles dice:

    Lo de las chicas es bastante increíble, no me extraña nada que lo hagan entre ellas, con lo buenas que están y, si a eso le añadimos que ellas saben comerse el coño como nosotros los hombres no sabemos hacer, entonces se comprende mejor que entre las chicas practiquen sexo. Además, los juguetes de los que disponen, como los arneses son el complemento ideal para ser autónomas en el sexo. Confieso que hace años cuando veja una peli erótica no me excitaba, pero ahora todo ha cambiado, es más, lo practico, y es que ya se sabe que solo hay una cosa mejor que follar con una chica, y es follar con dos. La experiencia no puede resultar más enriquecedora, por lo que si hay alguien que todavía duda, que se lo plantee a modo de reflexión y si le atrae, por poco que sea, que se de un caprichito, puede que la jugada sea de lo más interesante. Como resulta más difícil encontrar chicas en webs citas más conocidas, solemos recurrir a http://hotvalencia.es/ para encontrar la chica que necesitamos para nuestros deseos sexuales. Hasta ahora las experiencias han sido de lo más satisfactorias, claro está, con alguna excepción.

  3. Carles dice:

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  4. Bar dice:

    Siempre es un placer leer a Gabriela Wiener. Sus artículos son realmente buenos. Me gusta también mucho la ilustración.
    Os dejo un enlace donde adquirir esos juguetes eróticos para el sexo lésbico.

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